En su juventud lavó autos, hizo mandados, vendió frutas y verduras, cortó caña en el campo y también cantó en las puertas de los bares hasta lograr convertirse en una de las voces más emblemáticas de Cuba que traspasó las fronteras y conquistó el corazón de los mexicanos.

Se trata de Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, el gran Benny Moré, de quien este 24 de agosto se conmemorará el 100 aniversario de su natalicio.

“El Bárbaro del Ritmo”, también conocido como “El Sonero Mayor de Cuba”, nació en Santa Isabel de las Lajas el 24 de agosto de 1919. Fue hijo de Silvestre Gutiérrez y Virginia Benítez Moré, aunque quedó a cargo de su abuela materna Patricia Moré.

Debido a que su situación económica era precaria, de niño se enfrentó a condiciones muy adversas que sobrellevó gracias a la música, pues a los seis años fabricó su primer instrumento con una tabla y un carrete de hilo.

Foto: Especial

 

Para los 12 años compuso su primera obra musical conocida como El bardo o El desdichado, y a los 16 años, producto de sus ahorros y con otro poquito que le dio su hermano Teodoro, compró su primera guitarra.

Tras dominar el instrumento, juntó un poco más de dinero para de La Habana viajar en 1945 a la Ciudad de México en busca de alguna oportunidad en la música, aunque no tuviera estudios en ella, pues destacó por su innato sentido musical.

Su voz fue catalogada en el grado de tenor y se le admiró por la manera en que fraseaba, pues tenía gran expresividad. Fue considerado un maestro en todos los géneros de la música cubana, pero destacó particularmente en el son montuno, el mambo y el bolero.

Al llegar a la capital mexicana participó en varios concursos de canto. Su primer trabajo lo consiguió con el conjunto Cauto, liderado por Mozo Borgellá. También probó con el sexteto Fígaro, de Lázaro Cordero hasta que se unió al Trío Matamoros.

Su relación con él concluyó cuando finalizó su gira por México y debían viajar a España para iniciar un “tour” internacional, pues Miguel Matamoros, el mánager, no logró cubrir el pasaje de Margarita Juana Bocanegra Durán, con quien Benny se casó a los 23 días de conocer.

Gracias al apoyo del empresario Francisco Aguirre, el cantante comenzó a actuar, ya como solista, en los centros nocturnos hasta que le ofrecieron un contrato exclusivo por un año para actuar en un hotel de Tijuana, Baja California.

A su regreso al entonces Distrito Federal, se incorporó a la orquesta de Arturo Núñez y después a las de Rafael de Paz y Chucho Rodríguez. El éxito que alcanzó fue tal que la disquera RCA Víctor lo contrató en exclusiva y de por vida.

Con Dámaso Pérez Prado grabó BabarabatiriGuanabacoaLocas por el mamboViejo cañengoEl suaveQué cinturitaMaría CristinaPachito eche, entre otros temas. Ambos hicieron buena mancuerna, aunque trascendió que no se llevaban bien.

Entonces, a Benny Moré también se le empezó a conocer como “El Príncipe del Mambo” y con Pérez Prado cantó Dolor carabalí, que él mismo consideró su mejor grabación y la última a su lado.

Su nombre artístico de Benny Moré viene de su admiración por el músico estadunidense Benny Goodman.

Compuso temas como Bonito y sabrosoRumberos de ayerDolor y perdónLas mangoleles y El Bardo, por mencionar los más destacados.

A lo largo de su trayectoria recibió una gran cantidad de reconocimientos no sólo en México, también en Panamá, Venezuela y Cuba. Asimismo, era muy querido por el público y cuentan que en alguna ocasión en Veracruz, donde acudía cada año al carnaval, una señora se le acercó al concluir una de sus presentaciones.

Le dijo que tenía un hijo paralítico que lo admiraba mucho y su mayor anhelo era conocerlo. Benny salió del teatro y acompañó a la señora a su casa, en donde estuvo platicando con el muchacho acerca de su música y le interpretó cinco de sus canciones. Madre e hijo se despidieron entre lágrimas de gratitud y bendiciones.

Fue en 1951 cuando regresó triunfante a su país natal. Allá formó su orquesta La Tribu, con la que cosechó grandes éxitos y aunque era muy solicitado en México, no volvió más, así que los empresarios y artistas como Pedro Vargas tenían que trasladarse allá para poder disfrutar de su música y su voz.

En Cuba siempre se le reconoció con frecuencia y, durante sus últimos años de vida, se dedicaron diversos foros y espacios al reconocimiento de su obra.

El 19 de febrero de 1963 el mundo perdió a Benny Moré. Murió a los 43 años, en La Habana, víctima de cirrosis hepática. Su última presentación fue el 17 de febrero de 1963, en Palmira, Cienfuegos.

Trascendió que esa vez se le rompió una variz esofágica a consecuencia de la cirrosis que arrastraba desde 1945. En esas condiciones, después de vomitar sangre, subió al escenario y cantó como nunca. Dolor y perdónMaracaibo y Qué bueno baila usted fueron sus últimas interpretaciones magistrales en aquel concierto.

Se dice que murió dándolo todo y pocos casos se conocen de un artista que haya entregado tanto por su pueblo. La noticia estremeció al mundo musical y se fue siendo considerado un héroe nacional de Cuba.

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francisco

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