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Despiden al Estadio Azul, luego de 72 años de historia; será demolido un icono de la Benito Juárez

STAFF/LIBRE EN EL SUR

El pasado sábado 21 de abril, luego de 72 años de historia, el viejo estadio de la Ciudad de los Deportes, hoy conocido como Estadio Azul, fue escenario por última vez de un partido de futbol, entre el equipo de casa, el Cruz Azul, y Monarcas de Morelia.

Estadio de la Ciudad de los Deportes. La inauguración, el 6 de octubre de 1946.

 

Inaugurado el 6 de octubre de 1946 con un encuentro de futbol americano entre Pumas de UNAM y los Aguiluchos del Colegio Militar, el Azul se convirtió en el pilar del deporte profesional en la Ciudad de México, ya que hasta antes de su construcción no existía ningún estadio en la capital del país.

Considerado en su tiempo el mejor, más grande y más cómodo escenario futbolístico de toda la República Mexicana, el originalmente llamado Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes formó parte junto con la Monumental Plaza de Toros México de un ambicioso proyecto que se convertiría en una referencia, un ícono de la ciudad.

Sus tribunas, capaces de recibir a 36 mil 681 aficionados, quedarán vacías definitivamente para dar paso a la maquinaria inicie la inexorable demolición para dar paso a la construcción de un centro comercial con hotel de 220 cuartos, según se ha anunciado extraoficialmente.

Estadio Azul. Despedida 72 años después. Foto: Cuartoscuro.

 

El equipo Cruz Azul, orgullo de los juarenses, dejará la que fue su sede durante 22 años — desde la temporada de 1996–, para  alojarse temporalmente en el Estado Azteca, en tanto se construye su nueva casa, posiblemente en Iztapalapa. Anteriormente fue sede de los clubes América (1947-1955), Necaxa (1950-1955) y Atlante (1947-1957, 1983-1989, 1991-1996 y 2000-2002). También ejerció como anfitrión ahí la Selección de fútbol de México, de 1947 a 1955, y en 1992 durante la segunda fase de la eliminatoria mundialista rumbo a Estados Unidos 1994.

Pocos recuerdan ya el acontecimiento que para la Ciudad de México, que entonces tenía unos 999 habitantes, fue la construcción de ese coloso. La prensa de la época recogió el asombro que el nuevo el estadio causaba, a través de reportajes especiales publicados en diarios como Excélsior, El Universal y el deportivo Esto.

“México tendrá un grandioso estadio de futbol”, cabeceó en su primera plana el periódico As de Futbol del 7 de junio de 1945. Y Excélsior (16/07/1944) reseñó, muy en el estilo de la época: “Por lo que hace a la distribución, amplitud y comodidad del local que quedará fincado en el campo futbolístico, la empresa de la Ciudad de los Deportes  ha puesto todo su entusiasmo de modo que los aficionados disfruten de su espectáculo favorito dentro de las máximas ventajas que las más modernas construcciones en la materia proporcionan, para captar, en toda su belleza y colorido, el desarrollo y la brillantez del emotivo juego”.

El estadio fue construido originalmente para la práctica del fútbol americano, y utilizado para la práctica de este deporte desde su inauguración hasta finales de la década de 1950. Posteriormente se volvió a utilizar para este deporte desde el año de 1968 hasta principios de la década de 1990 cuando fue negado para la final de la campaña de 1991. Fue inaugurado precisamente con un encuentro de fútbol americano entre los Pumas de la UNAM y Los Aguiluchos del Heroico Colegio Militar, saliendo victoriosos los universitarios por marcador de 16-14.

Luego fue casa de los equipos del Instituto Politécnico Nacional en juegos grandes, además de ser la sede del equipo de los Pieles Rojas de Acción Deportiva. También en este estadio se jugó el primer partido de NFL fuera de Estados Unidos, en 1978, entre los Santos de Nueva Orleans y Las Águilas de Philadelphia.

