EN AMORES CON LA MORENA / Vida y muerte en Narvarte

Publicado por Staff on Mié, 08/12/2015 - 17:50
Opinión de: 
Francisco Ortiz Pardo

Vivo en la Delegación Benito Juárez, donde se encuentra la colonia Narvarte en que ocurrió el multihomicidio del 30 de julio. Aquí he reporteado con Libre en el Sur desde hace más de 12 años, sin atenerme a versiones sino a hechos. Lo publicado está documentado. Se trata de la segunda delegación, según la PGJDF, con más delitos desde el 2013; pero la autoridad panista dice que es "el mejor lugar para vivir". Puede que sí, pero seguro no por mérito de ella, sino porque aquí hay desde hace mucho tiempo una concentración de personas con el mayor desarrollo humano del país (mayor Producto Per Cápita, nivel de salud y nivel educativo, según el PNUD-ONU). En todo caso también se puede morir muy mal.

¿Qué dice el inútil director general de Prevención del Delito, que cobra más dce 96 mil pesos al mes? ¿Y el ex delegado, próximo coordinador de los diputados del PAN en la ALDF, que fue incapaz de coordinarse con el GDF y sus policías para detener esta tendencia? Claro, ya les viene bien a estos panistas que se sentencie antes de tiempo --y desde los tribunales paralelos-- que aquel crimen fue político (ordenado desde Veracruz), que se centre en la importancia de la vida del periodista pero no de la de las cuatro mujeres y que hasta se afirme que este terrible acontecimiento forma parte de una escalada genocida (¡oyó usted bien que eso pusieron en un partido de futbol en Buenos Aires!) para seguir sin hacer nada, sin que nadie les diga nada.

Eso no quiere decir que se niegue la existencia del hostigamiento a la labor periodística en México, que lo hay, como también por cierto en la Delegación Benito Juárez, tal como hemos denunciado de manera documentada ante la Comisión de Derechos Humanos, que investiga entre otras cosas lo revelado en un video dado a conocer en el portal de Carmen Aristegui, según el cual se le pagó a un contratista para que, por órdenes del ex delegado Romero, se saboteara cibernéticamente el sitio electrónico de Libre en el Sur y sus cuentas en redes sociales. El propio Romero ha buscado intimidar a quien esto escribe. Es público y aparece en la versión estenográfica de una comparecencia suya ante la ALDF (de la que además la CDHDF cuenta con el audio), donde buscó denostarme –dando mi nombre indebidamente-- porque he presentado decenas de recursos de inconformidad ante el InfoDF, resultantes de que su gobierno no me respondió lo que preguntaba en mis solicitudes de información pública.  

Así las cosas, estos gobiernos de Romero y de su sucesor (su impuesto) Ricardo Amezcua, no han dado garantías de seguridad ni a los ciudadanos ni a los periodistas. En el colmo del cinismo, en una entrevista reciente con La Razón, referida al multihomicidio de Narvarte, Amezcua se atrevió a decir que estas cosas no pasan en Benito Juárez.  

Pero hay que aclarar que el periodista no es héroe. No debe serlo. Su vida no debe ser tratada por los medios como si valiera más que la de otras personas asesinadas. Lo único que justifica su nombre como titular en los periódicos --y no el de los otros-- es que muy probablemente se ha pretendido acallar en detrimento del derecho a la información que tenemos todos los mexicanos; y en ello me sumo sin miramientos a la exigencia de los colegas que piden seguridad y garantías para el desarrollo de nuestra labor. Por lo demás, rechazo que seamos usados políticamente por "los buenos". Hay que demandar con energía castigo para quienes perpetraron el asesinato de cinco personas en la colonia Narvarte. Repito: De los cinco.

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