Libre en el Sur

POR LA LIBRE/ Percepción… y seguridad

Pienso que sería un error –y un peligro– festinar en demasía el privilegio de sentirnos en nuestro entorno urbano más seguros que muchos compatriotas: estamos lejos de poder afirmar que vivimos en una alcaldía y en una ciudad verdaderamente seguras.

POR FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

Me parece que no es poca cosa ser la segunda microurbe mexicana en el que sus habitantes se sienten menos inseguros. O más seguros. Sobre todo en un país como el nuestro, en el que 65 de cada 100 personas viven en su localidad con miedo.

Es el caso de la alcaldía Benito Juárez, a la que sólo la neolonesa San Pedro Garza García supera en cuanto a percepción de seguridad, a partir de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) que realiza trimestralmente el Inegi.

Conviene al respecto precisar el concepto de “percepción de seguridad”, que no es lo mismo que índice delincuencial o parámetros de seguridad pública. Estrictamente se trata de la percepción de los habitantes de una localidad acerca de la inseguridad que se vive cotidianamente en su entorno. Es decir, una ciudad pudiera ser insegura en cuanto a los índices de delitos registrados por las estadísticas oficiales y sin embargo no ser percibida así por sus habitantes.

Debe puntualizarse que la medición del Inegi a través de una encuesta –cuya muestra es de 300 hogares por ciudad– pregunta a cada entrevistado si se sienten o no inseguro en su localidad. Es decir, se mide el nivel de inseguridad, no de seguridad.

En el caso de la alcaldía Benito Juárez creo que se juntan una importante disminución efectiva de los registros delincuenciales de unos años para acá, con acciones del gobierno de la demarcación no sólo para procurar mayor seguridad a sus habitantes sino para hacérselos sentir. Esa creo que ha sido la clave para que, con programas como BlindarBJ, se logre una percepción favorable, no obstante que se sigan registrando un número preocupante de delitos, principalmente el robo a casas habitación, el robo a comercios, fraude, robo de autopartes e inclusive narcomenudeo, sobre todo en colonias como Del Valle Centro, Narvarte y Nápoles.

Mencionaba al principio el contraste entre el índice nacional de percepción de inseguridad, según el cual 64.5 por ciento de los adultos mayores de 18 años de edad se sienten inseguros en su ciudad, con el 21.8 por ciento registrado en Benito Juárez.

Entre las ciudades cuyos habitantes se aceptan vivir con miedo destacan Fresnillo, Zacatecas; Ciudad Obregón, Sonora; Irapuato, Guanajuato; Coatzacoalcos, Veracruz; Naucalpan de Juárez, Estado de México y la capital de Zacatecas. Por otro lado, las ciudades con menor percepción de inseguridad fueron: San Pedro Garza García, Nuevo León, el líder, con una percepción de inseguridad de apenas el 14.5 por ciento; la alcaldía Benito Juárez, en CDMX; Los Cabos y La Paz, en Baja California Sur; San Nicolás de los Garza, en Nuevo León y Saltillo, en Coahuila.

Pienso que sería un error –y un peligro– festinar en demasía el privilegio de sentirnos en nuestro entorno urbano más seguros que muchos compatriotas. Estamos lejos de poder afirmar que vivimos en una alcaldía y en una ciudad verdaderamente seguras.

Apoyar las medidas acertadas para lograr ese elemento vital para nuestro bienestar es una tarea que toca a los vecinos, junto con la denuncia de los abusos y actos de corrupción de las autoridades… y el no auspiciar o solapar violaciones que son tan frecuentes al Estado de Derecho. Válgame.

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