Icono de BJ, los murales de la SCOP serán rescatados tras el sismo

Publicado por Staff on Mié, 11/15/2017 - 11:50

El emblemático Centro SCOP tendrá que ser demolido por los daños que le casó el sismo, pero sus históricos murales podrán ser rescatados gracias a una técnica ideada por Juan O’Gorman, que permite “descolgarlos”.

Staff/Libre en el Sur

Entre los más valiosos bienes patrimoniales de la delegación Benito Juárez que se perdieron con el sismo del pasado 19 de septiembre se encuentra el conjunto conocido como Centro SCOP, que ocupaba la actual Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), en la esquina de Eje Central Lázaro Cárdenas y Eje 4 Sur Xola y que tendrá que ser demolido.

Además de sus edificios, la SCOP atesora un importantísimo acervo cultural: los 15 murales de  Juan O’Gorman, José Chávez Morado, Luis García Robledo, Guillermo Monroy y Arturo Estrada que lo decoran; así como las esculturas de los artistas Rodrigo Arenas Betancourt y Francisco Zúñiga que fueron realizadas especialmente para acompañar al edificio.

La buena noticia es que esa obra artística, que se encuentra en perfecto estado,  podrá ser rescatada antes de la demolición, que se decidirá en breve.

A raíz de los sismos de 1985, el conjunto sufrió graves daños que hicieron contemplar su demolición total. Sin embargo, sobrevivió. Fue necesario demoler los tres pisos superiores y hacer reparaciones mayores. Los murales y esculturas no sufrieron mayor daño y eso permitió restaurarlos totalmente y conservarlas hasta nuestros días.

Ubicado en la colonia Narvarte Poniente, el centro SCOP recibió su nombre de haber sido la sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas en la década de los cincuenta (la SCT desde 1976). “Se trata de una construcción fundamental para entender el entrecruzamiento de las visiones internacionales y mexicanas de la arquitectura de esa época”, escribieron las historiadoras especialistas en Arte  Nadia Ximena López y Viridiana Zavala en la revista Nexos. 

“En él podemos observar un acercamiento a las teorías planteadas principalmente por arquitectos como Le Corbusier y Frank Lloyd Wright, en las que se proponía que cada elemento que constituye a una edificación debe contribuir en la función para la cual ha sido pensada, como las partes de una máquina o un organismo que trabajan en conjunto en aras de la mayor eficacia”.

La emblemática edificación fue inaugurada en 1954 gracias a las gestiones del arquitecto Carlos Lazo, entonces titular de la SCOP durante el periodo presidencial de Adolfo Ruiz Cortines. Lazo eligió a los arquitectos Augusto Pérez Palacios y Raúl Cacho para encargarse del diseño y adaptación del conjunto.

Todos ellos habían trabajado juntos en la construcción de Ciudad Universitaria entre 1948 y 1952. El conjunto SCOP contaba con áreas administrativas y laborales, una guardería, una zona de salud, e incluso se llegó a pensar en incluir una unidad habitacional aledaña que disminuyera los tiempos de desplazamiento de los trabajadores.

De acuerdo con la tendencia de  la época, se buscó que artistas como Juan O’Gorman, José Chávez Morado, Francisco Zúñiga y Rodrigo Arenas Betancourt plasmaran su obra en los muros de aquel edificio. Mosaico Mexicano fue la técnica elegida y utilizada por estos artistas, la cual consiste en la colocación de piedras de colores provenientes de distintas entidades del país con el objetivo de realizar una imagen que contara una historia.

Entre esos murales destacan  “Canto a la Patria”, “Independencia y Progreso” y “Los Libertadores”, de  O’Gorman; y “Los Mayas”, “Conquista y Libertad” y “Los Aztecas”, de Chávez Morado.  Otros son “El Sol de aire”, de Arturo Estrada; “Al héroe del trabajo”, de Luis García Robledo; “El trabajo obrero y campesino e Intercambio de productos”, de Rosendo Soto,  y “Sol de Agua”, de José Gordillo.

Los inmuebles en los que laboraban unos dos mil 300 empleados desaparecerán pronto. Los murales que los adornaban, sin embargo,  podrán ser rescatados gracias a que están montados conforme a una técnica ideada por el pintor Juan O’Gorman, que permitirá su “fácil” traslado.  

No se trata como es usual  de murales con una capa pictórica sobre una base de preparación y que haya que retirar con un strappo —técnica de arranque de la superficie de una pintura—, sino que están hechos en paneles cuadrados de un metro por lado, independientes, que tienen un trabajo mecánico ingenieril y autónomo que permite colgarlos y descolgarlos con aparente facilidad, según explicó el subdirector general de Patrimonio Artístico del INBA, Xavier Guzmán Urbiola.  

Las obras de 60 años de antigüedad fueron realizadas con la misma técnica que se utilizó para los murales del Museo Anahuacalli y la Biblioteca Central de C.U.  Los paneles se montan sobre anclajes de acero incrustados a una maya metálica sobre el  muro ciego del edificio. Eso permitirá ahora “descolgarlos”.

(Foto: Especial)

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