Las aceras intransitables de Valle Sur
Calle Bartolache. Vedada a ancianos a incapacitados. Fotos: Libre en el Sur.
Abusos inmobiliarios, raíces de árboles y puestos ambulantes confiscan el paso peatonal en la zona.
En la alcaldía con más adultos mayores, la falta de autoridad obliga a ancianos y discapacitados a jugarse la vida entre los autos de la Del Valle, por aceras bloquedas.
STAFF/LIBRE EN EL SUR
Los abusos de los desarrolladores inmobiliarios, los efectos de la naturaleza y la indolencia y corrupción de las autoridades locales se suman en colonias de la alcaldía Benito Juárez para hacer literalmente intransitables decenas de aceras supuestamente peatonales.
En colonias como Del Valle Sur, se detectaron al menos 12 calles en cuyas aceras es imposible el tránsito para transeúntes, sobre todo personas de la tercera edad e incapacitados, que tienen que bajarse al arroyo vehicular –con los riesgos que ello implica— para seguir su camino.

Ante esa situación, las autoridades correspondientes no impiden los abusos de los constructores, que violan flagrantemente la Ley para facilitar el acceso de vehículos a sus construcciones ni reparan los desperfectos.
En un recorrido por las calles de ese barrio, Libre en el Sur detectaron y documentaron fotográficamente numerosos obstáculos al libre tránsito de personas, en una alcaldía que concentra la mayor proporción de adultos mayores de toda la Ciudad de México.
Las rampas de acceso a estacionamientos de la mayoría de los edificios construidos en las últimas décadas constituyen verdaderos obstáculos al viandante, al presentar inclinaciones de hasta 45 grados, lo que las hace sumamente peligrosas o de plano intransitables, como ocurre en calles como Bartolache, Recreo o Patricio Sanz.
No hace falta imaginar lo que ocurre a menudo con personas que son transportadas en sillas de ruedas, para quienes irónicamente la alcaldía construye en las esquinas vistosas “rampas de acceso” que pierden todo sentido ante la destrucción del resto de la cuadra.

A ello se suman las rupturas causadas por obras urbanas deficientes, como la introducción de drenaje, agua potable, cableado telefónico, o supuestas reparaciones mal hechas. Los parches de cemento de mala calidad y las zanjas mal cerradas son cicatrices comunes que la Dirección General de Obras de la alcaldía ignora sistemáticamente, dejando al peatón en un estado de evudente vulnerabilidad total.
Contribuyen también las raíces de árboles que al crecer levantan losas enteras de banqueta, a veces creando montículos insalvables. La falta de un programa de mantenimiento preventivo y de sustitución de banquetas dañadas por la vegetación antigua es otra muestra de la desidia administrativa en una demarcación que presume de desarrollo pero descuida lo más básico: el suelo que pisan sus habitantes.
Para colmo, en calles como la de Búfalo, a un costado del centro comercial Wal-Mart, (foto) los puestos fijos de vendedores ambulantes de fritangas y sus clientes obstruyen totalmente el paso. El espacio que legalmente pertenece al viandante es confiscado por el comercio informal bajo la mirada complaciente de los supervisores de la vía pública. Esto convierte tramos enteros en zonas inaccesibles para los peatones y principalmente para los adultos mayores y discapacitados, quienes son los más afectados por este desorden urbano.
Esta crisis de movilidad peatonal en Valle Sur es el resultado de una mezcla de intereses inmobiliarios y falta de supervisión oficial. Mientras el boom de la construcción sigue modificando la fisonomía de la zona, el derecho a caminar con seguridad ha pasado a segundo término. Los vecinos exigen una intervención integral que no se limite a pintura en las esquinas, sino que obligue a los constructores a respetar las normas y devuelva la horizontalidad a las banquetas de la alcaldía Benito Juárez.