El primer partido de futbol soccer en este escenario se jugó hace poco más de 70 años, el 5 de enero de 1947, entre el Veracruz y el Racing de Avellaneda,  de Argentina, en el que ganó el equipo mexicano 2-1. Fue sede de los clubes capitalinos América y Atlante, y posteriormente Necaxa hasta 1955.  El primer equipo que jugando como local en este inmueble se coronó campeón de liga fue el Atlante en 1947.

El también llamado Estadio de la Colonia Nochebuena, por su vecindad con ésta, permaneció en desuso entre 1957 y 1983 En 1983 se convierte en casa del Atlante FC y fue rebautizado como Estadio Azulgrana, siendo reinaugurado con un juego de Liga entre Atlante y Atlético Morelia.

Los Potros de Hierro jugaron en este inmueble hasta 1989, ya que se mudaron al Estadio Corregidora de Querétaro. Sin embargo,  regresaron al Azulgrana un año después y resultaron campeones en la temporada 92-93. Ahí permanecieron hasta 1996, ya que el club atlantista regresaría por intereses de su propietario Alejandro Burillo, al Estadio Azteca.

Por su parte, al terminar su contrato de renta en el Estadio Azteca, el Cruz Azul, equipo propiedad de la cooperativa cementera que lleva ese nombre,  alquiló el viejo estadio de la Avenida Insurgentes y a partir del 10 de agosto de 1996 el Estadio Ciudad de los deportes recibió su denominación actual como Estadio Azul.

Entre los más famosos jugadores de La Máquina que han pasado por  el viejo estadio de Insurgentes se cuentan Miguel Marín, Carlos Hermosillo,  Alberto Quintano, Horacio López, Fernando Bustos, Francisco Palencia, Julio Zamora, Héctor Pulido, Guillermo Mendizábal, Christian Giménez, Gerardo Torrado, Héctor Adomaitis, Ignacio Flores y Oscar ‘Conejo’ Pérez.

A lo largo de sus más de siete décadas de vida, el emblemático Estadio Azul ha sufrido algunas modificaciones con el fin de hacerlo más accesible, cómodo y moderno. Actualmente es el noveno más grande del país y está en magnífico estado. Cuenta con dos vestidores de fútbol profesional, dos vestidores de preliminares, dos vestidores de árbitros, sala de Conferencias de Prensa, zona de restaurante con capacidad de 264 personas, 23 accesos exteriores y 24 interiores, taquillas, sistema de circuito cerrado con siete cámaras distribuidas en el estadio y 92 Palcos, con mil 210 lugares en total. Un dato curioso: en 70 años de historia, ningún equipo local se ha coronado en el inmueble, una “maldición” que hasta la fecha pesa sobre el conjunto celeste.

Con miras al partido de despedida del estadio, los primeros boletos que se pusieron a la venta por medio de esta plataforma prácticamente se han agotado en tan solo un par de días de venta.

El sábado abrirán las taquillas para que los aficionados puedan recoger las contraseñas adquiridas previamente por el sistema telefónico o de internet y ofrecerán boletos solo si todavía no se han agotado.

Se espera un lleno total en el inmueble con capacidad oficial para 33 mil aficionados de acuerdo a la cifra oficial ofrecida por la página de la Liga MX. Aunque cabe recordar que una parte de los boletos no se venden por motivos de seguridad para establecer un espacio para el operativo de la policía. La directiva mantuvo los precios de los boletos del último juego ante Lobos BUAP, los cuales costaron entre 170 y 290 pesos.

Además de ser la casa de Cruz Azul durante 22 años, el Estadio Azul se vistió de gala en la década de los 90 para hospedar a la Selección Mexicana de César Luis Menotti, durante la fase de eliminación para el Mundial de Estados Unidos 1994. A pesar de que el Azteca siempre ha sido reconocido como el hogar del Tricolor, un conflicto de intereses entre Televisa y el expresidente de la FMF, Emilio Maurer, terminó por mover al conjunto nacional.

Un día después de la despedida al estadio por parte del Cruz Azulk y su afición tendrá lugar el que puede ser último evento deportivo de su historia:  el domingo 22 se disputará el Tazón México, un encuentro de la Liga de Futbol Americano Profesional. La intención es que la despedida del Estadio Azul sea una especie de homenaje a su inauguración, precisamente con un partido de futbol americano.

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