Ciudad de México, enero 11, 2026 14:56
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Explosión en Coyoacán e incendio en La Condesa revelan la fragilidad de zonas de clase media en Ciudad de México

Cuando la seguridad no compra torres ni colindancias

Infraestructura envejecida: la vulnerabilidad se filtra por las tuberías, por las instalaciones deterioradas, por la prevención postergada.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

En menos de 48 horas, dos colonias asociadas al imaginario de la “vida segura” en la Ciudad de México quedaron expuestas por emergencias que no distinguen plusvalía ni estilo de vida: una explosión por acumulación de gas en Paseos de Taxqueña, Coyoacán, y un incendio en un edificio habitacional de la Condesa.

Ambos hechos ocurrieron en zonas de clase media, bien conectadas, con alto valor inmobiliario. Ambas emergencias tuvieron un origen distinto, pero comparten un mismo diagnóstico urbano: instalaciones deterioradas, prevención insuficiente y una falsa sensación de blindaje.

La mañana del viernes 9 de enero, una explosión sacudió un edificio habitacional en la colonia Paseos de Taxqueña, en la alcaldía Coyoacán. Autoridades confirmaron que el estallido fue provocado por la acumulación de gas LP al interior de un departamento.

La onda expansiva causó daños estructurales y rompimiento de cristales en al menos siete edificios cercanos. Como medida preventiva, fueron evacuadas aproximadamente 2 mil 500 personas de alrededor de 280 departamentos, una de las movilizaciones habitacionales más grandes registradas en la zona en años recientes.

Los primeros reportes oficiales informaron de cinco personas lesionadas, algunas con quemaduras. Conforme avanzaron las horas, la cifra se actualizó hasta 11 personas heridas, tres de ellas hospitalizadas. Ninguna pérdida humana fue confirmada, pero los daños materiales fueron significativos.

Vecinos declararon haber percibido olor a gas días antes del estallido. Videos difundidos en redes sociales mostraron a residentes auxiliando a personas atrapadas entre escombros antes de que las autoridades aseguraran el perímetro. La sensación recurrente entre habitantes fue de abandono preventivo: el riesgo era conocido, pero no atendido.

El inmueble permanece con acceso restringido mientras se realizan dictámenes estructurales. Autoridades locales ofrecieron apoyos temporales de alojamiento y renta a las familias afectadas, en tanto continúan las revisiones técnicas. Vecinos, sin embargo, han señalado la incertidumbre sobre los tiempos reales de retorno y la falta de información clara sobre responsabilidades.

Un día después, la tarde del sábado 10 de enero, una segunda emergencia encendió las alarmas, ahora en la colonia Condesa, alcaldía Cuauhtémoc. Un incendio se registró en un edificio habitacional de 14 pisos ubicado en el cruce de Zamora y Juan Escutia.

El fuego se originó en los niveles inferiores del inmueble y generó una densa columna de humo visible desde varias cuadras. Como medida preventiva, cerca de 90 personas fueron evacuadas del edificio, entre ellas adultos mayores y familias con niños pequeños.

El Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México desplegó un operativo con al menos ocho pipas de agua para sofocar las llamas y evitar su propagación a otros niveles. No se reportaron personas lesionadas de gravedad, aunque varios habitantes requirieron atención por crisis nerviosa e inhalación de humo.

Dos departamentos resultaron con daños directos: uno quedó completamente siniestrado y otro presentó afectaciones parciales. Personal de Protección Civil realizó labores de enfriamiento, remoción de escombros y revisiones estructurales posteriores para descartar riesgos adicionales.

Explosióm en Paseos de Taxqueña, en la alcaldía Coyoacán. Foto: Captura de pantalla

Habitantes de la zona señalaron que, pese a tratarse de un edificio con mantenimiento visible, nunca se realizaron revisiones públicas o periódicas de las instalaciones internas. La sorpresa no fue solo el incendio, sino la rapidez con la que el humo se propagó por ductos y escaleras.

Ambos episodios ocurrieron en colonias donde la narrativa urbana insiste en asociar seguridad con ubicación, renta elevada y vigilancia privada. Sin embargo, ni la Condesa ni Coyoacán estuvieron exentas de riesgos domésticos que, mal atendidos, se convirtieron en emergencias mayores.

En ambos casos, los bomberos reiteraron el llamado a revisar instalaciones de gas y sistemas eléctricos en edificios habitacionales. También recordaron que el Heroico Cuerpo de Bomberos ofrece orientación y revisiones preventivas, un servicio poco utilizado hasta que ocurre la contingencia.

La pregunta que queda abierta es institucional. ¿Quién supervisa de manera constante las instalaciones en edificios habitacionales consolidados? ¿Con qué frecuencia se revisan ductos, tuberías y sistemas de gas en zonas densamente pobladas? ¿Por qué la prevención sigue dependiendo de la voluntad del propietario y no de una política pública obligatoria?

La explosión en Paseos de Taxqueña y el incendio en la Condesa no son casos aislados. Si se traza un mapa reciente de emergencias relacionadas con gas, incendios y fallas estructurales en la Ciudad de México, el patrón se repite.

Cartografía del riesgo cotidiano en la ciudad consolidada

En colonias como Narvarte y Del Valle, en la alcaldía Benito Juárez, se han registrado en años recientes explosiones por acumulación de gas e incendios en departamentos que obligaron a evacuaciones masivas en edificios de mediana altura.

En la Roma, alcaldía Cuauhtémoc, incendios en viviendas adaptadas como oficinas, restaurantes o departamentos remodelados han evidenciado la sobrecarga de instalaciones eléctricas y la modificación irregular de ductos y conexiones.

En Portales, al sur de la ciudad, fugas de gas y explosiones han dejado viviendas inhabitables, pese a tratarse de colonias con servicios completos y alta demanda inmobiliaria.

Coyoacán y la Condesa se suman así a un mapa urbano no oficial del riesgo, donde la constante no es la marginalidad, sino la antigüedad de las instalaciones, la densificación acelerada y la ausencia de revisiones obligatorias.

Si ese mapa se superpone al plano de la ciudad, coincide con zonas de alto valor del suelo, corredores inmobiliarios activos y edificios construidos hace décadas, adaptados una y otra vez sin una actualización integral de sus sistemas internos.

El riesgo no está solo en la periferia. Está en el centro.

No vive únicamente en la informalidad. Habita también la normalización del desgaste.

No se combate con plusvalía, sino con prevención.

La explosión en Paseos de Taxqueña y el incendio en la Condesa desmontan una idea cómoda: que la seguridad se compra con ubicación. La realidad urbana demuestra lo contrario.

Cuando el gas se acumula o el fuego avanza, no hay colonia privilegiada. La vulnerabilidad se filtra por las tuberías, por las instalaciones envejecidas, por la prevención postergada. Y siempre termina por hacerse visible: primero con un estruendo, luego con humo, sirenas y evacuaciones.

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