Libre en el Sur

Impone delegado Jorge Romero burdo letrero de ‘Soluciones’, el lema de su gobierno en BJ, al recién remodelado mercado de Tlacoquemécatl

En su desesperación por mejorar su deteriorada imagen ante los vecinos, que en reciente encuesta de la empresa Votia lo reprobaron con un contundente 5.3 de calificación, el delegado panista en Benito Juárez, Jorge Romero Herrera, no sólo impuso un absurdo remedo de un mercado madrileño al mercado de Tlacoquemécatl, en la colonia Del Valle, sino que ahora le pone como nombre nada menos que el emblema de su propia administración: “Soluciones”.

En efecto, personal de la DBJ colocó ya el logotipo de letras azules, claro, en la parte frontal de la marquesina, sobre la puerta principal del mercado en la calle de Miguel Laurent (foto), en cuya remodelación –que se retrasó tres meses más de lo programado– se gastaron 15.4 millones de pesos y que acusa ya notorias deficiencias de construcción y funcionamiento, aun antes de ser inaugurado.

Lo colocación del letrero sorprendió a los propios locatarios, muchos de ellos de por si inconformes con la defectuosa remodelación, a quienes por supuesto no se consultó, que consideran indebido aprovechar una obra pública para promover la imagen del delegado. Por lo demás, resulta patético el contraste entre la apariencia “madrileña” que se quiso dar al mercado y la imagen tradicional de los puestos y fondas, incluidos locales en que se venden tacos y fritangas que ya tenía el lugar y que por supuesto se mantiene.

Pero lo peor es que la construcción remodelada, ubicada en la colonia Tlacoquemécatl del Valle, ya presenta fallas, la más importante de ellas consistente en grietas en el piso, de las que Libre en el Sur contó 15 durante un recorrido. Tan solo en la parte oriental del inmueble, en el pasillo que da a la entrada, se observó una fisura de aproximadamente 20 metros que va de un extremo a otro. “Desde que empezaron a poner el piso se vieron las fracturas”, contó la encargada de una rosticería. “Sólo las sellaron para que no se siguieran extendiendo”.

También hay cuarteaduras en los acabados de bardas de separación entre los locales de la parte central, como en el caso de una verdulería. Además, se queja el locatario, les quitaron espacio. Como al de los moles, que está descontento porque su local –como le ocurrió cuando menos a otros seis locatarios– es 30 centímetros más pequeño. “Y eso es mucho cuando el lugar es tan pequeñito. No cabemos”, dice. Además, lo dejaron sin cortina metálica y no tiene cómo proteger sus productos.

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