Libre en el Sur

DAR LA VUELTA / El CUPA, un proyecto urbano único

Cualquiera que llegue o pase por la esquina que forman las avenidas Coyoacán y Félix Cuevas, ahora, parte de la colonia del Valle, se percatará de la diversidad de servicios y comercios con los que cuenta el CUPA

POR PATRICIA VEGA

Desde que nació como idea a mediados del siglo pasado, el Centro Urbano Presidente Alemán) fue concebido como un conjunto de edificios habitacionales de tipo social –mil 700 departamentos— con una característica especial:  los edificios incluyen en su propia estructura espacios para equipamiento urbano, servicios y comercios de diversa índole con el propósito de que sus habitantes –trabajadores al servicio del Estado– no tuviesen que alejarse de su vivienda o recorrer grandes distancias para para disfrutar de dichos servicios.

Con diseño del destacado arquitecto Mario Pani –quien a su vez se inspiró en la obras del destacado francés Le Corbusier–  y financiamiento público, los vecinos siempre tuvieron a la mano en el CUPA áreas verdes con bancas para descansar, estacionamientos, alberca climatizada, canchas de basquetbol, biblioteca, dos escuelas públicas y una casa de ancianos, por mencionar algunas de las amenidades de las que el cronista Emiliano Ruiz Parra, me contó haber disfrutado durante el par de años que vivió ahí, ya en el siglo XX. Así que este relato no es “de oídas”: es más bien un riguroso testimonio de lo que hoy, a más de 70 años de su construcción, continúa como uno de los ejemplos más logrados de la vivienda de carácter social no sólo en la ciudad de México, sino también en América Latina. Si bien es cierto que la mayoría de los departamentos lucen descuidados en la actualidad o sus elevadores están descompuestos. Sin embargo, al interior del CUPA hay en curso diversas obras de mantenimiento que denotan la existencia de organizaciones vecinales que ido solucionando sus necesidades de diversa manera. Cualquiera que haya vivido o viva en un condominio es testigo de las dificultades para lograr acuerdos y actuar de manera conjunta, ahora imagínenlo multiplicado mil 80 propietarios.

El CUPA contó con un mobiliario a cargo de Clara Porcet Dumas. Entre sus aciertos, la gran diseñadora propuso para su fabricación el uso de materiales nacionales con algunos toques artesanales.

Cualquiera que llegue o pase por la esquina que forman las avenidas Coyoacán y Félix Cuevas, ahora, parte de la colonia del Valle, se percatará de la diversidad de servicios y comercios con los que cuenta el CUPA: desde farmacias, dentistas, tiendas de abarrotes, vidrierías, tortillerías, pollerías y carnicerías, restaurantes, todo en el interior de la gran mole. A tiro de piedra queda un hospital de especialidades perteneciente al ISSSTE con servicios gratuitos o muy económicos para sus derechohabientes, una gasolinera, la estación del Metro 20 de Noviembre, paradas de autobuses, y, más recientemente, un centro comercial que incluye salas de cine.

Imaginemos al CUPA en su época de esplendor. Si al inicio de su construcción este centro urbano se localizaba hacia el sur de la ciudad, prácticamente en sus “afueras”, al paso de los años quedó enclavado en una de las mejores y más más céntricas colonias de la CDMX. La existencia de diversas tintorerías en las plantas bajas de los edificios, me despertó la curiosidad por conocer un poco más de la historia de este hoy emblemático lugar arquitectónico y que hoy es símbolo de esa modernidad que México se ha empeñado en alcanzar desde mediados del siglo pasado: con áreas de lavado en los sótanos, cubos especiales para disponer de la basura, departamentos diseñados en dos plantas para lograr un uso más eficiente del espacio y lo que fue para mí la gran sorpresa y cereza del pastel: el CUPA contó con un mobiliario a cargo de Clara Porcet Dumas. Entre sus aciertos, la gran diseñadora propuso para su fabricación el uso de materiales nacionales con algunos toques artesanales; sin embargo, lo que destaca es la funcionalidad modular de muebles concebidos para distinto uso según el espacio que ocuparan. Hasta donde se sabe, debido al costo que ya alcanzaban las hipotecas para adquirir los departamentos, el mobiliario propuesto por Porcet Dumas fue opcional, por lo que muy pocos se interesaron en su adquisición. No obstante, se cuenta con los diseños y diagramas de muebles cuyo precio se hubiese abaratado considerablemente al ser fabricados de manera masiva y cuyo diseño es visto hoy como una joya.

Emiliano Ruiz Parra sostiene que la Ciudad de México debería de estar llena de conjuntos habitacionales como el CUPA: “vivienda digna, equipada, céntrica y subsidiada para los trabajadores”. Pero eso no ocurrió y CUPA solo hay uno.

Yo también pienso en que cuan afortunados son quienes viven ahí. Una buena manera de empezar el 2023.

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