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Alerta por bajos niveles en el Cutzamala; apuestan a cosecha

El sistema opera por debajo del 35 por ciento de su capacidad, lo que obliga a la capital a implementar medidas técnicas de captación.

La extracción mediante pozos profundos agrava el hundimiento de la capital y la vulnerabilidad ante sismos por el agotamiento del acuífero; la cosecha de lluvia es una posibilidad real.

STAFF/LIBRE EN EL SUR

La situación del suministro de agua potable en la Ciudad de México registra niveles de alerta técnica. De acuerdo con los informes hidrológicos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), el Sistema Cutzamala se encuentra operando apenas por debajo del 35 por ciento de su capacidad operativa total.

Esta reducción en el caudal proveniente de fuentes externas ha condicionado la operatividad de la red de distribución. Tal escenario obliga a priorizar estrategias de captación pluvial frente a la inviabilidad técnica de incrementar la extracción subterránea.

A pesar de las intensas precipitaciones registradas en la capital durante el último ciclo anual, existe un desfase técnico entre la lluvia local y la recuperación de las presas. El Sistema Cutzamala depende de la captación en cuencas ubicadas en el Estado de México y Michoacán.

En dichas regiones, la sequía acumulada de los últimos tres años ha impedido que el almacenamiento alcance promedios históricos. Las lluvias en el área urbana no recargan los embalses externos y la mayor parte de ese recurso se vierte directamente al drenaje profundo.

El programa sectorial de cosecha de lluvia tiene como objetivo para este ejercicio fiscal la integración de 35 mil nuevos sistemas en viviendas particulares. Con ello se busca alcanzar un acumulado de 100 mil hogares con tecnología de recolección para finales de 2026.

Los criterios de selección se concentran en polígonos habitacionales con desabasto crítico en Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta e Iztapalapa. Esta estrategia se presenta como la alternativa técnica menos invasiva frente a la perforación de nuevos pozos de extracción.

La extracción intensiva de agua del subsuelo ha provocado el agotamiento acelerado del acuífero en la cuenca. Esto deriva en un hundimiento diferencial de la Ciudad de México que en algunas zonas críticas alcanza hasta los 40 centímetros anuales.

Este fenómeno de subsidencia fractura la infraestructura hidráulica y vial, incrementando la vulnerabilidad de las construcciones ante sismos. La pérdida de presión de poro en el suelo altera la respuesta dinámica del terreno ante movimientos telúricos.

La perforación de pozos adicionales agrava la compactación de las capas arcillosas del subsuelo. Esta práctica compromete la estabilidad estructural de la zona urbana a largo plazo y reduce la capacidad de recarga natural de los mantos freáticos.

Técnicamente, los sistemas instalados constan de una infraestructura de recolección en techumbres que incluye canaletas y separadores. Según los parámetros de diseño, estos equipos proveen una autonomía hídrica parcial de entre seis y ocho meses al año.

El recurso obtenido es clasificado para uso en descargas sanitarias, lavado de ropa y limpieza general. Su uso reduce la presión sobre el acuífero local sin recurrir a la explotación de mantos profundos que tardan décadas en recuperar sus niveles.

En el sector educativo público, los reportes indican que aproximadamente el 80 por ciento de los planteles ya cuentan con esta infraestructura. La medida garantiza la continuidad de los servicios sanitarios en las escuelas ante las irregularidades en el suministro por red.

El mantenimiento preventivo incluye la desinfección de cisternas y la limpieza constante de los filtros. Es una responsabilidad compartida para evitar la proliferación de fauna nociva o vectores de enfermedades en las zonas de almacenamiento.

Desde la perspectiva de la ingeniería hidráulica, la captación pluvial funciona como una medida de mitigación necesaria. Sin embargo, no resuelve los problemas estructurales de la red, donde se pierde cerca del 40 por ciento del flujo por fugas.

El presupuesto asignado para 2026 supera los 200 millones de pesos destinados a la expansión de esta infraestructura periférica. El registro permanece abierto mediante las ventanillas de atención ciudadana bajo una estricta dictaminación de factibilidad técnica.

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