Ciudad de México, marzo 13, 2026 20:21
Revista Digital Febrero 2026

SALDOS Y NOVEDADES/ ¿Mallarmé? N’ombre, José Alfredo

“José Alfredo sabe de lo que habla, escribe y canta. Sus caminos son los de Guanajuato, de Dolores Hidalgo pa’ más señas…”

POR GERARDO GALARZA

Para Lucía Rivadeneyra, Juan Solís y Víctor Manuel Torres, amigos ellos, por el saqueo… y su comprensión.

¡Ay dolor, ya me volviste a dar!

          Y para él no hay mejor medicina que aquella ya prescrita:

“Me invitas una copa, o te la invito,
tenemos que brindar por nuestras cosas;
no vamos a llegar a emborracharnos,
nomás nos tomaremos cuatro copas”.

José Alfredo sabe de lo que habla, escribe y canta. Sus caminos son los de Guanajuato, de Dolores Hidalgo pa’ más señas.

Él sabe que cuatro copas es la medida exacta para hablar de amor y desamor. La experiencia se lo enseñó. No necesitó de escuela ni de consejos para saberlo.

De él cuentan que no sabía nada de música ni de literatura. Que componía canciones y que se las chiflaba a los músicos para que les pusieran notas, acordes.

Se sabe que fue mesero, que fue portero suplente de don Antonio “La Tota” Carbajal… vaya usted a saber.  El caso es que desde 1947 hasta 1973  los mexicanos y muchos más en el mundo cantaron sus canciones y él sólo respondió: “gracias, de veras muchas gracias”, en medio de los versos que inician: “¿Cómo puedo pagar/que me quieran a mí/por todas mis canciones?”, cuando la muerte ya lo acechaba.

El 19 de enero pasado se cumplieron 100 años del natalicio de José Alfredo Jiménez Sandoval y el próximo de noviembre 23 de noviembre se cumplirán 53 años de su prematura muerte.

Como guanajuatense, el escribidor se sintió en la obligación de escribir sobre su paisano. Pero resultó que se dio cuenta de que vida no sólo fue espléndida por el lugar de la nacencia, sino que también le fue magnánima en el reparto de los amigos.

Y así, el mero 19 de enero leyó en Facebook (“yo no entiendo esa cosa de las redes sociales”, seguramente habría escrito nuestro bardo) tres “posts” o “estados” (¿así se dice?) sobre José Alfredo de tres amigos periodistas, poetas, trabajadores de la cultura, que el escribidor simplemente consideró insuperables.

Entonces, decidió no escribir o, al menos, no juntar letras. Pero, luego se le ocurrió que esos textos deben ser mayormente difundidos y, sin más, aquí están:

El reportero, editor y poeta Víctor Manuel Torres publicó:

“Si algún día sin querer tropezamos,

no te agaches ni mi hables de frente,

simplemente la mano nos damos

y después que murmure la gente…”

“Mi destino es muy parejo,

yo lo quiero como venga…”

“Dicen que ando muy errado,

que despierte de mi sueño…”

“Que yo soy un canalla

y que tú eres decente…”

“Cuánto me debía el destino

que contigo me pagó…”

“Estoy pensando en tu amor

y a lo loco platico contigo…”

“Yo no nací pa’ pobre,

me gusta todo lo bueno…”

“Me encontraste en un negro camino

como un peregrino, sin rumbo y sin fe…”

“Yo compongo mis canciones

pa’ que el pueblo me las cante,

y el día que el pueblo me falte,

ese día voy a llorar…”

“¡Qué bonita es la venganza

cuando Dios nos la concede!

Ya sabía que en la revancha

te tenía que hacer perder.

Ahí te dejo mi desprecio,

yo que tanto te adoraba,

pa’ que veas cuál es el precio

de las leyes del querer.”

“La de José Alfredo Jiménez es una epopeya lírica de un siglo que no se ha ido. Sus mejores frases, escondidas entre el tumulto de la parranda y el desasosiego del rechazo amoroso, conforman un perlario de corazones abiertos, de latidos expuestos y de dolencias casi místicas. Esos versos integran un rosario de despechos, pero también de agradecimientos. José Alfredo le dejó recados perpetuos al amor fatídico y al amor febril, a la revancha… y a las clases sociales. Sus canciones no son sólo huellas, herencias de bardo ebrio y acongojado; también, y sobre todo, son estigmas, clavos ardientes que aprendemos a sujetar mientras las escuchamos incansablemente y que aparecen de generación en generación. Son vetas de ardor pasional. El legado de José Alfredo no es un soundtrack alternativo, es un soundtrack obligatorio. Mañana lunes se cumple un siglo del nacimiento del genio de Dolores Hidalgo y los mariachis, estoy seguro, se negarán a callar. ¿Cuál es su frase o canción favorita de José Alfredo?”

