Ciudad de México, abril 18, 2021 10:11

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Mariana Leñero

Mariana Leñero

Soy neurolinguista y psicopedagogía. Mi propósito profesional es ayudar a niños y sus familias que tienen hijos con discapacidad. Desde hace 15 años vivo en dos ciudades: en la CDMX y en Redondo Beach CA En Mexico, lo hago como directora de una clínica neuro psicopedagógica llamada INTEGRA, haciendo evaluaciones y creando programas terapéuticos. En California soy maestra de padres latinos, migrantes, de bajos recursos, que necesitan prepararse para defender los derechos de sus hijos en el sistema escolar americano.

Mirando desde la ventana

Siempre hubo en ellos no solo una complicidad asombrosa,  sino también una cotidianidad que aromatizaba toda la casa. A veces podía olerla sin esfuerzo;

La casa de Cuernavaca

La Casa de Cuernavaca se convirtió en nuestro árbol. Con fuertes raíces y con un sólido tronco. Nosotras fuimos sus primeras ramas para prolongarse en

Si te queda el saco, póntelo

Como por arte de magia apareció un foquito arriba de mi cabeza como  los de las caricaturas con una perfecta solución. Compraría el saco y al otro día lo

El arte como necesidad

Se tiene que ser genuinamente valiente y amar la profesión para soportar la desilusión que causa el no ser publicado, el no ganarse la beca, el que no te

Tiene que ser hoy

Tiene que ser hoy,  insistía.   Quería decir no, pero me moría de curiosidad,  por no decir de miedo y  escuchar lo que me tenía que decir.  Acepté. Si me

Y ahora qué chingados hago

Un día, como a toda jovencita le pasa, llegó mi periodo. Con tres hermanas mayores, el tema del periodo no me era ajeno. Era espectadora de dramas, malos

Cuando los padres envejecen

Cuando los padres envejecen, envejece una parte de nosotros. Envejece la imagen de nuestro niño interior criado por ellos. Al pasar el tiempo, al pasarles

Déjame que te cuente

De mano roja, me volví corazón globo cuando oí el título: “My mother”.  ¡Regina había escrito sobre mí!   Pero ella se escondía detrás de la tarima

Quién es el culpable

Por un segundo mi abuelita yacía flotando en la alberca con todo y silla.  Yo miraba sus chinos moviéndose en cámara lenta.  El suetercito negro,

La visita del ángel

Compartimos nuestras tardes con ella. Nos ha llevado a hacer algunos  sacrificios en nuestra  cómoda vida sin hijos.  Sin embargo estos

El corazón lleno ‘de chile, mole y pozole’

POR MARIANA LEÑERO -Paco, esta vez no supe que escribir. Te prometo que tengo algo para la próxima. Así comenzó el texto que mandé el miércoles después de

Odio la Navidad

Malditos intercambios. Sacar el papelito y que te toque el que menos conoces, el que te cae mal, al que le regalaste el año pasado. Por tu parte le tocas

Pelos en la cara y no en la lengua

Cada vez que me subía a la camioneta, repetía para mis adentros las palabras de mi padre: “Es porque les gustas, Mayita”. Pero la ilusión se estrellaba con

En familia con Chabelo

“En familia con Chabelo” me mostró más de lo que yo creía.  Detrás del consumismo del que fui presa y de la emoción que me provocaban los concursos,  me

Mi padre en mí

Al cumplirse seis años de la muerte del dramaturgo, guionista, novelista y periodista Vicente Leñero –que vivió toda su vida en San Pedro de los Pinos—, su

Por qué corres Mariana…

En la película, de un momento a otro, Forrest Gump se detiene. Ha terminado y vuelve a casa. Yo aún no estoy lista. Yo quiero seguir corriendo. Mariana

Etc., etc., RTC

Era un trabajo que requería mucha atención. Ni pensar en adelantar lecturas atrasadas de la escuela, cortarte las uñas o pensar en novios. Había que

Creo que es por ahí

Los “creo que es por ahí” son las perillas de las puertas de la vida que uno no está completamente seguro que hay que abrir.  Uno agrega el “creo” para

Traté de suavizar mi acento y me endurecí por dentro

Me avergonzaba mi lengua tiesa, mi sonrisa fingida, mi torpeza lingüística y mi voz temblorosa e insegura. No estaba preparada, no la había traído en mis

