Narcomenudeo en DF: Cifras ignoradas

Publicado por Gabriela Cuevas... on Jue, 04/07/2011 - 09:24

El pasado fin de semana, el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard volvió a negar que el narcomenudeo sea un problema que crece diariamente en el Distrito Federal. Un gobierno que se dice democrático, no puede ni debe darle la espalda a las necesidades más apremiantes de sus gobernados y la seguridad pública ha sido desde hace muchos años, la principal inquietud de los capitalinos.
 
El Jefe de Gobierno debe reconocer que, particularmente, el narcomenudeo es un problema que demanda la actuación pronta y eficaz de los tres órdenes de gobierno, pues afecta el tejido social y principalmente, a los jóvenes, tal y como ha quedado de manifiesto con las cifras dadas a conocer por el Consejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC).
 
De acuerdo a dicho organismo, el Distrito Federal es una de las ciudades con mayor consumo de drogas en el país, especialmente de mariguana, cocaína y metanfetaminas. Esto, el gobierno del DF no lo ve. En la Ciudad de México, cuatro de cada 10 jóvenes considera que es fácil o muy fácil conseguir drogas en la capital. Dicho estudio también revela que el consumo entre los jóvenes va en aumento. En el año 2000, el 14.7 por ciento de los estudiantes capitalinos reconoció haber consumido algún tipo de droga, mientras que para el año 2009 esta cifra aumentó a 21.5 por ciento.
 
Peor aún, las autoridades del Distrito Federal no han realizado las adecuaciones legales pertinentes para diseñar procedimientos penales en materia de narcomenudeo, - aún cuando las entidades federativas ya están facultadas para ello- como tampoco han redactado disposiciones específicas que regulen la ejecución de las sanciones a quienes comercien o suministren narcóticos en los términos de la Ley General de Salud.
 
Es decir, el Distrito Federal no cuenta todavía con disposiciones encaminadas a combatir de manera firme este delito aún cuando al 26.5 por ciento de los capitalinos le ofrecen gratuitamente alguna droga. Estas modificaciones no han sido aprobadas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, mucho menos, impulsadas desde el gobierno capitalino.
 
Ahora los responsables de estas reformas sólo buscan a quién echarle la culpa cuando ha quedado en evidencia, a través de investigaciones periodísticas, que el tema es congelado por intereses particulares, anteponiéndolos por encima de las necesidades ciudadanas.
 
Es indispensable que exista una verdadera coordinación entre los distintos órdenes de gobierno de la ciudad para impulsar estas reformas cuanto antes, pero además, que impulse verdaderas y efectivas campañas de información y prevención entre los jóvenes sobre los efectos reales de las drogas en el cuerpo humano; las consecuencias sociales y familiares de las adicciones y los peligros a los que se enfrentan por su consumo, venta o distribución.
 

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