En un recuento de opiniones, afloran visiones encontradas sobre el campeonato: desde quienes celebran su impacto turístico hasta quienes cuestionan los costos, las obras públicas y la creciente comercialización del futbol.
POR JUAN CARLOS PANTOJA MARTÍNEZ
Marcar con penalti es una manera muy cobarde de golear. Pelé
El mundo unido por el futbol, frase del himno que llevó por título el mismo nombre y fue compuesto por Juan Carlos Abara, estrenado en el Mundial México 1986 y cantado incluso por la propia selección nacional de aquellos años. No solo se trató de un eslogan; la oración, de alguna manera, también quiso reflejar la unión, alegría y hermandad de las 24 selecciones participantes que disputaron la copa a lo largo de 52 partidos.
Después de 96 años de historia de los mundiales de futbol —el primero celebrado en Uruguay en 1930, certamen en el que el equipo anfitrión levantó la copa—, México destaca por tratarse del primer país que por tercera ocasión es sede del evento deportivo, nos guste o no, más conocido e importante del mundo.
En esta vigesimotercera edición del Mundial de futbol —sin contar los años 1942 y 1946, en los que fue suspendido por motivos bélicos— se dividió, o más bien, se fragmentó en tres sedes: México, Canadá y Estados Unidos de Norteamérica. Para esta ocasión se jugarán un total de 104 partidos con 48 equipos representativos de sus respectivos países.
Del total de juegos programados, en nuestro país se jugará tan solo el 12.5 %, es decir, 13 justas deportivas, a su vez divididas: en la Ciudad de México, cinco juegos; en las ciudades de Guadalajara y Monterrey, cuatro partidos cada una.
A juzgar por la distribución y cantidad de partidos a disputarse en nuestro país, vale el refrán: mucho ruido y pocas nueces; infinidad de obras y remozamiento urbano en avenidas principales, cambio de adoquines, mejora en la imagen de los barrios situados en los alrededores del estadio más importante de México, el Estadio Azteca; mantenimiento mayor al transporte público, en particular al llamado Tren Ligero; la construcción de ciclovías, entre otras obras realizadas a propósito de este evento, que no obstante, desde cierta óptica, no ha logrado provocar un ánimo festivo, alegre, de emoción futbolera entre la muy nutrida afición mexicana a este deporte, enorme distancia emotiva comparada con lo vivido en 1970 y 1986.
Al respecto, he realizado un breve sondeo de opinión pública para dar cuenta del sentir de las personas con una sola cuestión: ¿qué opina usted sobre el próximo Mundial de futbol? Aquí comparto las respuestas autorizadas y con autoría.
Las respuestas consignadas, de alguna manera, son una muestra subjetiva del sentir, de la expectativa, la crítica, el acuerdo o desacuerdo en torno al próximo evento mundialista.
-Es un evento desangelado que no ha tenido mucho arrastre ni pasión; hay altísimos costos en los boletos de entrada, no hay comunión entre la afición y el equipo. Mario Sabas
-El próximo Mundial de Futbol, organizado por FIFA, no solo representa un evento deportivo de gran magnitud, sino también un fenómeno social y psicológico a escala global. Desde mi perspectiva, este tipo de eventos tienen un impacto significativo en la construcción de identidad colectiva, ya que millones de personas se sienten parte de una misma comunidad al apoyar a su selección nacional. A nivel psicológico, el Mundial puede generar emociones intensas como entusiasmo, orgullo e incluso frustración. Estas emociones compartidas fortalecen el sentido de pertenencia y permiten a las personas desconectarse momentáneamente de su rutina diaria, funcionando como una válvula de escape ante el estrés cotidiano. Alan Garduño
-Innecesarias las obras e inversión para los cuatro partidos de primeras fases; la potencial derrama turística de esos partidos no la justifica. El paseo peatonal sobre la Línea 2 del Metro es una obra absurda, solo genera caos vial y sobrecosto; ese presupuesto pudo usarse en obras más importantes, como en nuevos trenes del Metro, en lugar de cambiar los pisos de las estaciones. Uriel Balbuena

-El Mundial de futbol es la máxima representación de la necesidad de éxito de los seres humanos y buscamos encontrar ahí el reconocimiento; es cuando más nos brota el patriotismo. Ariel Peregrina
-Demasiado dinero tirado a la basura en remodelaciones innecesarias del Metro, cuando ese fondo se hubiera ocupado para realmente atacar las problemáticas del sistema de transporte. Además de la intención de gentrificación en la zona sur de la ciudad. Carlos Greco
-Por lo menos están chuleando la Ciudad de México; con ello le dan trabajo a mucha gente que no encuentra, y es una oportunidad para mantener a sus familias. Respecto al futbol, es un entretenimiento que le sirve a la gente para explayarse y desestresarse. Desafortunadamente, por lo caro de los boletos se tendrán que conformar asistiendo a las pantallas. Aunque es bueno coincidir con chavos que, en lugar de estar pensando en unirse a actividades nocivas e ilícitas, se puedan entretener y vivir una historia sin violencia. Norma Zúñiga
-En lo psicológico, la gente no está conectada como en el 86. No hay la misma expectativa que en los anteriores porque es organizado en tres países diferentes. Es parte de un gran negocio y los valores para la sociedad quedan en segundo plano. La principal cuestión será que no genere deudas que empeoren la situación financiera de nuestro país, es decir, que genere más derrama favorable para la economía que gasto. Es una buena oportunidad para interactuar con la gente que venga a las sedes mexicanas y enriquecerse conociendo otras culturas. Es decir, hay muchas perspectivas para abordar el evento.
