Ritos, memoria y mestizaje: una celebración donde conviven la herencia indígena y la tradición católica en el imaginario colectivo de México.

ADRIÁN CASASOLA
Cada año, durante los meses de marzo o abril o la combinación de ellos, se celebran las festividades por la Semana Santa en todo el país. Siempre que nos detenemos un poco a mirar todo lo relacionado con estas ceremonias y actos alrededor de esta época y, en donde muchas veces lo que predomina es pensar en las vacaciones y los tumultos ocasionados por ellas en los pueblos mágicos y playas, es motivo de profunda reflexión.
Siendo una conmemoración relacionada a la religión católica, nos damos cuenta de la profunda mezcla de elementos tanto españoles como indígenas que rodean estos días de guardar. Por un lado, las mandas y penitencias provienen de las ceremonias religiosas europeas, específicamente las españolas que se fueron decantando a través de varios siglos de presencia en nuestras tierras.
Pero a la misma vez descubrimos todo un imaginario cultural que nos recuerda nuestras raíces indígenas. Las fotografías que vemos aquí son prueba de ello.
La tradicional “Quema de Judas” en plena calle Tacuba en el centro histórico de nuestra ciudad, las personas vestidas con atuendos de estilo indígena en distintos lugares del país, la devoción de niños y adultos para conmemorar los cuatro días que son pilares de la religión más popular en nuestra patria.
Al paso de los años, contamos con un patrimonio inmaterial reconocido por la UNESCO desde el año pasado: El Viacrucis de Iztapalapa.
Recordemos y celebremos nuestras raíces mestizas en estos días de vacaciones. Visita nuestra Galería Casasola en Benito Juárez 2D, San Ángel de lunes a domingo.
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