Ciudad de México, abril 6, 2025 01:48
Revista Digital Abril 2025 Vestigios

El atardecer de Mixcoac

Sentarse en una banca de la Plaza Jáuregui en primavera puede ser un viaje para imaginar los personajes y los hechos ocurridos en el mismo sitio durante varios siglos.

POR GABRIEL ALFONSO HERNÁNDEZ

Viernes de primavera y el sol comienza a descender lentamente sobre el horizonte. Los niños juegan en la plaza mientras sus padres charlan en las bancas del Jardín Jáuregui, con sus andadores y su desaparecida pero entrañable fuente que se inauguró en 1914, frente a la parroquia, en el corazón del barrio de Santo Domingo de Mixcoac, antiguo núcleo del Pueblo de Mixcoac. Aún se encuentra lleno de vida con su par de casonas del siglo XVII y XIX alrededor de su Plaza que nos permite regresar en el tiempo y comprender parte del imaginario que se tiene de Mixcoac.

Te invito a que te sientes en una de sus bancas, acompañado con un vaso de buen café mexicano caliente de “Los Portales del Jardín” de los Banderas. El aroma del café comenzara a mezclarse con el olor de las flores que florecen en el jardín.

Llega de la Compañía de Luz al pueblo de Santo Domingo.

Mientras observas el atardecer, comenzarás a sentir la historia que se esconde detrás de cada rincón de Santo Domingo de Mixcoac, donde se llevó a cabo la primera construcción colonial: un convento de frailes franciscanos que construyeron en 1595 pero que fue trasladado a los padres dominicos en 1608, adquiriendo la advocación de Santo Domingo de Guzmán, además de que en esa etapa se construyó la capilla a la Virgen del Rosario. Existe la versión de la existencia de un obraje en este lugar, en donde se tejían toda clase de telas, en especial la seda; los dueños de la propiedad la cedieron a los dominicos para la construcción de la parroquia, que se comenzó a edificar en el año de 1648; siendo secularizada en 1744.

Con relación al obraje citado, en la colección de escritores mexicanos en la obra que lleva por título “Diario de Sucesos Notables escrito por Antonio de Robles (1665-1703)”, se consigna que el lunes 13 de noviembre de 1673, llevaron a siete hombres “mulatos, negros y mestizos” a la “albarrada de San Lázaro”, esto es, en el entonces extremo oriente de la ciudad de México, donde fueron quemados. Probablemente primero fueron muertos por asfixia, como era costumbre; pero Antonio de Robles, en su diario, no lo aclara. Estos hombres “estaban en el obraje de Juan de Ávila, en el pueblo de Miscuac (Mixcoac)”. No se han encontrado otros documentos al respecto, más que lo que consigna Robles en su diario. Sin embargo, ésta no había sido la primera vez que dieron muerte a trabajadores del obraje de Mixcoac. Apenas dos años antes, en 1671, Robles escribió que dos mulatos y tres negros fueron también quemados en San Lázaro.

Plano del complejo religioso de Santo Domingo de Guzmán, medidados siglo 18.

Con la primera construcción de orden religioso, el asentamiento de Santo Domingo de Mixcoac fue agrupándose. Habitado, en un principio, por indígenas ya evangelizados, le sucedió el primer albergue de las primeras construcciones coloniales, mientras que las de los indígenas ya evangelizados fueron relegados hacía la periferia.

Para el siglo XVIII, Santo Domingo de Mixcoac se conformó como el centro del pueblo de Mixcoac, contando ya con una mejor iglesia con claustro, un atrio arbolado y la plaza que rodea actualmente el Jardín Jauregui, un obraje con la casa del dueño que era un  taller textil donde se realizaba la producción de telas y paños, utilizando mano de obra indígena, a veces forzada, lo que era un reflejo de la economía colonial. Había algunas casas de grandes portones y techos de tejas rojas habitadas por españoles acaudalados, mestizos y criollos.  Cerca de plaza se ubicaban tres tiendas de víveres, dos panaderías, una de ellas con molino, una pulquería; y al sur el río Mixcoac alimentaba sus huertas.

