DAR LA VUELTA / Del universo infinito, hasta adentro del cuerpo
Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.
ZhiNeng QiGong. Foto: Especial
Este ejercicio de organizar el campo y la práctica entera del ZNQG implica darse una vuelta, sobre todo mental, por el más lejano y luminoso universo infinito.
POR ANA CECILIA TERRAZAS
Más allá de las modas, hacer ejercicio implica el movimiento del cuerpo y esto parece que, para vivir con mejor calidad, es algo indispensable. Se trata de dar la vuelta por nuestro cuerpo y ver que, con los años, debemos ponerle más atención o la factura será drástica durante la vejez. Si no hacemos ejercicio, la masa muscular se disminuye, perdemos fuerza, equilibrio, coordinación y capacidad para movernos mejor. Con esto último se pierde también independencia y autosuficiencia. Quizá solamente por eso, ya sería necesario hacer ejercicio.
Sin embargo, las hormonas del bienestar que también se derivan de hacer ejercicio, como la dopamina, la serotonina, la endorfina y la oxitocina misma, pueden contribuir definitivamente para la conservación regular del buen ánimo, el entusiasmo y la salud mental. Para poder transformar nuestra vida sedentaria en una con mayor movimiento, se necesita voluntad y disciplina, pero no se requiere de muchos recursos; basta con poder tener acceso a videos de internet; con poder salir a un parque o a lugares a caminar y contar quizá con un lugar pequeño en casa, en donde se pueda hacer ejercicio en paz.
Lo siempre recomendable es poder bailar (el género que se desee o libremente) lo que de paso sirve también para socializar y reconectarse con el cuerpo; hacer todo tipo de ejercicios de flexibilidad, estiramientos, alargamientos, calentamientos y enfriamientos es algo también muy importante. Pensar en nuestra cadera y cintura, para poder levantarnos mejor y prevenir caídas, tener mayor equilibrio.
Hay que hacer yoga, tai chi u otras disciplinas de este estilo que ponen el acento en la respiración y en la mente. Algunos ejercicios solamente se dedican al equilibrio, no está de más hacerlos todos los días. Otros se enfocan en las rodillas, las piernas, los cuádriceps. Muchos más también se hacen con la cara, con los gestos y los músculos faciales; otros se destinan a los pies nada más o a las manos, la cadera y los brazos. El cuello, la cabeza y los hombros son importantísimos también; lo son igualmente los glúteos puesto que levantarnos y subir escalones es más fácil si contamos con esa fuerza.
Una forma de dar la vuelta por el cuerpo, muy conocida y utilizada por los seguidores del Doctor Pang, quienes practican el ZhiNeng QiGong (ZNQG), es con gran concentración y sintiendo lo más que se pueda, pensar en el interior de todo nuestro cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, pasando por todos los órganos y sistema óseo. Para quienes esto hacen y han aprendido la técnica, es fundamental visitar y traer la energía del universo infinito a cada parte de nuestro cuerpo en el interior. Hacerlo cotidianamente asegura, dicen, una espléndida salud.
Para una teórica de la Comunicación imprescindible en México, practicante y maestra del ZNQG, Fátima Fernández Christlieb, organizar el campo puede ser la diferencia para que la conciencia haga un contacto firme con el cuerpo y los pensamientos, lo cual ayuda a “alcanzar una limpieza corporal y mental, tanto personal como colectiva”[1]. Al final, este ejercicio de organizar el campo y la práctica entera del ZNQG implica darse una vuelta, sobre todo mental, por el más lejano y luminoso universo infinito y así poder traer esa energía adentro del cuerpo; esto es, hacerse uno con el todo. ¿Nada mal no? Así todo es posible.
[1] El Zhinéng Qigong y la lengua china. Libro de Fátima Fernández Christlieb, Editorial Neisa: https://url-shortener.me/3XQC
















