Libre en el Sur

Freelance, honorarios y la precariedad.

POR RODRIGO CORDERA THACKER

Cuando estudiaba la preparatoria a finales del siglo pasado, recuerdo ir al cine con mis amigos a ver una película sobre jóvenes artistas estadounidenses en Nueva York. Su vida parecía fabulosa. Trabajaban “freelanceando”, no trabajaban en oficina y parecían patrones de su tiempo. En México este esquema laboral empezaba a tomar auge y la clase media acomodada lo veía con buenos ojos.

Todo lo anterior viene al caso para mostrar como caímos en un engaño que es claramente un retroceso laboral que afecta al trabajador y enriquece al patrón.

Los grandes patrones y el Estado también se frotaron las manos con las últimas reformas laborales que accedieron a este esquema de contratación, ya que no generamos antigüedad, no cobramos aguinaldo, no tenemos acceso a bonos y prestaciones, no tenemos seguridad social, en fin. Estamos desprotegidos, pero administramos nuestro tiempo hasta que nos enfermemos o se acabe el proyecto.

Foto: Cuartoscuro

 

Vale la pena hablar de los nuevos trabajos que la modernidad trae consigo. Me viene a la mente el esquema de Uber  que hace exactamente lo mismo que los demás con estos contratos dañinos. No cobran aguinaldo, no cobran más cuando suben las tarifas y si tienen una queja solo se les atiende por correo. Si éste es el futuro,vaya que tendremos que dar una batalla por la justicia laboral.

Como es costumbre en un país de desigualdades, hay una gran disparidad en este asunto. Gente con doctorado esperando cobrar, artistas que entregaron la pieza y llevan meses esperando, profesionistas que prestan sus servicios a alguna institución y se retrasa el pago, generando intereses en tarjeta, problemas con el casero y por consecuencia problemas con la familia. Todos estos ejemplos son “privilegiados” si lo comparamos con las personas subcontratadas para hacer limpieza sea en corporativos o hasta en el congreso de la república.

He hablado con muchas personas que se dedican al aseo en instituciones del estado. Y en casi todos los casos hay algo en común: ¡no tienen contrato! Todo es de “buena fe”. Estas empresas que subcontrata el Estado son de las peores cosas que ha generado la precariedad laboral. Los mueven de sede cuando quieren, no tienen condiciones dignas para trabajar, no se les otorgan materiales para trabajar. Es una especie de esclavismo moderno, ya que cuando una exige condiciones dignas los corren , pues hay una buena cantidad de mexicanos pobres que tomarían su lugar sin chistar. Para acabar con este tema, los invito a buscar una empresa que se llama Claver servicios, y su slogan se ve así “slaver” (casi dice esclavo en inglés) contratada por el Congreso de la República y que fue señalada hasta por propios legisladores de maltratar a sus trabajadores. La Secretaría de la Función Pública la sancionó, inhabilitándola por un año (expediente administrativo DS-0003/2015, publicado en Reforma el 9 de octubre del 2017).

Entendemos que para que todos tengamos seguridad social, el Estado debe captar más ingresos, y una manera para ello es hacer una reforma fiscal progresiva en donde el que más gana, más paga. Y eso debe ser distribuido en bienes y servicios a la gran mayoría. Tenemos que transitar a un modelo laboral que incluya a la gran mayoría pensando en la dignidad y la vida. No en el bienestar de unos empresarios que si bien generan empleo, generan muchos de mala calidad. Tenemos que buscar un nuevo pacto laboral en favor de la mayoría.

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