Ciudad de México, febrero 9, 2026 15:44
Economía INEGI

Repunta inflación en enero

El Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó en 3.79% anual, por encima del 3.69% de diciembre.

El alza refleja presiones en alimentos y servicios, en un contexto de expectativas de inflación moderadas para 2026.

STAFF/LIBRE EN EL SUR

La inflación en México mostró un repunte en el arranque de 2026. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó en 3.79 por ciento anual en enero, frente al 3.69 por ciento registrado en diciembre de 2025. En términos mensuales, el indicador avanzó 0.38 por ciento.

Este resultado confirma que las presiones sobre los precios persisten, aunque se mantienen dentro del rango de variabilidad del Banco de México, cuyo objetivo es tres por ciento con un margen de más/menos un punto porcentual. El repunte también supera el nivel observado en enero de 2025, cuando la inflación fue de 3.59 por ciento.

El comportamiento de los precios responde a incrementos en productos agropecuarios y algunos servicios, mientras que el gas doméstico LP registró una baja de 2.75 por ciento, lo que dio cierto alivio a los hogares. La inflación subyacente, que excluye bienes y servicios de alta volatilidad, se mantiene cercana al cuatro por ciento, reflejando que las presiones de fondo aún no ceden.

El contexto internacional también influye: los precios de energéticos se moderaron, pero los alimentos básicos y el transporte continúan presionando el bolsillo de las familias. En este escenario, el Banco de México decidió pausar los recortes a la tasa de interés, que permanece en siete por ciento, y pospuso el regreso de la inflación al nivel cercano a tres por ciento hasta el segundo trimestre de 2027.

Aunque el repunte de enero fue menor al esperado por algunos analistas —quienes anticipaban un avance de 3.82 por ciento—, el dato confirma que la estabilidad de precios requiere vigilancia constante.

La inflación es uno de los indicadores más sensibles para la población, pues impacta directamente en la capacidad de compra y en la percepción sobre la economía. Con este inicio de año, el reto para las autoridades será mantener el equilibrio entre crecimiento y control inflacionario, en un escenario donde los consumidores esperan que los precios no erosionen aún más su ingreso disponible.

El repunte de enero, aunque moderado, funciona como recordatorio de que la estabilidad de precios es un objetivo que exige atención permanente. La combinación de factores internos —como la estacionalidad agrícola y los ajustes salariales— con elementos externos —como la evolución de los energéticos y la demanda global— marcará el rumbo de la inflación en los próximos meses.

En este contexto, la política monetaria se convierte en un instrumento crucial para sostener la confianza y evitar que las expectativas de inflación se desanclen. La pausa en los recortes de la tasa de referencia refleja la cautela del Banco de México ante un escenario que, si bien no es alarmante, sí requiere prudencia.

La población, por su parte, enfrenta el desafío cotidiano de administrar un ingreso que se ve presionado por el alza en alimentos y servicios. La inflación, más allá de las cifras, se traduce en decisiones diarias: qué comprar, dónde gastar y cómo ajustar el presupuesto familiar. Esa dimensión práctica es la que convierte al indicador en un termómetro social, además de económico.

Con el dato de enero, México inicia 2026 con un panorama de estabilidad relativa, pero con la advertencia de que los precios siguen siendo un terreno sensible. El reto será mantener la disciplina y la vigilancia para que la inflación no se convierta en un obstáculo mayor en el camino del crecimiento.

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