Libre en el Sur

Un perrito terapeuta y cuatro robots alivian la tristeza de pacientes y médicos en el Hospital 20N

Se trata de la primera experiencia de este tipo en Latinoamérica  tras documentar antecedentes similares en Tailandia y algunos países de Europa.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

En medio del dolor de enfermedad y muerte provocado por el coronavirus, hay en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, en la colonia Del Valle, historias de alegría y esperanza en las que participan un perrito y  cuatro robots.

Ellos son parte de un programa piscológico, único en Latinoamérica, para aliviar el estrés y la depresión tanto de pacientes como del personal de salud en ese nosocomio del ISSSTE.   

 

Primeramente, el equipo de profesionales de dicho nosocomio del ISSSTE implementó una terapia de acompañamiento canino, con el perrito Harley “El tuerto”, para relajarlos y mejorar su estado de ánimo. El perrito ha sido todo un fenómeno, al grado de que diversos medios y televisoras del mundo han contado su historia.  

De raza Pug y con tres años de edad, ataviado con equipo de protección consistente en goggles, impermeable y protectores de patas, el trabajo de Harley consiste en regalar minutos de convivencia afectiva, hacer gracias, dejarse cargar, acariciar y mimar por enfermeras, camilleros, paramédicos y médicos que lo deseen.

El perro recibió un entrenamiento especial desde hace dos años en el que aprendió a convivir con varios tipos de personas y a ser tolerante y receptivo, así como un entrenamiento especial para portar sus implementos de seguridad en las tareas de apoyo a humanos en COVID-19

La convivencia canina antes de iniciar la jornada laboral y en algunos horarios intermedios, está encaminada a reducir los niveles de estrés de los trabajadores, prevenir depresión, y mejorar su actitud ante compañeros y pacientes.

La responsable de esta terapia es la neuropsicóloga Lucía Ledesma Torres, quien explica que “desde la fase uno a la fase tres de la pandemia en México, se han ido incrementando las consultas de trabajadoras y trabajadores de la salud por agotamiento psicológico, trastornos del sueño, ansiedad y síntomas de desgaste físico y laboral, mejor conocido como Burnout”.

 

Para mejorar el estado emocional y anímico del personal médico, se implementó la terapia de acompañamiento canino, un recurso que ya se aplica para prevenir depresión y mejorar la respuesta a tratamientos en niños con cáncer en el CMN hospital y ha demostrado muy buenos resultados en el campo de la salud mental, en conjunto con otros tratamientos.

Los psicólogos, neuropsicólogos, psiquiatras y paidopsiquiatras de la institución han mostrado su liderazgo, voluntad, capacidad de organización e innovación ante los retos de salud mental de esta pandemia, como el miedo al contagio, ansiedad, estrés y desgaste laboral, principales problemas que afectan a la población.

El testimonio de trabajadores beneficiados por Harley, ha conmovido a la comunidad nacional e internacional y ha sido ampliamente difundida.

Robotina Covidia y Davinchito Robotino

Especialistas en salud mental 20 de Noviembre también incorporaron el uso de dos minirobots al Programa Institucional COVID-19 de Apoyo Psicológico, en este caso para pacientes.  

Son una alternativa con menor riesgo de contagio para el personal y permite brindar una atención cálida y lúdica a los derechohabientes.

La Coordinadora de este protocolo es la especialista Lucía Ledesma Torres.

Es un innovador programa piloto, primero de tipo robótico aplicado en la atención de salud mental en Latinoamérica, que forma parte de un conjunto de estrategias propuestas por los especialistas del ISSSTE para atender los retos de salud mental derivados de la pandemia y que cuentan con el apoyo del Director General, Luis Antonio Ramírez Pineda.

 

Robotina Covidia y Davinchito Robotinio, que así se llaman los robots, “tienen el objetivo de acercar al personal con el paciente, considerando que está ante un tremendo estrés físico, psicológico, aislado de la familia y de manera parcial del equipo médico. A través de ellos los especialistas pueden evaluar las variables psicológicas y neuropsicológicas del paciente y hacerle recomendaciones.

Permiten tener comunicación interactiva simultánea entre el profesional de salud, paciente e incluso con sus familiares, lo que contribuye a disminuir el impacto afectivo psicológico del confinamiento dentro del hospital.

 

Recientemente, con el apoyo del Consejo Mexicano de Neurociencias, se incorporaron al programa otros dos robots: Consejina Robotina y Camelia Robotina.

Con el robot “Davinchito” que se desplaza, se puede tener contacto e intercambio con el paciente sin que el cuerpo médico tenga que cambiarse con el equipo de protección por varias horas en la unidad.

Los equipos robóticos pueden manejarse y administrarse desde cualquier parte del hospital o incluso lejos del nosocomio, lo que permite optimizar la atención y seguimiento de los pacientes. El uso de estos robots se hace bajo protocolos de limpieza y desinfección de los mismos. 

 

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