Obraje.

La mayor parte de la población era indígena, que era ocupada en las labores del campo en las haciendas y ranchos aledaños que por lo regular vivían en las propiedades de sus patrones o cerca del templo de San Juan Evangelista, formando un barrio de indios.

Dos milenios de historia que han visto pasar a los tepanecas, aztecas, los españoles, los insurgentes, sin olvidar un triste recuerdo durante la intervención norteamericana en 1846 y 1848, donde las tropas americanas se instalaron en Mixcoac y lo convirtieron en su centro de operaciones.

Kiosco de la Plaza Jáuregui a las 6 de la tarde.

En un hecho cobarde, el sábado 12 de septiembre de 1847 el ejército invasor pasó por la horca a varios irlandeses del Batallón de San Patricio que habían peleado en favor de México. Este Batallón se formó con desertores del ejército norteamericano, básicamente migrantes de Irlanda, aunque también había de otras nacionalidades cuya religión era la católica.

Ahí mismo  vivieron el “Pensador Mexicano” José Joaquín Eugenio Fernández de Lizardi Gutiérrez, autor de la novela “El Periquillo Sarniento”;  el decimoquinto presidente mexicano, José Joaquín Antonio Florencio de Herrera y Ricardos​, cuya casa tiene la importancia histórica de haber servido brevemente como sede del gobierno provisional mexicano durante la ocupación del ejército estadounidense.

También la poetisa, profesora, pedagoga y premio nobel de literatura, Lucila Godoy Alcayaga, conocida como Gabriela Mistral que este año cumplirá 103 años. Llegó invitada por José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación Pública (SEP), con el fin de participar en las “Misiones Culturales” para alfabetizar a la población indígena. Y por supuesto, el mago de nuestros sueños, Francisco Gabilondo Soler, Cri-Cri, cantautor de canciones infantiles. Todos ellos que en algún momento, como vecinos, visitaron, descansaron y disfrutaron de un atardecer en este jardín.

Como te podrás dar cuenta, el jardín Jáuregui y su plaza, donde te encuentras, ha sido testigo de muchos eventos importantes en la historia de Mixcoac. Ya para finales del siglo XIX y principios del XX en esta zona de Santo Domingo Mixcoac, se comenzó a modificar la imagen urbano arquitectónica, y surgieron nuevos edificios y monumentos.

Justo en la esquina Real de San Juan /hoy Augusto Rodin) y la calle la calle de Campana, se estableció el Palacio de Gobierno. Esta construcción se levantó en tiempos del presidente Porfirio Díaz, en 1912, y fue el Palacio Municipal de Mixcoac. Su estructura es la original y no se ha remozado; después fue ocupada por la Décima Delegación de Policía. Hoy es la Casa de Cultura Juan Rulfo y fue un hito entre vecinos nativos de Mixcoac a principios del siglo XX, como referente importante dentro del pueblo para la población como lugar de recreación y punto de reunión; en la misma calle se encontraba el mercado “Félix Díaz”— hoy desaparecido–. Ahora el mercado se encuentra en la colonia Mixcoac, sobre la avenida Revolución; el edificio de correos se encontraba más alejado, en la esquina de Goya y Patriotismo, inmueble que también fue destruido: en su lugar hay un edificio de condominios. A para principios del siglo XX hizo su aparición el alumbrado eléctrico, que iluminó las calles de Mixcoac y dio un paso más en su transformación

Esto contribuyó al cambio urbano arquitectónico y social de Santo Domingo de Mixcoac. Las casas se alumbraron con este avance tecnológico permitiendo hacer grandes cambios en la forma de usar y vivir sus casas y claro en el jardín y plaza Jauregui como espacio público en Mixcoac. La vida en el barrio comenzó a alargarse y las actividades se extendieron hasta altas horas de la noche.