Juan Solís, periodista, difusor de la cultura e investigador universitario, escribió:

 “Hace cien años nació nuestro Pitio guanajuatense, el David que compuso los salmos del desencanto que canta religiosamente toda una nación, el vocero oficial de la revancha, el diputado constituyente de las leyes del querer, el epítome del machismo vulnerable, el que le puso música al trauma, el sicólogo de cantina, el que es imposible evocar sin un tequila a la mano. Hoy cumple 100 años José Alfredo. Y aquí les comparto una de mis favoritas ¿Cuál es la suya?

Juan “pegó” un video de la canción “Cuando el destino”, en la interpretación de Pedro Infante. Sí, esa de lo bonito de la venganza y que en su estrofa inicial dice: “No vengo a pedirte amores/Ya no quiero tu cariño/
Si una vez te amé en la vida/No lo vuelvas a decir”.

La poeta, periodista y catedrática universitaria Lucía Rivadeneyra escribió:

“Se me acabó la fuerza de mi mano izquierda

voy a dejarte el mundo para ti solita(o)

como al caballo blanco le solté la rienda

a ti también te suelto

y te me vas ahorita…”

“¡Ay, dolor! Lástima que sea lunes.

“Seguiremos festejando, por lo menos otros 100 años, a José Alfredo”.

         Es incuestionable la vigencia del tal José Alfredo a 100 años de su nacimiento y poco más de 52 de su muerte. Sus canciones siguen siendo cantadas por su pueblo, el de los despechados, que somos casi todos, mayoría sin contrapesos.

          Claro, no le hicieron falta los mejores intérpretes: Pedro Infante, Javier Solís, Lola Beltrán, Lucha Villa, Jorge Negrete,  Vicente Fernández… y más recientemente Luis Miguel, por ejemplo.

          Chavela Vargas es aparte: una de sus mejores intérpretes, su amiga y, sobre todo, su compañera de parrandas, durante las que –cuenta la leyenda—brotaban las mejores canciones de José Alfredo, como “El caballo blanco”, que –dicen– no fue más que un automóvil que se descomponía a cada rato en las calles de la colonia Roma del entonces Distrito Federal, que tienen nombres de ciudades y estados mexicanos.

          José Alfredo Jiménez llegó a las nuevas generaciones  un poco importado de España, a través de Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Enrique Urquijo y Los Problemas y Los Secretos… la generación de La Movida madrileña, que lo revistó junto con Chavela Vargas.

          En el libro “Sabina, en carne viva”,  de Javier Menéndez Flores, se reproducen este diálogo con el cantautor ubetense:

          “–¿ (Bob) Dylan en español es tan bueno como tú?

          “—Dylan es bueno hasta en sueco. Aun así, a mí a quien más me gusta es José Alfredo Jiménez, que no había leído un libro en su puta vida y escribió canciones maravillosas, para morirse. (Comienza entonces a tocar la guitarra que no había soltado desde que la tomara, y a cantar): ‘Que te den lo que no pude darte/aunque yo te haya dado de todo…’ ¡No se puede escribir mejor!… (Y sigue): ‘…Cuántas cosas quedaron prendidas/hasta dentro del fondo del alma…’ ¡Mira que qué versos! ¡Ni  (Stépahne) Mallarmé los mejora! ‘Cuántas luces dejaste encendidas,/ yo no sé cómo voy a apagarlas’. Es que no se puede escribir mejor…

          “–¿Qué explicación tiene eso? ¿Se puede aprender a escribir en las cantinas, caminando por el lado salvaje y de espaldas a los libros?

          “–La única explicación posible es la que canción es un género completamento espurio, canalla, alcohólico, borracho, que viene de la tradición oral. Pero Mallarmé, ¿no? ‘Cuántas luces dejaste encendidas,/yo no sé como voy a apagarlas.’ Oiga, eso no se puede mejorar. Así era don José Alfredo Jiménez. Chavela Vargas me juró que jamás lo había visto leer un libro. Pero, ¿sabes lo que me dijo inmediatamente después? Me dijo: ‘A usted tampoco’.”

          Son como 300 canciones…

Y bueno, por si están con pendiente de mis respuestas a las preguntas de Juan y Víctor Manuel, entonces la mejor canción de José Alfredo, bueno la que más me gusta a mí, es “Un mundo raro”, que la creo la mejor canción jamás escrita, aunque poco valga mi opinión porque toda la vida no vale nada, y  eso que en León, Guanajuato, se la apuesta y se respeta al que gana.

Y ¿la mejor frase? Cualquiera de las que estan aquí y todas las que no están.

¡Salud!

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