Ciudad de México, octubre 25, 2020 16:38
Libre en el Sur

El cambio distante en BJ

Como todos sabemos, el jueves 1o de octubre de 2015, tomaron protesta las y los nuevos jefes delegacionales de las 16 delegaciones políticas que conforman el Distrito Federal, y cuyo gobierno será de 3 años.

Para entrar en materia ¿Cuáles son los retos que tendrá que enfrentar Christian Von Roerich al frente de Benito Juárez? Los juarenses los sabemos bien. La escasez de agua, la inseguridad, especialmente la que impacta en robo a casa habitación, asalto a mano armada a transeúntes y robo de autopartes; la falta de reposición de alumbrado público, guarniciones o banquetas, el deficiente servicio de desasolve y que genera encharcamientos, el pésimo estado de muchos de los camiones de basura y que afectan la colecta sobretodo en muchas zonas del oriente de la demarcación, el comercio no establecido, el desarrollo inmobiliario ilegal, por citar sólo algunos.

Sin embargo, sostengo que el principal problema que pervive en la Delegación Benito Juárez, es la evidente y desmesurada corrupción de sus autoridades, que de manera directa o indirecta, provoca la problemática arriba mencionada.

Durante la gestión de Jorge Romero, y para iniciar abordando la escasez del suministro del vital líquido, jamás se vio interés de su parte por acercarse al Sistema de Aguas del D.F, para que por medio de una inversión conjunta o cualquier otra ruta, se pudiera generar una mejor infraestructura hidráulica o mejorar la ya existente en la zona, que por cierto, es la más antigua de la ciudad. Más bien, cuando así lo quería hacer y en temporadas de corte del suministro, enviaba pipas de agua, a petición de [email protected] muy deterioradas, para vender su contenido, al mejor postor.

Tampoco se generó, en el trienio pasado, una estrategia conjunta con la Secretaría de Seguridad Pública, para abatir el preocupante índice delictivo, o se tuvo el interés de invertir en la realidad, lo que estaba destinado para el cambio paulatino del parque vehicular de servicios urbanos y para dotar a las y los trabajadores de estos rubros, del equipamiento necesario para hacer su trabajo. Es decir que los recursos públicos fueron a parar a los bolsillos de alguien, no a beneficiar a la ciudadanía.

En lo tocante al comercio informal, se superó en un 200% el padrón de vendedores que históricamente laboraban en diversas zonas de la demarcación, y se generó un supuesto “reordenamiento”, orquestado desde la delegación que vendió, sí, tal como se lee, los famosos puestos negros a nuevos vendedores o como reemplazo de otros antiguos, por cantidades que según muchas versiones, podían llegar a los $180,000.00.

Y qué decir de la proliferación de construcciones irregulares. Si bien es cierto que la delegación Benito Juárez, atrae el interés de muchas personas en poder habitarla adquiriendo algo de la enorme oferta inmobiliaria que tiene, la realidad es que que muchas de las obras que se han construido desde más de 10 años, no contaban con la documentación que marca la ley y el reglamento en la materia.

Solo ha bastado con acudir a las oficinas sede del gobierno delegacional, y reunirse con los “contactos” que hacían posible mediante sumas millonarias, lo que la ley marcaba como imposible. Es así, que se superaron los pisos permitidos por la ley en cientos de ocasiones, utilizando la famosa Norma 26 (creada para promover vivienda de interés social), se construyeron cientos de inmuebles sin contar con lo que marca Protección Civil, se realizaron obras sin uso de suelo y/o manifestación de construcción, etc.

Incluso, se permitió que adultos mayores y familias enteras, fueran víctimas de amenazas por parte de constructores voraces que deseaban comprar sus casas en pesos, para venderlas en millones cuando las convirtieran en edificios. Y peor aún, cientos de hogares, fruto del trabajo de generaciones de genaraciones que con mucho esfuerzo adquierieron una vivienda en BJ, se vieron afectados con asentamientos, grietas estructurales, derrumbes, y demás perjuicios que pusieron en riesgo no sólo su patrimonio, sino también su integridad y cuyas denuncias ante la delegación, fueron inútiles; ignoradas y desechadas posteriormente.

Y, ¿Cuál fue en suma la respuesta generalizada ante éstas y otras muchas corruptelas que por falta de espacio, no puedo citar por parte de Romero, cuando era increpado por vecinas y vecinos?

A mí no me toca.

Dudo mucho que las cosas cambien con Von Roerich; citaré mis razones. Es parte del mismo equipo que “colonizó” a nuestra demarcación y con la misma escuela. A muy pocos días de haber iniciado su gestión, el diario Reforma documentó que tiene en la nómina delegacional, a su hermano colaborando en la delegación (viernes 23 de octubre).

Tiene además que pagar los apoyos de todos los constructores que financiaron su campaña, y no podrá detener sus prácticas ruines. Lo anterior porque les deberá regresar los favores que le hicieron, permitiéndoles que hagan lo que deseen en materia inmobiliaria. Será el mismo caso con los restauranteros, que también seguirán transgrediendo la ley y que podrán seguir abiertos y con ruido estridente, mientras quieran. Y con los comerciantes, que proliferarán por doquier. Y así sucesivamente, en todos los rubros.

El círculo de corrupción que construyó Romero, es el mismo en el que Von gobernará. Crearon y alimentaron al monstruo de las siete cabezas, ahora se deben a él. Y por desgracia para nuestra casa, nada cambiará.

Sin duda, un gran reto para Christian Von Roerich; esperemos todos los juarenses que esta vez sí seamos escuchados y las cosas cambien para mejor nuestra delegación, si no, estoy segura que la sociedad lo demandará.

Tenemos que estar muy atentos como habitantes de la demarcación, participar más, reclamar y ejercer nuestros derechos, pongamos a trabajar a nuestros gobernantes y exijamos resultados.

*Presidenta de Pilumnus AC.

*Ex Diputada Local por Benito Juárez.

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