Ciudad de México, diciembre 5, 2020 08:28
Libre en el Sur

Rodríguez Doval se suma al rescate de la Plaza Gómez Farías, tesoro de San Juan Mixcoac

El diputado local Fernando Rodríguez Doval decidió participar junto con el Instituto José María Luis Mora y un grupo de vecinos en el rescate de la histórica plaza Valentín Gómez Farías de San Juan Mixcoac, hoy abandonada e invadida por vendedores ambulantes y roedores. “Esta hermosa plaza forma parte de un triangulo religioso y cultural, que complementan los templos de Santo Domingo de Guzmán, en Mixcoac, y de San Lorenzo, en Tlacoquemécatl Del Valle, tres joyas coloniales de nuestra demarcación”, dice.

El legislador por el Distrito 20 del DF, que abarca parte de la delegación Benito Juárez y parte de Álvaro Obregón, se reunió recientemente con los directivos del Instituto Mora e inició ya los gestiones ante la DBJ para elaborar un proyecto de restauración de la plaza, para el cual buscará apoyo económico de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). “Es necesario hacer todo un esquema de rescate, involucrar, a la Delegación y tal vez a Conaculta, que incluya banquetas, adoquines, fachadas, jardines, y la reubicación de los ambulantes”. Y destaca la importancia de la zona, “una zona universitaria en la que se ubican instituciones de primer nivel como el propio Instituto Mora y la Universidad Panamericana; una zona grata, arbolada, rica en vestigios coloniales, tal vez única en la ciudad.”.

La Plaza Gómez Farías se ubica en la colindancia de las calles Augusto Rodin e Ireneo Paz, llamada así en honor del abuelo del escritor Octavio Paz, con quien vivió el Nobel de Literatura en una de las casas frente a la plaza, que actualmente es convento. Junto a esa casona está el Instituto Mora, de estudios históricos, políticos y sociales, en cuyo huerto fue enterrado Valentín Gómez Farías –precursor dos veces de la restauración de la República, contra Iturbide y contra Maximiliano—, al negarle la Iglesia Católica “cristiana sepultura”. Frente a la placita se encuentra el templo de San Juan Evangelista y Nuestra Señora de Guadalupe, un verdadero tesoro colonial que, a diferencia del de Santo Domingo de Guzmán, en la colonia Insurgentes Mixcoac, ha carecido de los recursos necesarios para su mantenimiento, por lo que luce deteriorado aún cuando hace poco tiempo se remozó parcialmente su exterior con la aportación de donativos de los feligreses.

En lo cotidiano, la Plaza y sus alrededores se ven abandonados y sucios. El adoquín de las calles Augusto Rodin e Ireneo Paz –y su continuación en Millet—, están destrozados. La zona “está como bombardeada”, define Leticia Calderón, investigadora del Instituto Mora y residente de San Juan. Los comerciantes informales, poco a poco han ido invadiendo el bello espacio, con puestos y lonas horrendas que tapan las fachadas del convento y el Instituto Mora, así como la fuente de cantera. “Este lugar es un tesoro que debe ser dignificado”, enfatiza Rodríguez Doval.

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