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Banquetas para el Mundial, árboles condenados: la obra en Revolución los aprisiona y los deja al borde de la muerte

Vecinos denuncian que las nuevas banquetas sellan el suelo y asfixian raíces en árboles de décadas

Los primeros casos se observan frente al Soriana, entre Holbein y Rubens, mientras la obra ya avanza hacia Empresa.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

Las obras de “rehabilitación” de banquetas que el Gobierno de la Ciudad de México ejecuta a marchas forzadas sobre Avenida Revolución están dejando una escena alarmante para el arbolado urbano: árboles literalmente aprisionados por el concreto y con el suelo removido alrededor de sus raíces, una práctica que especialistas consideran una receta segura para provocar su debilitamiento y eventual muerte.

Los primeros casos se observan frente al supermercado Soriana, en el tramo de Revolución comprendido entre Holbein y Rubens. En ese punto, las imágenes captadas por vecinos muestran cómo la nueva banqueta ha reducido al mínimo los cajetes que rodean los troncos, dejando a varios árboles prácticamente atrapados entre la losa de concreto y la guarnición de la calle.

En uno de los puntos intervenidos se observa un fresno (Fraxinus) de gran tamaño cuyo tronco emerge de un cajete extremadamente reducido, rodeado por concreto recién colado. Por el diámetro visible del tronco —que supera claramente los 35 o 40 centímetros— se trata de un ejemplar que probablemente tiene entre 35 y 50 años de edad, es decir, un árbol que tardó décadas en consolidarse en el paisaje urbano de la zona.

En otra de las tomas se aprecia un ficus urbano también de gran porte, cuyo sistema radicular queda prácticamente comprimido entre la nueva banqueta y el borde de la calle.

En el caso del fresno —el más comprometido— el concreto prácticamente toca el cuello del árbol, mientras el pequeño rectángulo de tierra que debería permitir la infiltración de agua aparece reducido a un espacio mínimo. Alrededor se observan restos de cemento, tierra removida y raíces superficiales parcialmente expuestas, evidencia de que la obra se ejecuta sin considerar las necesidades básicas del arbolado urbano.

Lejos de ser un simple detalle de construcción, este tipo de intervención equivale a condenar a los árboles a una muerte lenta.

Los árboles urbanos dependen de un sistema radicular que requiere espacio, oxígeno y capacidad de infiltración de agua. Cuando el suelo se compacta y se sella con concreto alrededor del tronco, la lluvia deja de filtrarse hacia las raíces y el intercambio de gases se reduce drásticamente. El resultado es devastador: las raíces comienzan a asfixiarse mientras el árbol pierde su capacidad de absorber agua.

Es decir, el árbol queda sometido a un doble estrés: asfixia radicular y deshidratación.

Además, cuando los cajetes se reducen a pequeños recuadros de tierra —como ocurre en este tramo de Revolución— las raíces superficiales no tienen espacio para expandirse. Esto provoca estrangulamiento radicular, debilitamiento estructural y mayor vulnerabilidad ante plagas, sequías o tormentas.

Paradójicamente, muchas de las caídas de árboles que después se atribuyen a la edad o al clima tienen su origen en intervenciones urbanas mal ejecutadas como esta.

La obra ya comienza a extenderse hacia otros tramos de la avenida. Vecinos reportan que la banqueta ya fue levantada también entre Rubens y Empresa, lo que indica que la intervención continuará sobre Revolución.

El riesgo es evidente: si se repite el mismo sistema de banquetas rígidas y cajetes mínimos, decenas de árboles a lo largo de la avenida podrían quedar sometidos a las mismas condiciones de asfixia radicular.

Todo ocurre en el contexto de las obras aceleradas que la Ciudad de México realiza rumbo al Mundial de futbol de 2026, cuando el Estadio Azteca volverá a ser sede del torneo. En distintos puntos de la capital se multiplican repavimentaciones y remodelaciones urbanas que buscan mostrar una ciudad renovada ante los visitantes internacionales.

Pero en ese afán por maquillar la infraestructura urbana a toda velocidad, el arbolado parece haberse convertido en un estorbo.

En lugar de ampliar cajetes, utilizar pavimentos permeables o aplicar criterios de arboricultura urbana que permitan la infiltración del agua, lo que se observa es lo contrario: banquetas rígidas que aprietan los troncos como si los árboles fueran postes de concreto.

La escena que hoy se observa frente al Soriana de Revolución es elocuente: troncos maduros atrapados entre concreto recién vertido, raíces comprimidas y cajetes mínimos que apenas permiten respirar al árbol.

Si las autoridades no corrigen estas prácticas, el desenlace será previsible: árboles debilitados que comenzarán a secarse o colapsar en los próximos años.

Un fresno que tardó cuatro o cinco décadas en crecer puede perderse en unos cuantos años por una banqueta mal diseñada.

Y esa es la paradoja urbana que hoy se está construyendo sobre Avenida Revolución: obras que se levantan en semanas, pero que pueden matar árboles que tardaron medio siglo en crecer.

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