Ciudad de México, marzo 3, 2026 15:00
Ciencia y tecnología UNAM

Plantea producción mundial de plástico graves desafíos

Si los seres humanos nos extinguiéramos, nuestro registro fósil quedaría grabado por este derivado del petróleo, advierte Elizabeth Chávez García, de la FFyL.

En 1950 había  1.5 millones de toneladas de plástico; 2021, 390.7 millones de toneladas; y para 2024 la cifra aumentó a aproximadamente 460 millones de toneladas, lo que significa un acumulado de 12 mil 200 millones de toneladas.

STAFF/LIBRE EN EL SUR

Más de la mitad del plástico que existe en el mundo ha sido producido del año 2000 a la fecha; este material, cuya alta durabilidad va de 20 a 500 años, genera problemas graves y difíciles de remediar o mitigar, alertó la profesora del Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Elizabeth Chávez García.

Su fabricación global supera 400 millones de toneladas. En 1950 había aproximadamente 1.5 millones de toneladas; 2021, 390.7 millones de toneladas; y para 2024 la cifra aumentó a aproximadamente 460 millones de toneladas, lo que significa un acumulado de 12 mil 200 millones de toneladas, detalló.

De esa cantidad, 50 por ciento nunca ha sido reciclado, 30 por ciento está en uso, 11 por ciento fue incinerado y nueve por ciento se ha reciclado. “La contaminación ambiental podría duplicarse en 2040, por lo que debemos crear conciencia acerca de su empleo en nuestra vida diaria”, sugirió.

Ponente en el Quinto Seminario de Ecología de la Facultad de Ciencias, la bióloga recordó que ese derivado del petróleo tiene repercusiones en el ambiente y en nuestra salud.

“Si hoy los seres humanos nos extinguiéramos, nuestro registro fósil quedaría grabado por los plásticos”, manifestó en la sala Sotero Prieto 3 de esa entidad académica donde expuso el tema “Microplásticos en el suelo: pequeños contaminantes, grandes efectos”.

La especialista advirtió que una de las consecuencias más dañinas son los fragmentos que se acumulan en el suelo, conocidos como microplásticos, cuyos tamaños varían: dos centímetros o un micrómetro o micra, que es la milésima parte de un milímetro.

Se encuentra en casi todos los ecosistemas. Sus fuentes de origen e impacto son, en gran medida, ignoradas y poco conocidas, mientras que la mayor contaminación y concentración coincide con las zonas más industrializadas y pobladas, abundó Chávez García.

Y puntualizó: son especialmente dañinos en zonas agrícolas, donde existen prácticas para atrapar el calor solar y conservar la humedad; algunos son los acolchados plásticos (láminas sintéticas generalmente de polietileno usadas en la agricultura para cubrir el suelo alrededor de los cultivos).

Asimismo, los invernaderos (estructuras cerradas y cubiertas por materiales transparentes como vidrio o plástico); y las enmiendas con compostas, lodos y estiércol (aunque son orgánicas pueden contener estas partículas sintéticas).

Estos fragmentos también se esparcen en el riego agrícola y la deposición atmosférica, proceso mediante el cual gases, aerosoles y partículas sólidas, generados por fuentes naturales o actividades humanas (industria, vehículos), se transfieren de la atmósfera a las superficies terrestres y acuáticas.

Chávez García destacó que los suelos agrícolas representan 36.5 por ciento de la superficie terrestre; casi la totalidad de los alimentos del mundo provienen de ellos. “Los microplásticos podrían ser aglutinantes o inducir planos de debilidad en el suelo; obstruir los poros y repercutir en su supervivencia, crecimiento y desarrollo de la biota”. 

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