Las posibilidades de uso de la energía eléctrica pusieron en marcha el transporte eléctrico. Así fue que el 15 de enero de 1900 se inauguró el primer tranvía eléctrico, que iba de Tacubaya a Mixcoac. La traza de las calles de Santo Domingo de Mixcoac por donde pasaba el transporte fue modificándose para poder dar paso a los trasportes que iban llegando a Mixcoac. La mayoría de sus calles estaban empedradas; luego, fueron pavimentadas. Las vías de los tranvías fueron instaladas, según las líneas de transporte que se iban haciendo, o bien, según los nuevos transportes.

En 1930 comenzó el proyecto de remodelación de áreas verdes. Como en la calle de las Flores, con una glorieta circular (más tarde conocido como Jardín Goya), con jardines en su interior compuesto por cuatro prados que dan forma al cruce de los andadores.

Al centro de la glorieta se levantó un quiosco y monumento a Álvaro Obregón y a los lados hay unas jardineras y bancas de piedra, donde muchos jóvenes de las escuelas aledañas solían hacer una parada para reunirse con sus camaradas y pasar un rato agradable. Actualmente la Glorieta es una de las 49 glorietas más conocidas de la Ciudad de México. Otro jardín más pequeño se localizaba en la prolongación de la avenida Puebla (Félix Parra), frente a donde estuvo en un principio la Escuela Primaria Republica de Paraguay.

En diciembre de 1932 el Jardín Miguel Jáuregui estuvo de manteles largos por la construcción del “Parque Deportivo Francisco R. Serrano”, entre las calles de Actipan, Rodin, Campana, Castilla y Cánovas. De forma poligonal irregular, con una acera perimetral que contiene ambos espacios. El jardín presenta un diseño orgánico con nueve parterres, siete andadores y el mismo número de accesos con su quiosco al centro. Se aprecian sus jardineras y bancas paralelas desde la calle de Actipan. El parque deportivo contiene elementos rodeados por una acera perimetral con árboles. El espacio cuenta con juegos infantiles (toboganes, columpios, sube y baja, cajón de arena y volantín) e instalaciones deportivas (canchas de basquetbol, voleibol y gimnasio). Además de unas gradas, un pabellón sanitario tipo “C” y un depósito de agua. La superficie total original del jardín y el parque deportivo fue de 3,954 m2, según el acta notarial número 2,859.

Y cómo olvidar el puesto de socorros ubicado a un costado de la actual Parroquia de Santo Domingo de Guzmán en la calle de la Campana (Actipan actualmente) edificio que contaba con las instalaciones compuestas por: área de curaciones, aseo y preparación, lavados, operaciones, operados, botiquín y rayos “X”, estancia, recámaras, baños, vestíbulo, sala de espera, admisión, mortuorios, bodega, accesos, estacionamiento para emergencias con estancias para chofer y camilleros y áreas arboladas alrededor de las instalaciones.

Son casi cerca de las siete de la noche y comienza la puesta del sol, podemos observar como la luz dorada ilumina el jardín y las fachadas de las casas coloniales que rodean la plaza. Efectivamente como si el tiempo se hubiera detenido, y solo existiera el presente.

Con tu pensamiento imagina cómo se escuchaba cuando un grupo de músicos comenzaba a tocar música tradicional mexicana en la plaza. Me atrevo pensar que la melodía se mezclaba con el canto de los pájaros y el susurro de las hojas de los árboles. ¿Y por qué no? ponte tus audífonos y sintoniza una señal para escuchar radio en tu celular y adentrarte en un viaje misterioso, como decía Paul McCartney, John Lennon

Te sentirás transportado a una época diferente, una en la que la vida era más sencilla y más auténtica. La música, el café y la belleza del atardecer en Santo Domingo de Mixcoac te llevará a un estado de tranquilidad y felicidad.

Compartir

comentarios

Artículos relacionadas