Ciudad de México, abril 21, 2024 08:35
Ciencia y tecnología

Inteligencia Artificial: ¿Qué nos diferencia de las máquinas?

Imitarán, reproducirán o representarán nuestras propias facultades cognitivas

RAFAEL PAZ / GACETA UNAM 

Para Ernesto Priani Saisó, profesor del Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, la pregunta más interesante no se centra en la inteligencia artificial (IA), sus posibilidades y cómo interactúan éstas con las humanidades, sino en cómo su aparición y desarrollo nos obliga a replantear lo humano.

“Me parece que una de las discusiones más relevantes debe desarrollarse a partir de la inteligencia artificial, curiosamente, no tiene que ser sobre ésta, sino sobre el hombre. Estamos en un momento que, me parece, es crucial para volver a pensar qué es ser hombre”, perfila y añade:

“Hay un agente el cual es capaz de construir lenguaje que no es humano, es necesario entonces empezar a pensar qué nos diferenciará de esas máquinas y de otras que sean capaces de percibir, por ejemplo. ¿Qué idea del hombre tendremos en este nuevo horizonte de máquinas que harán, imitarán, reproducirán o representarán las propias facultades cognitivas del ser humano?”

¿Mirada crítica?

El universitario recalca: “La filosofía y las humanidades en general han estado siempre con una mirada crítica discutiendo la inteligencia artificial”, aunque en nuestro país no se discuta de esa manera el tema:

“En México las humanidades han debatido más la tecnología que involucrarse propiamente en la producción de inteligencia artificial. Esto describe muy bien la situación aquí, por lo menos hasta ahora; pero no es así en el mundo. El debate sobre la inteligencia artificial ha sido no sólo entre quienes trabajan en el campo de la computación y la ingeniería lingüística, sino en el filosófico.”

Puso como ejemplo el trabajo de John Rogers Searle, quien, junto a otros filósofos de la ciencia y epistemólogos, ha debatido a lo largo de su carrera sobre la posibilidad de que hay una máquina que imite cómo pensamos.

“Ellos, más los lógicos, han sido parte de quienes han intervenido en la conceptualización de la inteligencia artificial. Es decir, hay un debate filosófico profundo, práctico, sobre todo en el primer desarrollo de la inteligencia artificial, que apuesta por un modelo simbólico y piensa que nuestro cerebro trabaja simbólicamente y que una aproximación lógico matemática es la que nos permitirá ir hacia la inteligencia artificial”, argumenta.

Transformación

El autor de Una mirada al libro electrónico (2016) –escrito junto con Isabel Galina– y Los instrumentos de la noche. Episodios para una historia de lo soñado (2023) expone que la relación entre la IA y las humanidades es ineludible, porque la aparición de la primera implica una transformación en dicho tipo de estudios, especialmente si se piensa en un producto como ChatGPT, cuya finalidad es recrear el lenguaje.

Así lo señala: “Para las humanidades su instrumento de trabajo es el lenguaje. Enfrentarnos a un sistema que lo que hace es poder responder algorítmicamente el lenguaje cambia por completo el panorama de las humanidades. ¿Qué vamos a hacer frente a este panorama? ¿Cuáles son las implicaciones que tiene en general para los humanistas el que en la actualidad haya un agente que produce lengua y que dicho agente no es humano? Es una condición particularmente novedosa en la historia para las humanidades”.

Esta relación crece en importancia, señala Priani Saisó, porque la inteligencia artificial “cambiará el trabajo intelectual. Dicha transformación afectará en particular a las humanidades; no únicamente a ellas, pero sobre todo a las humanidades. Me refiero a que hoy en día tú puedes simplemente subir un texto a una inteligencia artificial y solicitarle que te lo corrija o que te quite repeticiones, que te cambie algunas redacciones, que lo haga más legible. Lo anterior es una modificación completa del trabajo intelectual. También es posible que en una entrevista que has transcrito utilizando un sistema automatizado, se le pueda pedir que te la ponga con puntos y comas, es decir: que te la redacte sin hacerlo tú”.

Y sentencia: “Lo va a modificar así como el procesador de palabras cambió la manera en que escribíamos: dejamos de escribir a mano, de utilizar una imprenta física para producir los textos. Esto vendrá a que la incorporemos como una herramienta para producir gran cantidad de texto; esto, por supuesto, afectará directamente a las humanidades, tanto desde el punto de vista conceptual como práctico. Esto alterará todo”.

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