Ciudadanizar la vida política

Publicado por Staff on Jue, 12/04/2014 - 16:00

Por Leticia Varela

La situación nacional debe ponernos a reflexionar. Ocurren cosas que sin duda el país no había vivido en tiempos recientes; incluso, parece necesario echar mano de los libros de historia para encontrar escenarios, si acaso, parecidos a los actuales. Pero además, ahora todo parece transcurrir más rápido y también con mayor complejidad.

Aunque ya se prefiguraban problemas de diversa catadura, de un par de años para acá se suceden sin pausa en prácticamente todos los ámbitos de la vida mexicana, desde lo económico hasta lo cultural, desde la familia hasta el vecindario, desde lo educativo hasta… En fin, una lista de problemáticas difícil de concluir. Y todo esto, me parece, pasa por el tamiz de la organización política en general, y de los partidos en particular.

A ojos de la población, la actividad política está indudablemente devaluada; y como punto de referencia de tal práctica, los partidos llevan mano en la percepción negativa. Por ello, quienes participamos en política tenemos la necesidad de revertir esta situación. Así como lo he planteado para el entorno comunitario, los políticos además debemos empezar por nuestra propia organización: es ineludible determinar el porqué de la mala imagen, saber las causas que condujeron a estos organismos de utilidad pública a separarse del interés ciudadano. Sin tal reflexión, difícilmente podremos transformar la noción que de nosotros tiene la gente.

Llevar a cabo este ejercicio permitirá iniciar un proceso que devuelva al sistema político a su sentido primario, que sin duda es la participación ciudadana en los asuntos de orden colectivo; marcará la pauta para acortar la separación, cada vez más evidente, entre personas y partidos.

Me parece que cada quien en su partido, cada cual en las condiciones internas específicas de su organización, debe aportar a la dignificación del quehacer político. Algo fundamental que no debemos olvidar, aunque parezca perogrullada, es que los partidos se conforman con seres humanos y deben su existencia a las diversas necesidades de las personas. Entonces, volver al ciudadano, al individuo como núcleo de la organización política, parece un paso natural para dar sentido a la actividad política. Más allá de los intereses particulares que cada quien legítimamente pretenda, la ciudadanización de los partidos sin duda contribuirá a mejorar las condiciones generales de convivir en sociedad.

El riesgo de no ejercer el proceso de reflexión y cambio, es acabar como la granja descrita por Orwell: Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.

 

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