Ciudad de México, enero 29, 2026 22:52
Cultura

El circo mexicano se organiza: nace la FEMEC

Tradición, investigación y política cultural confluyen en una nueva etapa para las artes circenses.

Una estructura nacional para articular al sector y fortalecer su representación gremial.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

El circo mexicano dio un paso histórico con la creación de la Federación Mexicana de Circo (FEMEC), una iniciativa ciudadana de alcance nacional que busca articular, fortalecer y dar representación gremial a artistas, compañías, escuelas y profesionales vinculados a las artes circenses.

La nueva organización se define como un espacio horizontal e incluyente que reconoce al circo como arte, práctica cultural, forma de vida y herramienta de incidencia social. Entre sus objetivos se encuentran la construcción de redes de colaboración, la generación de diálogo entre actores del sector y el impulso al reconocimiento institucional del circo en México.

Impulsada por organizaciones y compañías con amplia trayectoria —entre ellas Cirko De Mente A.C., Dúo Cardio, Atayde Alberto y Celeste Producciones, Circo Padilla Ledezma Entertainment, El Artista Invisible, la Compañía de Aziz Gual, Vórtice Cía. Multidisciplinaria, Casa Circo, Casa de Artes y Circo Contemporáneo, Laboratorio de Creaciones Circenses, la UNEAC, CONACIR y diversas agrupaciones tradicionales y contemporáneas— la Federación es resultado de un proceso de articulación que incluyó trabajo organizativo, aportaciones económicas y coordinación entre entidades como Yucatán, Campeche, Chihuahua, Jalisco, Ciudad de México, Puebla, Morelos, Oaxaca, Guanajuato, Quintana Roo y Estado de México.

Con profundas raíces históricas, el circo mexicano ha transitado de las carpas itinerantes a los foros contemporáneos sin perder su dimensión comunitaria. Además de su valor artístico, cumple una función social relevante: fomenta el trabajo colectivo, la transmisión intergeneracional de saberes técnicos y creativos y el acceso a la cultura en distintos territorios.

La presentación en el Cenart. Foto: Libre en el Sur

Andrea Peláez, directora de Cirko De Mente A.C. y secretaria de la FEMEC, ofreció una reflexión histórica sobre el lugar que han ocupado las artes circenses en la construcción cultural occidental. Recordó que el concepto de “Bellas Artes”, formulado en la Europa del siglo XVIII, dejó fuera expresiones como el circo, lo que influyó en su apreciación y valoración posterior.

Esa exclusión, dijo, responde a un sistema de pensamiento vinculado al colonialismo y a una jerarquización cultural que estableció categorías de “mejor” y “peor” arte. Frente a ello, reivindicó la creatividad como rasgo esencial de lo humano. “El arte lo hacemos y lo vivimos siempre; una de las características que nos definen como seres humanos es nuestra capacidad creativa”.

Las artes circenses, explicó, se inscriben en ese impulso de realizar proezas con el cuerpo, en relación con otros cuerpos, objetos e incluso otras especies, en una intersección entre el alto rendimiento físico y las artes que permite reconocer la capacidad, la magia y el asombro de la experiencia humana.

Peláez recordó que en el territorio que hoy llamamos México las prácticas acrobáticas han tenido un desarrollo rico y diverso. Mencionó la existencia de compañías itinerantes en la Nueva España, la sesión de la Cámara de Diputados en el Circo Chiarini en 1868 y el papel de los circos como organizaciones capaces de cruzar zonas de conflicto, testimonio de cómo el arte puede acompañar procesos de cultura de paz.

También destacó la tradición aérea mexicana y el reconocimiento internacional de sus artistas, con figuras como Alfredo Codona, los Gaona, los Vázquez, Gino Fuentes Gasca y la familia Caballero, entre otros, quienes han obtenido máximos galardones en el Festival de Monte Carlo.

Más allá de los premios, afirmó que el circo es un elemento identitario de la cultura mexicana, con un impacto social significativo y capacidad de transformación. Celebró que la Federación permita a la comunidad circense “reconocernos, pensarnos, visibilizarnos y organizarnos por el bien común”, así como fortalecer vínculos con redes internacionales.

Rodrigo Hernández, tesorero de la Federación, subrayó que el proyecto se encuentra en una etapa fundacional y lanzó una invitación abierta al sector.

“Esta iniciativa está empezando, está dando sus primeros pasos. Si bien hay mucho trabajo detrás, este lanzamiento es el nacimiento de algo que necesitamos como sector”.

Hernández explicó que la ausencia de algunas agrupaciones en la fase inicial respondió a un proceso organizativo gradual y no a exclusiones. Se optó por consolidar primero una base legal y democrática sólida, con el objetivo de incorporar posteriormente más voces y construir una representación cada vez más amplia del circo en México. Se trata, dijo, de un esfuerzo colectivo que busca sumar y fortalecer al sector desde la colaboración y el respeto mutuo.

Añadió que la Federación se sustenta en el trabajo voluntario y en principios de transparencia y rendición de cuentas. La membresía anual tendrá un costo de 300 pesos, destinados a cubrir gastos básicos de protocolización, asamblea anual y comunicación.

Charlotte Pescayre, artista circense, directora de la compañía Transcircus e investigadora posdoctoral en la UNAM, puso el acento en la dimensión académica del campo. “Investigar el circo no es un lujo académico, es una necesidad cultural, política y humana”, afirmó.

Explicó que la investigación articula historia, historia del arte, antropología, sociología, pedagogía y salud, y permite comprender el circo como “un campo complejo de saberes, cuerpos, memorias y prácticas vivas”. La investigadora, vocal de la FEMEC, planteó que el circo debe pensarse más allá del espectáculo: “Es conocimiento encarnado, es espacio de resistencia y creación política”.

En representación del Ejecutivo federal, Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de Asesores de la Presidencia de la República, transmitió un saludo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y expresó sus mejores deseos para esta nueva etapa del circo organizado en México.

Destacó que el circo ha sido históricamente relegado por su carácter popular, pese a integrar múltiples formas de arte. Recordó que, antes de la expansión de los medios masivos, fue para muchas personas el primer acercamiento a las artes.

Consideró que el país ha debatido sobre los animales en el circo, pero no ha abierto una discusión amplia sobre su función cultural y el trabajo de los artistas. Añadió que dignificar el concepto de circo implica colocarlo en el centro de la vida cultural de las comunidades. En contextos de marginación, dijo, puede convertirse en una vía de integración artística y desarrollo personal para jóvenes, e incluso en un espacio que contribuya al bienestar físico y emocional.

De manera simultánea, la FEMEC se presentó en Campeche, Chihuahua, Cuernavaca, Guadalajara, Playa del Carmen y Puebla, subrayando su carácter nacional y descentralizado.

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