Una más: la Selección parece ser negocio del dueño de Guadalajara; algunos beneficios con penales marcados a su favor parecen pago por el “grandísimo favor” de aportar la base de la Selección. Al mismo tiempo, seguramente espera vender al jugador Armando González, “La Hormiga”, y dejar al equipo lo mejor parado para una liguilla sin seleccionados.
En México el negocio del futbol crece, el nivel futbolístico se estanca; si la selección se queda en primera ronda, sería ya un segundo Mundial a la baja. Espero que la Federación, en manos de un señor que viene del régimen tricolor, no lo tome a mal (recuerdo que algunas voces han hablado de cierta persecución a los equipos que no son del grupo del presidente de la Federación). Martín Trinidad González
-El Mundial para mí es algo positivo. Durante muchos años se ha hablado mal de México. Nos han mostrado como un país sin ley, atrapado en el viejo oeste. Es cierto que tenemos muchos problemas, pero también hemos sido el chivo expiatorio de políticos que sacan ventajas de las complejidades que vivimos, tanto en el plano doméstico como en el externo.
Por tal motivo creo que debemos demostrar que México es un gran país, que tenemos muchas cosas buenas. No somos perfectos, pero tampoco somos esa nación terrible como a veces parecemos ser.
Un Mundial de futbol, además de traer turismo, trae la mirada de todo el mundo; igual que la Fórmula 1, sirve para que vean que somos un gran Estado. José Elías Suárez Jiménez
-El futbol atrapa a muchos sectores sociales; no hay —me parece— otro deporte que se practique y que mantenga a tanto público cautivo. Yo apruebo y me encanta la idea del Mundial; sin embargo, hoy puedo asegurar que tenemos un Mundial para las élites que no necesariamente son aficionados al futbol. Acudirán quienes pueden pagar cifras estratosféricas, sin conocimiento ni afición propiamente dicha.
El producto que nos venden no será equiparado al de una Champions League, ya que se incorporaron una serie de selecciones que deportivamente no tienen nivel para arribar a una justa de esta magnitud. Cierto que se ganaron el lugar en la cancha, pero de manera paralela han pujado por apoyar a organismos como CONCACAF, UEFA y otras confederaciones en el mundo y dentro de la misma FIFA (pregúntenle a Infantino), quien abrió el Mundial a selecciones de medio pelo para abajo, dicho con todo respeto, pero que, en aras de mi argumento anterior, llevan muchos millones de dólares por su participación, haciendo un Mundial de poca calidad vestido con mucho lucro.
Que ruede la número cinco, disfrutemos y que gane el mejor. José Antonio Ortiz
-Había más emoción y ambiente mundialista en 1986. La mercadotecnia que tuvieron las empresas en ese entonces era bombardeante. Por ejemplo, recuerdo que la marca de cuadernos líder en ese momento (Scribe) lanzó un concurso para la canción del Mundial y la eliminatoria era en el programa Siempre en Domingo (Televisa).
Esa emoción se ve poco. No sé si es por el hecho de que se compartirá el evento con Estados Unidos y Canadá o por lo que está pasando en el mundo, que son temas delicados.
En el ámbito deportivo no se ve el “trabajo en equipo” en la selección, como se veía en selecciones anteriores. Me da la impresión de que es un juego individual y de acuerdo con los intereses de jugadores o de los “dueños” de los equipos de futbol. Les cuesta trabajo prestar a sus jugadores para los partidos de preparación. No se dan cuenta de que es la proyección de los jugadores para el extranjero y que les conviene económicamente. No sé si llegará la selección a semifinales.
Es una pena que el boletaje sea altísimo, inalcanzable para la mayoría de la población. Los únicos beneficios que veo es que arreglaron algunas zonas de la Ciudad de México, que habrá turismo; eso es bueno para el país. Espero que la inauguración sea espectacular. Araceli Rojas Hernández
-El futbol dejó de ser un deporte para volverse el negocio de una de las asociaciones más corruptas del mundo: la FIFA. Edgar Pantoja Martínez
-Sobre el Mundial, si lo divides en sus vertientes, tiene un primer sentido en lo deportivo; por eso nació. Otra refiere a que es un sistema que genera paz y relaciones humanas a nivel mundial. Y una última perspectiva es aquella que arrastra a lo deportivo y a los vínculos humanos a un sistema para generar dinero por parte de FIFA. Sin embargo, el futbol, al igual que la religión y la política, son los poderes que mueven el mundo. Edgar Reyes Bandelis.
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