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¡Recórcholis! / Los cambios de la pandemia

Una de las únicas cosas buenas que ha traído nuestro privilegiado confinamiento es que ha ido sacando a la luz todos los problemas tan normalizados pero tan claros que tenemos en el mundo. Es necesario cambiar desde la raíz los problemas de los que obviamente somos culpables.

LUA FRAGOSO ORTIZ / 17 AÑOS

Para mí, como para el resto del mundo, estos últimos meses han estado llenos de cambios. Ya no podemos salir, ya no vamos a la escuela, la escuela (en el mejor de los casos) llega hasta nosotros. Hemos tenido que aprender a convivir, a festejar, a extrañar, a querer y también hemos tenido que retomar y reformular nuestras rutinas a la distancia.

Me gustaría pensar que hemos aprendido la importancia de cuidarnos en conjunto, por el bien común; pero la verdad es que no sé qué tan cierto es: últimamente pareciera que las otras personas son nuestras enemigas, que en cualquier descuido nos pueden hacer daño, que tenemos que estar siempre alerta. No digo que tengamos que bajar la guardia, al contrario, pero me parece que tenemos que analizar nuestros comportamientos.

¿Por qué estamos pensando en cuidarnos a nosotros mismos desde el egoísmo y la idea no nace desde la empatía para cuidarnos entre todos? ¿En qué momento se volvió más importante comprar ropa o ir a un centro comercial que procurar la salud de las personas a nuestro alrededor?

Una de las únicas cosas buenas que ha traído nuestro privilegiado confinamiento es que ha ido sacando a la luz todos los problemas tan normalizados pero tan claros que tenemos en el mundo. Es necesario cambiar desde la raíz los problemas de los que obviamente somos culpables.

Claro que extraño ir a la escuela, o poder salir a la calle con normalidad, pero este confinamiento se ha convertido en una oportunidad imperdible para reflexionar sobre las injusticias de nuestro país y del mundo.

El confinamiento ha hecho evidente el impacto que tienen las acciones individuales y qué es lo que cada uno puede hacer por el bien común. Es realmente necesario procurarnos entre todos y no tenemos por qué esperar a que alguien más lo resuelva. Tenemos que seguir construyendo y fomentando esas cosas que nos cuidan y que cuidan a otros, que nos hacen más conscientes de nuestras prioridades y de la forma en la que vivimos. Así como de las posibilidades que hay para hacer un cambio positivo cuando las cosas no están funcionando.

No cabe duda de que las cosas no se resuelven si solo pensamos en nosotros, se necesita mucha solidaridad para realmente hacer un cambio positivo y mejorar las cosas.

Esta cuarentena me ha separado físicamente de las personas más cercanas en mi vida, pero nos ha acercado de una manera totalmente distinta e incluso nos ha hecho empatizar como nunca con personas que no conocemos.

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