Retira BJ paneles publicitarios de San Lorenzo; ¡y los pone en Tlaco!
Armatrostes publicitarios disfrazados de contenedores de heces. Ahora en parque Tlacoquemécatl. Foto: Libre en el Sur.
Ante la denuncia de Libre en el Sur, la alcaldía retiró los armatostes de un sitio histórico, pero trasladó la publicidad al parque de Tlacoquemécatl… otro espacio protegido por la Ley.
La instalación de pantallas digitales bajo la fachada de depósitos de heces caninas vulnera leyes de publicidad exterior y de patrimonio cultural de la CDMX.
STAFF/LIBRE EN EL SUR
La alcaldía Benito Juárez retiró del parque San Lorenzo los supuestos contenedores para heces caninas que funcionaban como escaparates de publicidad comercial.
La medida ocurre tras la indignación vecinal y la denuncia publicada por Libre en el Sur sobre la violación de ordenamientos legales en un sitio catalogado como Monumento Histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La colocación de estas estructuras, que portan el logotipo oficial de “Orgullo BJ”, vulneraba la Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México y la Ley de Publicidad Exterior y la normativa federal, y en el caso de San Lorenzo la normatividad del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ya que en ese jardín se ubica una capilla colonial del siglo XVI, cuya integridad visual se veía comprometida por los paneles digitales.
Uno de los muebles se encontraba a escasos 30 metros del templo, sobre la acera de la calle Magnolias, en su confluencia con Tejocotes. El segundo se ubicaba en la esquina de San Lorenzo y Manzanas, al filo de la banqueta para maximizar la visualización de su contenido publicitario. Ambos armatostes fueron removidos de manera simultánea por personal de la demarcación.
Sin embargo, la administración local trasladó el modelo de comercialización a otro espacio público. Actualmente, uno de estos dispositivos ha sido instalado en la esquina de Pilares y Moras, en la acera del parque de Tlacoquemécatl, anteriormente conocido como Jardín del Arte. Dicho sitio es también un espacio protegido bajo la normativa de patrimonio local.
La nueva ubicación se localiza en una intersección de alta intensidad tanto vehicular como peatonal. El diseño del mueble evidencia la prioridad comercial: el ángulo visual y la luminosidad de las pantallas LED prevalecen sobre la supuesta funcionalidad del depósito de desechos, operando como un escaparate publicitario luminoso de gran formato.
Bajo la fachada de un proyecto ambiental para la gestión de desechos caninos, la alcaldía implementó un esquema de comercialización de espacios públicos que prioriza la operación de pantallas digitales. El programa fue detectado y documentado por vecinos de la colonia Tlacoquemécatl del Valle y difundido por este medio el pasado 23 de febrero.
El objetivo central de estas estructuras es la captación de recursos denominados “autogenerados”. No obstante, la disposición final de estos ingresos y los convenios con las empresas operadoras carecen de transparencia y mecanismos de fiscalización ciudadana. Hasta el momento, se desconoce el porcentaje de ganancia que ingresa efectivamente a las arcas públicas. Ni –lo peor– el destino de esos recursos.
La estrategia consiste en presentar los armatostes como equipamiento urbano institucional. Al portar la identidad gráfica del gobierno local, se induce a la ciudadanía a percibir las estructuras como un servicio público legítimo. Esta mimetización permite a la demarcación intentar evadir los controles de la Ley de Publicidad Exterior de la Ciudad de México.
Dicho ordenamiento prohíbe explícitamente la instalación de anuncios dinámicos o pantallas en áreas de conservación patrimonial y zonas de valor ambiental. La Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México obliga a las autoridades a preservar la fisonomía e integridad del paisaje en los sitios declarados patrimonio.
La introducción de pantallas dinámicas con luz propia y movimiento constante representa una degradación del entorno histórico y natural. La alcaldía ha convertido los parques en corredores de promoción comercial, sin contar con los dictámenes técnicos de impacto cultural correspondientes, alterando la visual de áreas destinadas al descanso.
Libre en el Sur solicitó a la alcaldía Benito Juárez, en dos ocasiones, información respecto a las características, contratos y criterios de este proyecto, pero no recibió respuesta alguna.

















