Libre en el Sur

El gobierno nunca aceptó el cubrebocas… y menos AMLO

‘Las mascarillas son esenciales para eliminar la transmisión y salvar vidas’, publicó la OMS, mientras la autoridad sanitaria mexicana las llegó a considerar ‘inútiles’

‘Si compramos demasiados cubrebocas podemos provocar que después no haya para las doctoras y doctores y personal de enfermería que sí los necesitan’, publicó en su sitio la Secretaría de Salud.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

El anuncio de este viernes por parte del gobierno capitalino, en que se levanta la recomendación del uso de cubrebocas al aire libre, es en realidad un mero formalismo de algo que reiteradamente y durante dos años postuló la autoridad sanitaria federal, secundando a Andrés Manuel López Obrador: que las mascarillas no son importantes.

Fue precisamente el Presidente quien estableció esa directriz con su comportamiento, desde que a principios de la pandemia se negó a suspender sus giras y llamó a seguir abrazándose. Al final se contagió dos veces, y buena parte de sus colaboradores cercanos también, entre ellos el subsecretario Hugo López Gatell, encargado sanitaria del supuesto control de la pandemia, que hasta el momento ha dejado un un saldo de más de 600 mil muertos en nuestro país, si se consideran el exceso de mortalidad.

Tempranamente, al descubrir junto con otros científicos de diferentes países la existencia de los aerosoles como forma de contagio, nuestro Premio de Nobel de Química, Mario Molina, advirtió de la suma importancia del uso del cubrebocas, lo que valió una de las múltiples descalificaciones de López-Gatell al cubrebocas. El funcionario, que junto al Presidente siempre ha evitado ponerse la mascarilla, llegó a decir en sus conferencias vespertinas que el aditamento era “inútil”, y entraba en un galimatías de explicaciones para descalificarlo.

Ello, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado ampliamente su uso.

“Recordarán el dilema falso inducido respecto al cubrebocas”, sostuvo López-Gatell en un foro de la Feria Internacional del Libre del Zócalo de Ciudad de México. “No quisiera enfatizar esto una vez más, pero la idea del cubrebocas se convirtió en el instrumento con el que las personas egoístas y los grupos sociales egoístas trataban de echarle la culpa a los demás”.

El 3 de abril del 2020, el mismo funcionario puso en Twitter: “Las mascarillas o cubrebocas dan una falsa sensación de seguridad. Hay otras formas de infectarse, por ejemplo, al tocarse la cara. El llamado es a no desperdiciar utilizándolas de forma innecesaria como mecanismo de protección que no tiene una fuerte evidencia científica”.

Hace poco más de 12 meses, en su columna semanal publicada en el portal SinEmbargo.mx, el periodista Francisco Ortiz Pinchetti, director de Libre en el Sur, descubrió que un año después de declararse en México la emergencia sanitaria por el coronavirus, el 23 de marzo del 2021, en la página oficial dedicada a la contingencia se afirma que usar cubrebocas no sirve contra el contagio, en contradicción flagrante contra la evidencia internacional sobre los beneficios de su uso.

Afirmaba que esta postura coincide con la terca actitud asumida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que sistemáticamente se ha negado a usar la mascarilla a pesar de las recomendaciones de la organización mundial de la salud y otros organismos y universidades y universidades del mundo entero, incluida la recomendación publicada por la Organización Mundial de la Salud: “Las mascarillas son esenciales para eliminar la transmisión y salvar vidas”.

“Nada lo ha hecho modificar esa conducta. A pesar de los tres millones 597 mil 168 contagios y 273 mil 391 muertos según sus propias cifras oficiales ha ocasionado el virus y que según estimaciones internacionales podría multiplicarse por tres en la realidad.

Aunque un estudio de la Universidad de California y de la Universidad Johns Hopkins –donde el subsecretario encargado de la pandemia Hugo López-Gatell realizó su doctorado–, sugiera que las mascarillas también pueden tener otro efecto: el de reducir los síntomas de covid-19 en caso de contagio.

¨Las mascarillas, que filtran la mayoría de las partículas virales, pueden provocar una infección menos grave si contrae una “, dijo Mónica Ghandi, la doctora que lideró el estudio y especialista en enfermedades infecciosas.

Ortiz Pinchetti prosiguió:

No obstante esas y otras muchas evidencias, así como las reiteradas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al respecto (contenidas en su página oficial en español  https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public), en el sitio del gobierno de México coronavirus.gob.mx no hay ninguna recomendación sobre el uso del cubrebocas.

Por el contrario, se asegura que no es eficaz como medio de prevención. En una sección dedicada a responder preguntas importantes sobre el coronavirus y la pandemia, hay una que específicamente se refiere al utensilio:

“¿Los cubrebocas me protegen del contagio?”, pone.

La respuesta es contundente:

“No”.

Y añade: “Solamente nos protegen de las pequeñas gotas de saliva que las demás personas expulsan al hablar, pero como no cubren los ojos, el virus puede entrar por ahí también. Si compramos demasiados cubrebocas podemos provocar que después no haya para las doctoras y doctores y personal de enfermería que sí los necesitan porque están en contacto directo con personas enfermas”. (SIC).

Fuera de esa pregunta y su respuesta, no existe alguna mención a la mascarilla en la lista de recomendaciones de protección ni en las guías especializadas al respecto. Ni siquiera en el instructivo para el personal médico se recomienda su uso, salvo en la atención directa con pacientes afectados. “Usar cubrebocas únicamente si atienden a pacientes con infección respiratoria, tapando boca y nariz completamente. En caso de ser posible, utilizar lentes para proteger los ojos”. Punto.

En cambio, se insiste como en los inicios de la pandemia en el lavado de manos, sobre el cual hay no solo reiterados llamados, sino inclusive videos animados en los que se especifica paso a paso la manera adecuada de hacerlo. También están por supuesto la “sana distancia”, el “quédate en casa”.

A la pregunta específica “¿Qué puedo hacer para no enfermarme de COVID-19?”, se responde (sic): Lavar nuestras manos muy bien varias veces al día permite eliminar al virus, evitar tocarnos los ojos, la nariz y la boca; quedarnos en casa siempre que podamos; mantenerla limpia y desinfectar las superficies y las cosas que más tocamos; mantener siempre una «sana distancia» con las otras personas. Y hasta se precisas que la sana distancia “es el espacio que tenemos alrededor de nuestro cuerpo cuando extendemos los brazos”.

Hay también secciones especializadas referidas a adultos mayores, niños, personas con discapacidades, mitos sobre el Covid-19, estadísticas oficiales, etcétera. En ninguna de ellas aparece tampoco el uso del cubrebocas. Como para evitar contradecir al patrón.

En contraste, la OMS enfatiza en su portal: “Las mascarillas son esenciales para eliminar la transmisión y salvar vidas”.

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