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Muere por Covid-19 Arturo Lona, ‘El Obispo de los Pobres’; impulsó la Teología de la Liberación

STAFF/LIBRE EN EL SUR

Arturo Lona Reyes, obispo emérito de la diócesis de Tehuantepec en Oaxaca, conocido como “El obispo de los pobres” por su ayuda a los indígenas y a los desprotegidos del Istmo, murió este sábado cuando estaba a punto de cumplir los 95 años de edad.

El deceso del prelado fue confirmado por el presbítero Joaquín Galván, encargado de Salud Sacerdotal de la diócesis de Tehuantepec, que informó que el sacerdote sufrió complicaciones asociadas al Covid-19.

“Oficialmente comunicamos el fallecimiento del padre obispo, Arturo Lona Reyes, conocido como El obispo de los Pobres. Ha vuelto a la casa del padre celestial, bajo la intercesión de María Nuestra Madre”, escribió Galván.

Lona Reyes formó parte de la corriente de la Teología de la Liberación dentro de la iglesia católica latinoamericana, al asumir la opción preferencial por los pobres, al lado de otros prelados mexicanos como Sergio Méndez Arceo, de Cuernavaca; José Llaguno, de la Tarahumara; Bartolomé Carrasco, de Oaxaca, y Samuel Ruiz, de San Cristóbal las Casas., entre otros.

Se informó que debido a complicaciones en la columna vertebral, Lona Reyes fue internado el 10 de octubre en el Hospital Medica Azul en Lagunas, Oaxaca, en donde dio positivo al coronavirus. Esta situación que comenzó a agravar su estado de salud, además padecía diabetes, lo que en conjunto provocó su muerte.

Lona Reyes, que cumpliría 95 años de edad este domingo 1 de noviembre,  se ordenó como sacerdote  en 1952 y asumió el obispado en 1972 en la Catedral de Tehuantepec para ejercer una devoción determinante a favor de los más necesitados.

Gracias sus impulso y la ayuda a los necesitados logró crear dos cooperativas de producción de café orgánico y una más de ajonjolí, cuyas exportaciones tiene como destino Europa. Las ganancias se reparten entre los productores originarios de la zona que el obispo convirtió en socios.

En educación su legado queda para beneficio de la juventud zapoteca a través de 15 bachilleratos maristas y una universidad indígena que ya cuenta seis generaciones de egresados.

Información del Diario de Yucatán indica que además de su ayuda social, Lona Reyes enfrentó a los cacicazgos de la región como en la selva de los Chimalapas, en donde condenó la tala ilegal e inmoderada y se dio tiempo para apoyar la resistencia de los pueblos originarios en contra de la industria minera y eólica en la región del Istmo de Tehuantepec.

Durante la contingencia que provocó el sismo de magnitud 8.2, el 7 de septiembre de 2017, considerado el más fuerte de los últimos 100 años, la participación del obispo fue un aliciente para los damnificados que de acuerdo con las autoridades estatales fueron más de 60 mil.

“Una lona para Lona” se le oía decir al obispo Lona Reyes cuando solicitaba a los benefactores que enviaran lonas a Juchitán de Zaragoza, para que los damnificados se resguardaran de las intensas lluvias que siguieron al terremoto.

En 2008 recibió el galardón de la edición 16 del Premio Nacional de Derechos Humanos Don Sergio Méndez Arceo por su defensa y promoción de los derechos humanos de los pobres e indígenas de Huejutla, Hidalgo, y de Tehuantepec, Oaxaca. Su mayor logro educativo fue la Universidad Indígena en la zona mixe de la región del istmo de Tehuantepec.

Privilegió la educación de los jóvenes indígenas, fundó 15 bachilleratos maristas en zonas rurales y hace 13 años también una universidad de la orden de los jesuitas que ha dado cobijo a seis generaciones de pobladores de la zona norte del Istmo.

En 2016 encabezó, junto con organizaciones civiles y sociales, entre ellas el Centro de Derechos Humanos Tepeyac, que presidía, y el Comité Regional de Defensa de los Chimalapas, a cargo de Miguel Ángel García, una caravana con 11 camionetas llenas de ayuda humanitaria para la comunidad zoque de San Francisco la Paz que pertenece a Santa María Chimalapa.

Arturo Lona Reyes fue declarado era obispo emérito de Tehuantepec desde hace 20 años y este domingo1 de noviembre, cumpliría 95 años de edad. En los próximos días se oficiarán misas en las diócesis de Oaxaca en su memoria.

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