Vecinos y comunidad originaria se oponen al uso comercial por una trasnacional del parque de San Lorenzo, en Tlacoquemécatl, protegido como patrimonio urbanístico de CDMX por la Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de CDMX.
Ahí se ubica además la capilla de San Lorenzo Mártir, una reliquia colonial del siglo XVI catalogada como Monumento por el INAH; exigen a la alcaldía Benito Juárez cancelar permiso y advierten movilizaciones.
STAFF/LIBRE EN EL SUR
Justo en vísperas de la fiestas patronales del pueblo originario de San Lorenzo Xichimnaca, en Tlacoquemecatl Del Valle, un consorcio internacional anuncia la instalación de un “bagebazar” comercial en pleno parque de San Lorenzo, a pesar de que está protegido como espacio natural patrimonial de la Ciudad por la Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México.
Conforme a dicho ordenamiento, los parques incluidos en el catálogo de espacios urbanos patrimoniales, como es el de San Lorenzo, no pueden ser intervenidos en forma alguna y menos usados como espacio para actividades comerciales privadas.
En su artículo 31, fracción IV (Patrimonio Cultural Urbano), dicha Ley define e integra dentro de esta categoría a los bienes inmuebles, elementos aislados, paisajes culturales y espacios públicos como calles, parques urbanos, plazas y jardines, además de la traza, nomenclatura, áreas de conservación patrimonial y el mobiliario urbano que posea valor histórico, arquitectónico, ambiental o tradicional para la ciudad.
Asimismo, la ley contempla los espacios verdes y naturales bajo la categoría de Patrimonio Natural (en sus artículos relacionados con cubiertas vegetales, elementos fisiográficos y zonas de valor ambiental) y establece la obligación de las alcaldías y dependencias capitalinas de registrar, catalogar y salvaguardar estos espacios dentro de la plataforma digital de la ciudad.
Además, en ese jardín se ubica la capilla de San Lorenzo, una joya arquitectónica y e histórica del siglo 16, declarada Monumento por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por lo que su entorno (un perímetro de 50 metros a la redonda) cono puede ser alterado ni usado por fines distintas a las actividades religiosas.

San Lorenzo Xochimanca es uno de los 55 pueblos originarios de la capital de la República, reconocidos en el padrón de la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes (SEPI) y están debidamente protegidos por la Ley de Derechos de los Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes en la Ciudad de México.
Los representantes de la comunidad originaria de San Lorenzo Xochimanca, así como del patronato de las fiestas patronales, la Mayordomía y vecinos de la colonia Tlacoquemécatl del Valle advirtieron que no permitirán la invasión de ese espacio protegido con fines comerciales y piden a las autoridades de la alcaldía Benito Juárez cancelar los permisos para ese evento. “De lo contrario, habremos de movilizarnos”, advirtieron los dirigentes.
El evento, que cuenta con la obvia anuencia de la alcaldía Benito Juárez, se denomina “Kitty Fest” y ofrece “un espacio dedicado a los fanáticos de Hello Kitty y los personajes de Sanrio, con una mezcla de compras, gastronomía y entretenimiento”.
Según los organizadores, la empresa trasnacional “Kitty Fest Kawaii”, en el bazar que funcionaría los próximos 1 y 2 de agosto se venderían los productos de Hello Kitty y otros personajes de Sanrio, así como peluches, ropa, accesorios, papelería y artículos coleccionables.
Habría una zona de comida, bebidas y postres temáticos y espacios para fotografías con Hello Kitty y Kuromi.
Además venta de los productos inspirados en personajes como My Melody, Cinnamoroll, Pompompurin y Kuromi, “el encuentro busca reunir a la comunidad amante de la cultura kawaii en un ambiente familiar”.
El negocio de referencia funciona bajo un esquema organizativo donde los promotores de la comunidad “Kitty Fest Kawaii” perciben ingresos principalmente a través de dos vías:
La renta de espacios (“stands”) a expositores y marcas: Cada emprendedor o comerciante que vende mercancía (ropa, comida, coleccionables, accesorios) paga una cuota a los organizadores para poder instalar su puesto durante el fin de semana que dura el evento.
Venta de atracciones y servicios especiales: Aunque la entrada general al público suele ser gratuita, algunas actividades dentro del festival —como el registro y la ceremonia de las “Kitty Bodas”, zonas de fotos exclusivas o la venta de mercancía oficial conmemorativa del propio festival— generan ingresos adicionales directos para los organizadores.
Para los expositores participantes, también representa un negocio orientado a la venta directa de productos de nicho y de importación al público asistente, aprovechando la alta afluencia que convocan las temáticas de cultura pop y coleccionismo.
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