Vivirán damnificados de BJ una Navidad rota

Publicado por Staff on Jue, 12/14/2017 - 15:52

En condiciones deplorables, presas de las inclemencias del clima y abandonadas a su suerte por las autoridades, cientos de personas viven en calles de diversas colonias de la delegación Benito Juárez en espera de una definición técnica oficial sobre el estado de los edificios que habitaban hasta el fatídico martes 19 de septiembre pasado, hace casi tres meses. Ahí esperan la llegada de las fiestas decembrinas.

Por Francisco Ortiz Pardo

En esta Navidad todo será diferente para doña Lucinda Chávez viuda de Monterde. El año pasado todavía cocinó los romeritos y el pavo para compartir con su familia, incluidos dos de sus nietos que hoy participan activamente en la organización del campamento donde 47 personas (la mayoría mujeres y niños) resisten a las carencias y las heladas tras ser arrojados a la calle por el terremoto que sacudió Ciudad de México el pasado 19 de septiembre.

Su edificio, ubicado en 5 de febrero 965, esquina Guipuzcoa, en la colonia Josefa Ortiz de Domínguez de la Delegación Benito Juárez, sufrió daño estructural, según estudios del Colegio de Arquitectos. Sin embargo hasta ahora no hay un dictamen oficial, pese a que el gobierno delegacional declaró el inmueble inhabitable y lo acordonó.

El caso de doña Lucinda es ejemplo conmovedor de una realidad que la comunidad va olvidando pero no se supera: Unos 2,500 damnificados, de acuerdo con estimaciones oficiales, se quedaron sin hogar en la demarcación juarense y es seguro que este fin de año quede marcado en sus vidas.

“No viene nadie, nos han abandonado”, dice la vecina de 75 años de edad enfundada con un suéter de lana, en la noche del martes 27 de noviembre en que el termómetro se aproxima a los cuatro grados centígrados. “Cuando hace aire, aquí no hay forma de guarecerse”.

De acuerdo con el peritaje preliminar la edificación de tres pisos, construida hace unos 70 años, sufrió una inclinación de 24 centímetros y un 4.7 por ciento de desplome, por lo que deberá ser demolida. “Fue el edificio de a lado que se recargo en el nuestro”, revela doña Lucinda.

El inmueble contiguo, de cinco niveles (y planta baja) marcado con el número 958 de 5 de Febrero, fue construido hace apenas 10 años, cuando ya el uso de suelo en la zona permitía un máximo de cuatro piso. En otras palabras: Se trata de un edificio irregular. A pesar de que en su momento los ahora damnificados denunciaron estos abusos en la Delegación, por supuesto que hoy “nadie sabe nada”.  

Coincidentemente, como en muchos otros casos, aunque edificios que colapsaron en el temblor no eran nuevos, resulta que los colindantes sí. Es el caso del inmueble de Tokio 517, en la colonia Portales Norte, un conjunto de tres torres construidas alrededor de 1980 que deberá ser demolido. A su costado izquierdo está un edificio que fue construido hace cuatro años y del otro lado uno que se levantó hace 10, según el testimonio de Margarita Cortina, quien administraba el inmueble siniestrado.

Las 90 personas que se quedaron sin hogar se apuran en la gélida noche y a oscuras a sacar sus pertenencias, lo que pueden, lo que les dejan, literalmente de entre las ruinas: Cajas, archiveros, sillones, colchones… y una lavadora.  

Una enorme carpa que en los primeros días fue hogar emergente de los damnificados ahora es bodega de muebles. Y es que aunque la mayoría de los vecinos afectados han encontrado resguardo con amigos y familiares, no tienen donde guardar lo que queda de su patrimonio.

Así las cosas, frente a un páramo y con los recuerdos vivos de lo que fue su hogar, ellos permanecerán en alerta –y con mucho frío— en esta Navidad.

 

 

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