Ciudad de México, febrero 28, 2026 11:50
Espectáculos

Neil Sedaka — el artesano eterno del pop — ha muerto

El músico, fallecido a los 86, demostró que el pop no es simpleza, sino síntesis

STAFF / LIBRE EN EL SUR

No hacía ruido. No incendiaba hoteles. No destrozaba guitarras. Se sentaba al piano y hacía lo más difícil de todo: escribir una melodía que se quedara a vivir en la memoria.

Neil Sedaka murió el 27 de febrero de 2026, a los 86 años de edad. Con él se va una forma de entender el pop como artesanía, como arquitectura sentimental de tres minutos. No fue un revolucionario estridente; fue algo más raro: un compositor meticuloso que sabía exactamente dónde debía caer cada nota.

Brooklyn, 1939. Hijo de inmigrantes, formación clásica en la Juilliard School, disciplina de conservatorio aplicada a la música juvenil. Mientras otros buscaban el escándalo, Sedaka buscaba el estribillo perfecto. En el mítico Brill Building —fábrica de canciones antes de que existiera la palabra algoritmo— escribió junto a Howard Greenfield una serie de himnos que definieron a la generación pre-Beatles.

“Oh! Carol”, “Calendar Girl”, “Happy Birthday Sweet Sixteen”, “Breaking Up Is Hard to Do”. Títulos que parecen ingenuos, casi adolescentes, pero que esconden una precisión quirúrgica en su construcción. Sedaka entendía que el pop no es simpleza: es síntesis.

Luego llegó la Invasión Británica y barrió con muchos ídolos estadounidenses. Parecía el final. No lo fue. El artesano no desaparece: se reinventa. En los años setenta regresó con fuerza —“Laughter in the Rain”, “Bad Blood”, esta última con la complicidad vocal de Elton John— y volvió a los primeros lugares. No como nostalgia, sino como vigencia.

Sedaka nunca necesitó pose. Su territorio fue la canción bien hecha. El piano como columna vertebral. La melodía como verdad emocional. Escribió también para otros: sabía que una buena canción no necesita necesariamente la firma visible de quien la crea.

En tiempos de consumo rápido y fama instantánea, su carrera de más de seis décadas es una anomalía luminosa. Vendió millones de discos, fue incorporado al Songwriters Hall of Fame y recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Pero su verdadero monumento no está en la acera: está en la memoria colectiva.

Romper es difícil, cantó alguna vez. También lo es escribir algo que sobreviva al paso del tiempo.

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