Ciudad de México, enero 15, 2026 21:49
Revista Digital Diciembre 2025

Sol de invierno

La luz se vuelve mortecina en estos días y propicia el que veamos nuestro entorno desde una óptica peculiar, acorde con una temporada invernal de recogimiento.

POR PATRICIA VEGA

Según los cálculos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), este año, el solsticio de invierno sucederá el domingo 21 de diciembre a las 9:04 horas del centro de la Ciudad de México. Esa fecha y hora marca con precisión y de manera oficial el fin del otoño y el principio del inverno astronómico en todo el hemisferio norte.

Ya han llegado los días cortos con menos horas de luz solar y las noches largas con una cantidad mayor de oscuridad. ¿No les pasa que a las cinco de la tarde cuando ya se metió el sol y reina la obscuridad quieren meterse a la cama a dormir o mal dormir?

Si de por sí la mayoría de mi vida he sido una dormilona irredenta –aunque cada vez me cuesta más trabajo dormir bien durante las ideales siete u ocho horas corridas—en esta temporada mi ritmo se ralentiza y sólo quiero dormir, dormir y dormir. Las condiciones climáticas, frío y oscuridad, me invitan a ello.

Sin embargo, durante mis horas de actividad me encanta disfrutar de esa peculiar luz de un sol de invierno. Un sol que ilumina el corto día, pero no lo calienta. La luz se vuelve mortecina en estos días y propicia el que veamos nuestro entorno desde una óptica peculiar, acorde con una temporada invernal de recogimiento.

Me gusta la pausa del sol de invierno que, a diferencia del vertiginoso y agobiante sol de verano, nos alienta a tomar las cosas con calma, abrir espacios para la reflexión, y lejos del bullicio de las fiestas cívicas y navideñas tratar de recuperar el sentido de lo que hemos vivido durante este 2025 cuyo final se vislumbra cada vez más cerca.

En estos días de remembranza me he concentrado en el Aniversario 115 de la Revolución mexicana –celebrado el pasado 20 de noviembre– y he vuelto a releer el poema Sol redondo de Carlos Gutiérrez Cruz (1897-1930), conocido popularmente como el “poeta cristiano y comunista” de México:

Sol redondo y colorado

Como una rueda de cobre

Que al diario me estás mirando

Y al diario me miras pobre

Me miras con el arado

Luego con la rozadera

Una vez en la llanura

Y otra vez en la ladera

Sol tú que eres tan parejo

Para redamar tu luz

Habías de enseñar al rico

A hacer lo mismo que tú

Me miras lazando un toro

Luego arriarlo por atajo

Pero siempre me ves pobre

Como todos los de abajo

Sol tú que eres tan parejo

Para redamar tu luz

Habías de enseñar al rico

A hacer lo mismo que tú

Sol redondo y colorado

Como una rueda de cobre

Que al diario me estás mirando

Conformado con ser pobre

A estas estrofas de Gutiérrez Cruz, la cantante, compositora, dramaturga, política y activista feminista Concha Michel (1895-1990) –cofundadora del partido Comunista Mexicano— les puso música y las convirtió en corrido, lo que las llevó a convertirse durante una época en el himno de dicho partido.

Sol tú que eres tan parejo

Para redamar tu luz

Habías de enseñar al rico

A hacer lo mismo que tú

Además de la versión de Michel, ese corrido crítico de la desigualdad social que prevalece en el país ha llegado hasta nuestros días, con ligeras variaciones en su letra, en las voces de grandes intérpretes de la música popular mexicana como Amparo Ochoa y, más recientemente, Eugenia León.

No sin un mal sabor de boca, cierro estas líneas sobre la actual temporada decembrina con la afirmación de que, a más de 100 años de la Revolución mexicana, no han cambiado mucho las cosas en nuestro país. Vuelvo a la conmovedora estrofa de Gutiérrez Cruz, un poeta que prácticamente ha caído en el olvido, como una reflexión engarzada en los días cortos y las noches largas:

Será a causa del sol de invierno, lo cierto es que en esta temporada navideña he sustituido los tradicionales villancicos por un hermoso corrido de la Revolución mexicana. “Sol redondo” que se incluye en un CD que se ha vuelto de colección: Puño de tierra, el magistral homenaje que Eugenia León le rinde a otro grande de la cultura mexicana: Juan Rulfo. Y ya entrados en calor, les invito a escuchar las otras 13 composiciones que forman parte de una producción musical de excepción.

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