Ciudad de México, febrero 15, 2026 11:58
Medios y Periodistas

Fallece Jorge Meléndez Preciado, un periodista generoso con su gremio

Fue defensor firme de la libertad de expresión

81 años de vida, más de medio siglo de análisis y docencia.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La muerte de Jorge Meléndez Preciado, a los 81 años de edad, deja un vacío profundo en el periodismo mexicano. Su trayectoria se extendió por más de cinco décadas en prensa escrita, radio y análisis político, además de una labor docente que superó el medio siglo en aulas universitarias.

Economista de formación por la UNAM, realizó estudios en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú entre 1969 y 1970. Desde joven se vinculó a la izquierda mexicana —militó en el Partido Comunista Mexicano en los años setenta— y trasladó esa convicción al ejercicio periodístico, siempre desde una perspectiva crítica.

Fue jefe de redacción del suplemento cultural El Búho de Excélsior y colaboró en diversos medios nacionales, entre ellos El Nacional, El Financiero, La Jornada de Oriente y otros espacios de análisis político y cultural. Su escritura combinaba memoria histórica, contexto y argumentación sólida.

Se asumía hombre de izquierda, pero nunca confundió identidad ideológica con complacencia. Esa congruencia le valió incomprensiones, particularmente entre funcionarios del obradorismo que no aceptaban ser cuestionados bajo el argumento de representar un proyecto progresista. Para él, la izquierda era crítica permanente, no blindaje para el poder.

Denunció con firmeza los ataques a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico. Integró colectivos que defendían los derechos de los comunicadores y documentaban las agresiones en su contra, especialmente los asesinatos que han marcado al gremio desde el crimen del columnista de Excélsior, Manuel Buendía, un parteaguas trágico en la historia contemporánea del país.

También desarrolló una presencia constante en radio. Participó en espacios de análisis en Radio Educación, así como en otras emisoras públicas y comerciales, donde llevó su estilo reflexivo al formato hablado. En el micrófono mantenía la misma claridad que en el papel: contextualizaba, explicaba y debatía sin estridencias.

Pero si algo lo distinguió fue su generosidad con el gremio. Recomendaba jóvenes periodistas, compartía fuentes, abría puertas y revisaba textos sin mezquindad. En un medio frecuentemente competitivo y precarizado, su actitud solidaria fue una forma concreta de ética profesional.

Su partida ocurre en un momento complejo para el periodismo mexicano. Su legado recuerda que el oficio no se sostiene sólo con talento, sino con coherencia, memoria y compañerismo.

Compartir

comentarios

Artículos relacionadas