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Clara Brugada invita a U2 a tocar en el Zócalo; Claudia Sheinbaum enfría el entusiasmo

Street of Dreams, la nueva canción de U2 grabada en la CDMX, revive el tono épico y urbano de la banda y alimenta rumores de gira mundial.

El Centro Histórico se convirtió por unas horas en un escenario improvisado entre lluvia, caos vial y fanáticos persiguiendo un autobús grafiteado.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La sola idea bastó para que las redes sociales capitalinas se llenaran de súplicas, memes, fotografías viejas de conciertos y hasta mapas improvisados del Centro Histórico tratando de reconstruir por dónde había pasado el autobús de la banda. La posibilidad de que U2 ofrezca un concierto gratuito en el Zócalo ya no parece una ocurrencia imposible sino una insinuación lanzada desde el propio gobierno de la ciudad, en medio de una visita que transformó durante dos días a las calles de República de Brasil, Donceles, Belisario Domínguez y Santo Domingo en una mezcla de videoclip internacional, operativo policiaco y verbena chilanga.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, aprovechó el entusiasmo generado por la inesperada aparición de Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. para lanzar públicamente una invitación: regresar pronto a la Ciudad de México y ofrecer un recital gratuito en la Plaza de la Constitución. El planteamiento llegó después de que la banda realizara un “palomazo” en pleno Centro Histórico mientras grababa escenas del videoclip de Street of Dreams, el sencillo que marcará el inicio de su nueva etapa musical.

Pero aquello estuvo lejos de parecer una filmación convencional. No hubo foro cerrado ni un set aislado del resto de la ciudad. El escenario fue literalmente el caos cotidiano del Centro Histórico. Sobre el techo de un autobús escolar intervenido con grafitis, la banda interpretó fragmentos de la nueva canción mientras avanzaba lentamente entre calles parcialmente cerradas, puestos ambulantes, motocicletas detenidas y cientos de personas tratando de acercarse aunque fuera unos segundos.

La noticia comenzó a correr primero como rumor. Algunos fanáticos detectaron movimientos extraños desde temprano: camionetas de producción, policías cerrando esquinas, cables atravesando calles y un discreto operativo alrededor de Santo Domingo. Después comenzaron a aparecer videos borrosos en TikTok y X: Bono arriba de un autobús cantando frente a la Catedral Metropolitana. Media hora más tarde el Centro Histórico ya estaba prácticamente tomado por curiosos.

La escena terminó adquiriendo algo profundamente cinematográfico. Vecinos asomados desde balcones antiguos grabando con el celular, turistas europeos preguntando quién estaba tocando, comerciantes deteniendo por unos minutos la venta para mirar pasar el convoy y decenas de seguidores corriendo detrás del autobús mientras sonaban acordes que remitían inevitablemente al U2 más clásico. Por momentos parecía una reconstrucción moderna de aquellas imágenes legendarias de la banda tocando sobre azoteas o en medio de calles cerradas, pero trasladadas ahora al desorden eléctrico y húmedo de la capital mexicana.

Incluso la lluvia terminó jugando a favor del mito. Una tormenta ligera cayó durante parte de la grabación y obligó a detener momentáneamente algunos equipos. Lejos de dispersar a la gente, la escena volvió todavía más intensa la experiencia. Muchos permanecieron empapados esperando ver salir nuevamente a la banda. Cuando reaparecieron, los gritos hicieron eco entre las fachadas virreinales de Santo Domingo y República de Cuba.

La nueva canción también ha alimentado la expectativa alrededor del futuro inmediato de la banda. Street of Dreams será el primer sencillo de un álbum aún sin título oficial, pero que distintos medios especializados ya describen como un regreso al sonido más expansivo y callejero de U2. Tras años de discos más introspectivos y experimentales, la agrupación parece apostar nuevamente por himnos diseñados para estadios: guitarras abiertas, percusiones más marcadas y letras construidas alrededor de imágenes urbanas, esperanza colectiva y resistencia emocional.

La elección de la Ciudad de México como locación tampoco parece accidental. El Centro Histórico aparece en la canción no solo como fondo visual sino casi como personaje. La saturación visual de cables, puestos, luces, ruido y edificios antiguos encaja con el tono de la pieza: una celebración del caos urbano como espacio de memoria, supervivencia y deseo. Incluso algunos seguidores han señalado que la estética del video recuerda el espíritu fronterizo y callejero que la banda exploró en discos como Achtung Baby y All That You Can’t Leave Behind.

Alrededor de la grabación comenzaron además a crecer rumores sobre una posible gira mundial para 2027. Aunque todavía no existe anuncio oficial, distintas versiones apuntan a que Bono insinuó durante conversaciones informales que México podría convertirse en uno de los primeros destinos del tour. Eso bastó para detonar la imaginación colectiva: la idea de U2 regresando a la ciudad con un concierto gratuito en el Zócalo.

Brugada no dejó pasar el simbolismo político y cultural del momento. Habló de U2 como una de las bandas más queridas por el público mexicano y alimentó públicamente la posibilidad de un recital masivo en la principal plaza del país. Sin embargo, horas después, Sheinbaum enfrió el entusiasmo y descartó que exista algo concreto. Durante su conferencia, señaló que no hay ningún concierto acordado ni negociaciones formales para cerrar el Zócalo capitalino, por lo que pidió no adelantar versiones ni generar expectativas sobre un evento que, por ahora, no está contemplado oficialmente.

El contraste político terminó siendo inevitable: mientras Brugada se montaba sobre el entusiasmo cultural y el impacto mediático de la visita de U2, Sheinbaum optó por bajar el tono a la especulación y evitar que la conversación creciera como si el concierto estuviera prácticamente confirmado.

Aun así, el rumor ya quedó sembrado. Y quizá prendió tan rápido porque imaginar a Bono cantando Where the Streets Have No Name frente a Palacio Nacional tiene algo profundamente chilango: una mezcla de espectáculo global, desorden urbano y emoción colectiva. Una ciudad donde el tránsito puede detenerse de pronto, alguien escucha música a lo lejos y descubre que una de las bandas más grandes del planeta está tocando gratis entre vendedores ambulantes, lluvia y edificios coloniales.

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