Denuncian activistas el robo de la lona que acompañaba la defensa del emblemático árbol y exigen a la Alcaldía BJ revisar cámaras y transparentar reportes de vigilancia
Integrantes de #SalvemosALaureano denuncian una ofensiva para invisibilizar el movimiento vecinal que busca frenar un desarrollo inmobiliario de lujo y convertir el predio en un parque comunitario con jardín de lluvia.
STAFF / LIBRE EN EL SUR
La desaparición de la manta que durante meses acompañó la defensa del árbol Laureano y el reciente borrado de su referencia en Google Maps encendieron las alertas entre vecinos y activistas de Tlacoquemécatl del Valle, quienes denuncian un intento por invisibilizar una causa que se ha convertido en símbolo de resistencia frente a la presión inmobiliaria en Benito Juárez.
El Movimiento #SalvemosALaureano denunció públicamente el robo de la lona colocada junto al histórico árbol, cuya protección ha movilizado a habitantes de la zona desde que se anunció la construcción de un edificio de diez viviendas de lujo a escasos metros de su tronco.
La organización calificó el hecho como una agresión contra una manifestación ciudadana pacífica y cuestionó que la desaparición haya ocurrido en una zona donde operan de manera permanente patrullas de Blindar BJ y donde la propia alcaldía presume una amplia cobertura de videovigilancia.
La pregunta resulta inevitable: ¿cómo desaparece una manta de grandes dimensiones en un espacio altamente vigilado sin que exista una explicación oficial?
El episodio ocurre además en un contexto que los activistas consideran particularmente preocupante. En fechas recientes también desapareció de Google Maps la referencia de Laureano, punto de ubicación que durante meses permitió a ciudadanos, medios de comunicación y visitantes localizar el sitio donde se desarrolla esta defensa ambiental.
Aunque el movimiento evita atribuir responsabilidades directas, sostiene que resulta imposible ignorar la coincidencia temporal entre ambos hechos.
En su denuncia pública, los activistas sostienen que ambos acontecimientos configuran “un preocupante intento por borrar los rastros de una lucha ciudadana” que durante meses ha puesto bajo escrutinio los impactos ambientales y urbanos del proyecto inmobiliario. A juicio del movimiento, existe la intención de “diluir la presencia pública de Laureano, invisibilizar el movimiento que lo defiende y disminuir el alcance de un símbolo que se ha convertido en referente de la resistencia vecinal frente a la especulación inmobiliaria”.

La desaparición de la manta ocurre además en un contexto de creciente tensión alrededor del caso Laureano. A lo largo de este año, los activistas que impulsan su defensa han enfrentado diversos actos de hostigamiento, confrontaciones y campañas de desacreditación derivados de su oposición al proyecto inmobiliario que amenaza al emblemático árbol.
Entre los episodios más notorios se encuentra el enfrentamiento registrado meses atrás con simpatizantes de Movimiento Ciudadano, partido que en este conflicto se ha colocado del lado de la construcción del edificio de lujo proyectado junto a Laureano. La postura contrasta con la propuesta vecinal de recuperar el predio para convertirlo en un parque comunitario con jardín de lluvia, espacio que permitiría incrementar el área verde disponible y fortalecer la infraestructura ambiental de la colonia.
Resultado de ese conflicto fueron las agresiones sufridas por Francisco Ortiz Pinchetti, director de Libre en el Sur, lo que obligó a una disculpa pública por parte de la dirección nacional de MC.
El robo de la manta y la desaparición de la referencia de Laureano en Google Maps adquieren una dimensión que rebasa el simple vandalismo. Para muchos vecinos forman parte de una disputa cada vez más visible entre la defensa del patrimonio ambiental y los intereses políticos e inmobiliarios que han impulsado la transformación acelerada de Benito Juárez durante las últimas dos décadas.
La lucha por Laureano se ha convertido en uno de los conflictos urbanos más notorios de la alcaldía y probablemente en la causa ambiental vecinal de mayor visibilidad en la Ciudad de México. Lo que comenzó como la defensa de un árbol excepcional terminó exhibiendo las tensiones que provoca el modelo de desarrollo urbano impulsado en amplias zonas de la capital, donde el reemplazo de viviendas tradicionales y áreas verdes por desarrollos de alta densidad ha generado crecientes conflictos comunitarios.
Mientras las autoridades han intentado presentar el caso como resuelto mediante anuncios, placas y declaraciones públicas, los vecinos sostienen que Laureano sigue lejos de estar a salvo. Recuerdan que parte de sus raíces ya fue cercenada dentro del predio donde se desarrolla la construcción y cuestionan que se difunda una narrativa oficial de protección cuando persisten riesgos para su supervivencia.
La contradicción no es menor. La misma autoridad que reivindica públicamente la defensa de Laureano no ha explicado cómo desapareció una manifestación vecinal instalada durante meses en un espacio sometido a vigilancia permanente.
Por ello, el movimiento exigió la revisión inmediata de las grabaciones de videovigilancia, la publicación de los reportes de rondines efectuados por Blindar BJ, la identificación de los responsables y la reposición de la lona.
El comunicado también lanza un cuestionamiento directo a las autoridades locales. “Una manifestación legal y pacífica no puede desaparecer de un espacio público altamente vigilado sin que exista una explicación clara, verificable y convincente”, señala el documento. Por ello, además de exigir la revisión de cámaras y reportes de vigilancia, los vecinos demandan garantías para quienes participan en el movimiento y advierten que cualquier acto de hostigamiento o represalia deberá ser investigado y sancionado.
Asimismo, demandaron transparencia sobre cualquier antecedente relacionado con estos hechos y advirtieron que no descartan que detrás de la agresión puedan existir intereses políticos o inmobiliarios molestos por la creciente visibilidad alcanzada por la causa.
La controversia vuelve a exhibir una pregunta incómoda para las autoridades: si Laureano es hoy un símbolo ambiental que dicen proteger, ¿por qué desaparecen los elementos que permiten visibilizar la causa que lo defiende?
Por lo pronto, la manta ya no está. Tampoco la referencia en Google Maps. Pero la batalla en torno a Laureano, convertido ya en el árbol más famoso de la Ciudad de México y símbolo de la resistencia vecinal frente a la especulación inmobiliaria, está lejos de concluir.
Más aún porque el objetivo de quienes impulsan el movimiento sigue siendo el mismo desde el inicio del conflicto: rescatar el predio para transformarlo en un parque vecinal con jardín de lluvia, un espacio público que contribuya a mitigar los efectos de la urbanización intensiva, fortalezca la captación de agua de lluvia y preserve el entorno del árbol para las futuras generaciones.
Los integrantes de #SalvemosALaureano sostienen que la batalla ya no gira únicamente en torno a un árbol excepcional, sino al derecho de las comunidades a decidir sobre su entorno, preservar sus espacios verdes y contar con infraestructura ambiental que privilegie el bienestar colectivo por encima de los intereses especulativos.
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