20 años de avance

Publicado por Staff on Jue, 10/26/2017 - 23:08
Opinión de: 
Dinorah Pizano

Durante las recientes dos décadas el otrora Distrito Federal experimentó cambios de tipo político y social. Fue en el año de 1997 cuando por primera vez en la historia de la política institucional y de la democracia con competencia de partidos, los habitantes de la capital mexicana eligieron en las urnas a un jefe de gobierno.

Con dicha contienda y gracias al trabajo de amplios sectores de la sociedad organizada, comenzó la construcción de una administración diferente y sin parangón a nivel nacional, con visión clara respecto a la importancia de proveer una red de derechos sociales e involucrar a los ciudadanos en la toma de decisiones encaminadas a generar bienestar.

Durante el andar de la capital como una ciudad libertaria, crítica, politizada, participativa y en cambio constante, quienes aquí habitan tuvieron que modificar inercias y resistir visiones arraigadas en el resto del país. Me centraré en un ejemplo concreto: somos la única entidad de la República Mexicana en la cual es legal y gratuito interrumpir el embarazo antes de las 12 semanas de gestación. En nuestra ciudad los problemas de salud pública se abordan sin ambages y a la luz de políticas progresistas.

El contraste es amplio (desafortunadamente). En el resto del territorio nacional, fueron 127 mujeres las que entre 2007 y 2012 recibieron sentencia condenatoria por tener un aborto. Es preciso resaltar: de cara al tercer milenio y con la humanidad experimentando cambios de época, en un país que presume estar entre las 20 economías globales y los 10 destinos turísticos más importantes del mundo.

Resulta una contradicción secundaria que emana de la principal. Por principal me refiero a la desigualdad, circunstancia que nos permite explicar algunas cifras relacionadas con los derechos sexuales y reproductivos. Únicamente el 58 por ciento de las mujeres indígenas, y el 64 por ciento de las que viven en medios rurales, utilizan algún método de anticoncepción. Además, somos el país de la OCDE con mayor número de embarazos adolescentes pues de cada diez adolescentes entre los 15 y los 19 años, dos han estado embarazadas más de una vez.

Por ello ahondo en la importancia que tiene para la Ciudad de México contar con gobiernos progresistas. En este territorio existe una dependencia donde la población joven puede acudir y recibir orientación, asesoría, capacitación y atención en materia de salud sexual y reproductiva (entre muchos otros tópicos).

Debemos situar en justa dimensión el hecho que en esta urbe la población en edades tempranas tenga derecho al transporte gratuito, reciba una beca para apoyar los estudios, acceda a alimentación balanceada, sana y suficiente, disponga de espacios para desarrollar vocación artística (en los Faros), esparcimiento, entre en contacto con la cultura, deporte, etcétera. En suma, que un gobierno propicie que los seres humanos en determinada etapa construyan verdaderos proyectos de vida.

Un camino que data de 20 años merece ser reconocido y reforzado. Estas líneas se alejan de la lisonja, pretenden enfatizar que todas aquellas cuestiones que hoy a los niños y jóvenes les parecen cotidianas y parte del funcionamiento de una sociedad, en otros estados del país ni siquiera son conocidas, en consecuencia muchos menos exigidas. La condición de ciertos parámetros de libertad en los cuales se construye todos los días nuestra capital deben evolucionar hacia delante y esa es una tarea apasionante, vibrante y llena del entusiasmo que genera ser vanguardia a nivel nacional.

 

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