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Regresan a Fernández Noroña su donación a Cuba, como si el sistema bancario internacional también opinara

El intento de solidaridad del legislador naufraga en el entramado financiero global, donde incluso los gestos simbólicos enfrentan filtros invisibles.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

El intento de transferencia por 64 mil pesos que realizó Gerardo Fernández Noroña —el controvertido y radical senador, defensor de regímenes autoritarios como los de Corea del Norte y Cuba— en respuesta al llamado del presidente Andrés Manuel López Obrador para apoyar a la isla, terminó en una devolución bancaria. El movimiento no se concretó. El dinero salió… y regresó.

No se trató de un error menor ni de un problema técnico aislado. La operación fue rechazada en el circuito financiero internacional, donde las restricciones vinculadas al embargo estadounidense siguen pesando sobre cualquier transacción hacia Cuba. En los hechos, no basta con la voluntad política: hay mecanismos globales que bloquean, filtran y, como en este caso, revierten.

El episodio exhibe algo más que una transferencia fallida. Muestra el choque entre el discurso y la realidad. Mientras desde el oficialismo se insiste en la narrativa de solidaridad activa con Cuba, los canales formales para materializarla están limitados —o de plano cerrados— por reglas que México no controla.

También deja una pregunta incómoda: si se conocen estas restricciones, ¿por qué recurrir a un mecanismo que previsiblemente no iba a funcionar? ¿Se trataba de enviar dinero o de enviar un mensaje?

Gerardo Fernández Noroña hizo pública la donación. El banco hizo pública su devolución. Entre ambos actos, quedó al descubierto una escena que combina gesto político, límites financieros y una dosis inevitable de exhibición.

Porque al final, más allá de la intención, el dinero no llegó. Y en política, cuando el símbolo falla, lo que queda es el intento.

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