Compañeras de piernas largas

Comprobé que en estos momentos no tengo la madurez suficiente para ser niña. POR MARIANA LEÑERO No recuerdo todos los juguetes de mi infancia, pero las que

No solo se acumulan años

Como en el País de las maravillas de Alicia, te trasportas en un  laberinto psicodélico y terrible. Te inundan muebles que no caben por las

Como agua fresca en el desierto de la ignorancia

Con profesores como él uno aprende a transformar el conocimiento en compasión, compromiso y amor por el otro.  Sus enseñanzas me han permitido querer

Los novios de mis hermanas

En la etapa de sus novios, aprendí a callar, observar y jugar sola. Mientras las Barbies besaban al chaparrito de Kid Acero ellas lo vivían de “adeveras”.

¿Cuestión de género o de gusto?

Como si no tuviese otra cosa que hacer, me dispuse a comprobar la teoría y romper con el esquema.  Comencé a estudiar las reacciones de Regina frente a los

‘Con la madre’. Salvavidas en los mares de la vida

Como salvavidas en los mares de la vida, las “con madre” se manifiestan en la cotidianidad.  En la primera llamada de la mañana y si tienes tiempo en

Gotitas de éxito cuando hay sequía

 Mientras el gen atlético seguía jetón, los otros estaban en chinga: festejaban como si ellas hubieran anotado o ganado el punto, analizaban los juegos

Cucarachas de cráneo

La  maldición de su presencia continuó por años.  Arruiné  más de una lavadora y secadora por uso excesivo;  desgarré  muñecos de peluche asfixiándolos en

El cordón umbilical se corta por los dos lados

Cuando vi nacer a mis hijas pensé que nunca me alejaría de ellas, pero sin saberlo me preparaba para ese momento. POR MARIANA LEÑERO Se acabó el resguardo

No hay mejor dieta que la que no se hace

En todos estos años he comprobado que las dietas solo engordan.  Te inflan por todos lados, por afuera y por adentro.  Te llenan de inseguridad, de mal

Ratón Marianito

Comencé a sentir el sabor a chilito con limón en mi boca pero un poco más agridulce. Tenía que evitar la desgracia y me tapé la boca mientras sudaba chile.

Ya verás que aprenderás

De nuevo a revisar el cuaderno de recetas y notas manchado de tomate y grasa y seguir intentando.  Fue así como aprendí a cocinar o al menos, eso creo. POR

Que se le olvide, que se le olvide

De por atrás salió una mujer quien la tomaba de la mano. La había encontrado solita en la calle. Asustada dije gracias. Se la arrebaté y la intercambié por

Experiencias que no se olvidan

Regina abría los ojos sin creerlo, me miraba extrañada. Le había mentido.  Esos animalejos no solo parecían venir cargadas de rabia, sino que aparecían

81 chistes para no ser contados

Me puse a leer a temprana edad autores que no entendía, vi películas que no tenían diálogos y se cubrían de silencios y de símbolos que duraban una

Ingrata coincidencia

Era inútil dar explicaciones, no era tiempo de ser terapeuta, era tiempo de convertirme en mamá. POR MARIANA LEÑERO A tres días de dar a luz, me llamaron a

Cuéntame algo que no duela

Mi papá y yo pasábamos momentos en los que parecía “no doler nada”,  le hablaba de cosas simples y hasta le terminé bailando. Platicar sobre Ricky Martín

Dios mío perdóname, he pecado

POR MARIANA LEÑERO Comer tacos de arroz rojo, con trocitos bien picados de verduras en tortillas recién salidas del nixtamal es uno de los mejores placeres

Será melón, será sandía

POR MARIANA LEÑERO Desde hace varios años adquirí la doble nacionalidad. En México uso el apellido Leñero y en Estados Unidos el Solar. Esta dualidad la

Las hermanas, sabor a ‘chocomilk’

POR MARIANA LEÑERO Aquí en el aislamiento y sin la posibilidad de ir México, los recuerdos me vienen a la mente y en especial aquellos relacionados con mis

TRAS BAMBALINAS / Tortitas de papa en diminutivo

POR MARIANA LEÑERO En estos momentos de asilamiento y crisis, uno intenta buscar maneras de cómo entretener la mente y seguir alimentando la falsa idea,