Libre en el Sur

Mancera y la (in)movilidad

Dentro de las grandes soluciones en materia de movilidad en la caótica ciudad de México nada más falta que las autoridades del Gobierno del Distrito Federal (GDF) propongan que peatones, automovilistas y motoristas se disputen, en las arterias principales, el carril de la derecha, por el que circulan ya los camiones y microbuses de pasajeros, en tanto que los ciclistas lo hagan por las banquetas, por donde difícilmente caminan los andantes eludiendo puestos ambulantes.

El caos cada día es mayúsculo y ahora con consecuencias mortales.

Absurdas, improcedentes e inviables han resultado hasta ahora todas las medidas implementadas para hacer de la ciudad capital una urbe sin humos y contaminación, un modelo de ejemplo civilizado y controlado de movilidad, un paradigma de transportación pública eficiente, rápido y seguro. La primera medida, autoritaria sin duda, de imponer un doble Hoy no circula y obligar a parar a cerca de 600 mil automovilistas los fines de semana, afectando la economía de cientos de miles de padres de familia, con el tiempo se ha revertido y ahora circulan más autos, unidades no sólo nuevas sino también modelos antiguos, y no sólo un día, sino todos los días de la semana. Se ha incrementado con creces el parque vehicular y ahora los atoraderos se multiplican por todos los puntos de la capital hasta convertir las grandes avenidas en gigantescos ríos de metales pesados.

Ríos de lámina y nubes contaminantes acechan a los peatones que deben ver por su integridad, además, cuando caminan por las aceras, donde también circulan algunos bicicletos.

Observamos también que junto con la creciente edificación de nuevos condominios multifamiliares y nuevas construcciones para oficinas o empresas, además de escasear los lugares para estacionamiento, muchas de nuestras principales arterias son invadidas, en horas pico, por centenares de camiones, hasta de doble remolque, que trasladan materiales de construcción, ya sea varilla, cemento o cimbras o artículos múltiples para el comercio y los servicios.

Hasta la inigualable y emblemática avenida de los Insurgentes es a todas horas y a todo lo largo de su trazo un enorme estacionamiento: los dos carriles para autos resultan ya insuficientes, con un carril confinado para el metrobus y el derecho, por donde deben circular los bicicletos, reducido a maniobras de carga y descarga de diversos giros comerciales. Pregunta obligada ¿no deberían ser por la noche cuando tienen que realizarse dichos traslados y maniobras?

Hablar del uso y capacidad del metro y metrobus resulta ya ocioso, cada día están más saturados, rebasados y mal olientes. Deberían ser la opción de transporte y movilidad para una ciudad de las proporciones del Distrito Federal. Deberían ser el transporte idóneo a usar y no tener que depender del automóvil. Deberían…, pero ya no alcanzan.

Así vemos como una opción de movilidad a la bicileta, al instalar por doquier sus paraderos, pero no hay ciclovías o estas son escasas y los usuarios deben jugarse la vida en un transporte de alto riesgo.

Todo ello viene a cuenta porque el pasado domingo cientos de ciclistas rindieron un homenaje póstumo a Monserrat Paredes, jovencita atropellada por el conductor de un camión de pasajeros en plena avenida Reforma, donde y por absurdo que parezca, el carril derecho de esa arteria es de uso para camiones de pasajeros y ciclistas, además de automovilistas que se disputan el espacio en una competencia desigual. Reforma es otra de nuestras vías emblemáticas y debería ser la más cuidada para todo aquel que la circula a pie, en bici, en moto, automóvil o transporte público, pero no es así. Camiones concesionados para dar servicio de pasajeros hacen base en el tercer carril, circulan también miles de mircobuses en fiera competencia por el espacio. Los ciclistas deben entonces invadir el segundo carril a riesgo de ser arrollados por los automovilistas.

Nada, ni nadie pone orden y el caos vial se magnifica.

Así, los ciclistas han demandado al Jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera a que realice, de manera urgente, un plan de seguridad vial para disminuir muertes y accidentes de tránsito. En el presente año, se han registrado 22 ciclistas atropellados, tres tan sólo la semana pasada con consecuencias fatales.

Lo he dicho en éste espacio y lo vuelvo a repetir: no hay ni la infraestructura ni las condiciones para hacer de la bicicleta un transporte alternativo. No nos hagamos…, las famosas ciclopistas o ciclovías son remedos de andadores peligrosos para la práctica de una actividad que se ha tornado de alto riesgo. Tampoco tenemos una cultura para alternar automovilistas y bicicletos, tampoco bicicletos y peatones. Mucho menos bicicletos y microbuseros o bicicletos y camioneros.

Propuestas hay, voluntad quien sabe:

El grupo parlamentario del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) propuso la creación de un fondo económico de 150 millones de pesos -de inicio- para infraestructura ciclista y peatonal. Pues estiman que en la capital hay 300 veces más infraestructura vial para automóviles que la existente para usuarios de bicicleta y peatones; nueve de cada 10 accidentes en bici son previsibles.

Los ciclistas podrían viajar más seguros en Paseo de Reforma si se implementara una ciclovía en el camellón de la avenida. Coinciden en observar la delegada en Miguel Hidalgo, Xóchitl Gálvez, y el ex director de Movilidad en esa demarcación, Javier Hidalgo, quienes acudieron al homenaje de la ciclista atropellada por un camión.

“Soy de la idea de que el camellón del centro pudiera ser una opción para los ciclistas, porque hay pocos cruces, son cuatro. Creo que podría ser una opción y no enojaría tanto”, comentó Gálvez.

La Delegada panista dijo que acompañará la petición de los ciclistas para que se intervenga Paseo de la Reforma de manera urgente. Además, demandará a la Asamblea Legislativa que en 2016 asignen 50 millones de pesos para dar mantenimiento a las ciclovías y terminar los proyectos de Marina Nacional, México-Tacuba y Horacio.

En tanto, Javier Hidalgo señaló que las soluciones van desde hacer un carril compartido para ciclistas y automovilistas, donde reduzcan la velocidad, o bien, implementar una ciclovía sobre el camellón, es una opción, aunque siempre es recomendable el carril derecho.

Hasta el día de hoy el GDF no ha propuesto absolutamente nada, ni nadie da la cara el problema.

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