Libre en el Sur

Ciudad, espacios públicos y movilidad. Dónde estamos (II)

Por Natalia Gómez Loyda

El 17 de marzo de 1992 se registró la primera contingencia ambiental en la Ciudad de México; se alcanzaron 398 puntos Imeca (más de lo 6 veces establecido por la OMS). Quedó claro que había que quitar autos de las calles y limitar algunos tipos de negocios. La palabra ecología apareció en el vocabulario de los habitantes de esta ciudad y el cuidado de ésta se convirtió en una incógnita que resolver.

Después de casi una década, en el año 2000, el entonces jefe de gobierno López Obrador presenta una alternativa de transporte más “sustentable”: el Metrobús, gran negocio que permitió vender bonos de carbono a trasnacionales españolas.

La primera línea se construyó en Insurgentes, una de las avenidas con más protagonismo político, demostrando que era más un proyecto de proyección y publicidad que de utilidad. Este esfuerzo pudo haberse enfocado, por ejemplo, en la que fue posteriormente la línea 2 del mismo sistema, o en el transporte hacia el pueblo de Tláhuac, que no se realizó sino hasta 2008, con la construcción de la línea dorada del metro de Marcelo Ebrard, uno de los proyectos de su “Plan Verde”. Dicho plan también incluyó el proyecto del corredor “Cero emisiones”, que consistió en reemplazar todos los microbuses o sistemas de transporte público movidos por gasolina sobre Avenida Eje Central, permitiendo circular únicamente a los trolebuses y claro: a los autos particulares. No se compraron mas trolebuses, solamente se dio un mantenimiento a los existentes, es decir, no se ofrecía más alternativa de transporte público que transitara sobre la avenida.

El gran crecimiento demográfico de esta ciudad es un determinante de los problemas de movilidad, los sistemas de transporte están sobrepasados en su capacidad. De acuerdo con los resultados del Programa Integral de Transporte y Movilidad, hace 10 años había 230 vehículos por cada 100 mil habitantes; actualmente hay más de 450 por cada 100 mil. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en la Ciudad México existen 4.7 millones de vehículos automotores registrados, a éstos, hay que agregar los vehículos del Estado de México que también circulan en esta ciudad. Datos del mismo Instituto señalan que los autos particulares ocupan el 85% del espacio vial en esta ciudad. Además en la Ciudad de México se realizan diariamente 15 millones de viajes, de los cuales 40% es decir, 6 millones se concentran en las delegaciones centrales: Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.

La nueva ley de movilidad, publicada en 2014, propone algunos cambios estructurales: por primera vez se privilegia a los peatones y a los sistemas de transporte masivo, a través de la definición de una pirámide de movilidad, cuyo primer lugar lo ocupan los peatones, en especial personas con discapacidad y con movilidad limitada; luego los ciclistas. El tercer y cuarto nivel de esta pirámide lo ocupan los usuarios y prestadores del servicio de transporte público de pasajeros, seguidos por el servicio de transporte de carga y distribución de mercancías y, finalmente, los usuarios de automóviles particulares.

La bicicleta ha adquirido protagonismo y ha tomado fuerza, aunque parece que el enfoque se queda corto respecto a las necesidades reales de este sistema de transporte. Las ciclovías están diseñadas con la misma mentalidad que las avenidas dedicada a los autos, y comparten las calles con vehículos cuyas diferencias de velocidad son irreconciliables. La falta de cultura cívica genera conflictos y peleas por el espacio público entre peatones, ciclistas y automovilistas.

¿Cómo dar el salto definitivo hacia el cambio de paradigma en la movilidad de nuestra ciudad? ¿Qué hace falta?

Bibliografía consultada:

Legorreta, Jorge. (2013). Los ríos de la Ciudad de México: pasado, presente y futuro. Ciencias

107-108, julio 2012-febrero 2013, 18-32. [En línea]

Ruvalcaba Patricia. Postales Lacustres. Nueva Guía del Centro Histórico de la Ciudad de México, No. 73. [En línea]

Jimenez Alejandro. (2014) Las acequias de la Ciudad de México y sus repercusiones en la arquitectura habitacional del siglo XVIII. Editorial Restauro Compás y Canto [En línea]

Valdez Olinka. (7 de abril 2016) “En 1992, la Contaminación llegó a 398 puntos Imeca”. Diario Milenio Ciudad de México [En línea]

Mendoza Elva. (5 de noviembre de 2013). “Metrobús vende bonos de carbono a trasnacionales contaminantes”. Diario Contralínea.com.mx [En línea]

Ramírez Bertha T. (2000). “Presenta el GDF el Corredor Cero Emisiones en Eje Central”. Diario La Jornada [En línea]

Ley de Movilidad del Distrito Federal. Publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 14 de julio de 2014.

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