Libre en el Sur

Pasa ‘de noche’ a la DBJ tercer aniversario luctuoso de Carlos Monsiváis, máximo personaje cultural de la demarcación; otros organizan homenajes

Mientras en diversos ámbitos culturales de esta capital se llevan a cabo eventos de homenaje al cronista Carlos Monsiváis con motivo del tercer aniversario de su fallecimiento, este miércoles 19, la efeméride pasó totalmente inadvertida para las autoridades de la Delegación Benito Juárez, en la que vivió –con sus gatos– prácticamente toda su vida.

Personaje irrepetible de San Simón Ticumac, Monsiváis se identificó siempre como vecino de toda la zona de Portales, al este de la demarcación, a la que dedicó no solamente algunos de sus textos, sino incontables vivencias que involucran lugares, acontecimientos y otros protagonistas del acontecer diario. Sin embargo, no hubo para él en este aniversario ni siquiera una mención de la autoridad delegacional juarense.

En cambio, en otros ámbitos culturales de la capital se organizaron eventos en su memoria y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) difundió un comunicado-homenaje en el que recoge recuerdos y opiniones de diversos intelectuales sobre el escritor juarense, considerado “cronista de la Ciudad de México”, que logró sobresalir en el campo periodístico, literario y como una voz crítica del México contemporáneo, que abordó con ironía temas que iban desde la cultura de altura hasta el futbol, colegas y amigos lo extrañan y recuerdan sus cualidades.

La escritora mexicana Elena Poniatowska, quien era amiga cercana de Monsiváis (1938-2010) se refiere a él como un hombre “bastante chismoso”, con un gran sentido del humor y una ironía tremenda que veía la vida con “ojos de gato burlón”.
“Era un hombre que decía muchas cosas malas de todos sus amigos y de sus enemigos, porque agarraba parejo con todos. Tenía una gran lucidez que le permitía conocer todo lo que sucedía en México, por eso es el único escritor que hizo una obra de análisis de la realidad mexicana como nadie lo ha hecho”, apunta. Poniatowska recuerda a Monsiváis también como un hombre implacable, cuyos juicios hacia los demás eran muy serios y definitivos; “y no hay que olvidar que era un gran crítico de poesía que quiso hacer poesía y sabía muchísimo de ella”.

La representante de la Asociación Cultural El Estanquillo, Beatriz Sánchez Monsiváis, señala al intelectual como un hombre de excelente sentido del humor, sumamente tranquilo, dedicado a trabajar, leer, ver películas y hablar por teléfono.

Mientras que para el ensayista, traductor y periodista cultural José Gordon, Monsiváis era dueño de una memoria prodigiosa, que incita el amor al detalle, una apreciación del mundo y en el momento en que se vuelve compartida es mayor. Cualidad que en su opinión le permitió al intelectual mexicano hablar de los personajes más entrañables del cine mexicano, la música o la poesía: “era un hombre universal y al mismo tiempo se reflejaba en él lo mejor de una tradición mexicana en donde aparece la colonia Portales donde vivía y desde donde se asomaba al mundo”.

La generosidad que mostró a la largo de su vida el intelectual mexicano, es evocada por el periodista y escritor Javier Aranda Luna, quien considera que el autor de títulos como “A ustedes les consta” fue una persona que conocía de todo, con una facha de “arisco”, al que mucha gente le tenía miedo, no obstante era bondadoso: “A los jóvenes que le mostraban sus trabajos, siempre tenía tiempo para leérselos, comentárselos y hablar con ellos de todo, desde la música más reciente hasta de las mejores películas desde su punto de vista”, añade Aranda.

Como amigo divertido, lo define el caricaturista Rafael Barajas “El Fisgón”; un hombre, dice, que tenía un sentido del humor muy desorbitado y podía hacer chistes de todo, “porque era un hombre enterado e informado de lo que acontecía, tenía una memoria extraordinaria, podía hacer parodias, recordar diálogos complicados que después podía recitar”. Para el crítico cinematográfico Carlos Bonfil, Monsiváis era sobre todo un notable director de conciencia, de quien era importante extraer las mejores conclusiones posibles de sus juicios severos sobre las responsabilidades morales, la congruencia ideológica y el desarrollo intelectual de sus amigos. “El Carlos Monsiváis amigo, crítico implacable de toda pereza intelectual, compartía generosamente sus fobias y sus entusiasmos, y esa aparente promiscuidad de gustos y rechazos, siempre compleja, en ocasiones conflictiva, se volvía el tipo de complicidad afectiva que uno desea siempre cultivar con los mejores amigos”, expresa Bonfil.

Recorrido en turibús, firma de libros con moneros, maratón de lectura, talleres para niños, árbol literario, la presentación de un libro y la creación de un mural colectivo, son las actividades con las que el Museo del Estanquillo recordará al escritor Carlos Monsiváis (1938-2010), a tres años de su deceso, los días 19 y 22 de junio en el recinto a su cargo, en la Biblioteca de México “José Vasconcelos” y en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco (CCUT).

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