Ciudad de México, junio 28, 2026 21:28
Alcaldía Tlalpan

Prevalece caos en la zona de hospitales de Tlalpan, a un mes del Mundial

Franeleros siguen abusando de enfermos; cobran hasta 50 pesos por lugares apropiados ilegalmente

Comercio irregular, autos sobre banquetas y saturación vial rodean a institutos nacionales de salud.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

A menos de un mes del arranque del Mundial 2026, la llamada zona de hospitales de Tlalpan permanece atrapada en un caos urbano que las autoridades han normalizado desde hace años: automóviles invadiendo banquetas, comercio informal extendido sobre pasos peatonales, tránsito colapsado y franeleros que siguen lucrando con pacientes y familiares.

Ocupando toda la acera, frente a Cardiología.

Las imágenes captadas esta semana alrededor del Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez” y del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” muestran una realidad muy distante de la ciudad moderna y funcional que el gobierno capitalino intenta proyectar rumbo al evento internacional.

Caos vehicular.

En calles donde diariamente circulan ambulancias, personas con discapacidad, adultos mayores y pacientes en estado delicado, los espacios públicos parecen haber sido entregados al desorden.

A la vista de la policía.

Los franeleros continúan operando con absoluta impunidad. Apartan lugares sobre vía pública y exigen hasta 50 pesos por estacionarse en sitios que legalmente pertenecen a todos. En algunos casos, conductores denuncian presiones y amenazas veladas si se niegan a pagar.

La práctica se ha convertido en una especie de privatización informal de las calles alrededor de hospitales nacionales donde miles de personas llegan desde distintos estados del país buscando atención médica especializada.

Pero el problema no termina ahí.

Baches y dobles filas.

Las fotografías muestran vehículos estacionados sobre banquetas, obstruyendo rampas y pasos peatonales, incluso en áreas destinadas a personas con discapacidad. En otros puntos, los automóviles forman dobles filas permanentes que reducen la circulación a un cuello de botella continuo.

A ello se suma la proliferación de puestos semifijos instalados prácticamente sobre cruces peatonales y accesos hospitalarios. Sombrillas, carpas, anafres y estructuras improvisadas invaden espacios que deberían permanecer libres para el tránsito seguro de peatones y pacientes.

La degradación del entorno también es visible en detalles que las autoridades parecen incapaces de atender: pavimento roto, raíces expuestas, jardineras erosionadas, basura acumulada y cableado irregular en una de las zonas médicas más importantes del país.

Incluso la presencia policiaca parece limitada a observar la escena sin modificarla. En una de las imágenes se aprecia a elementos de seguridad pública en medio de un entorno donde el comercio informal y la apropiación irregular del espacio siguen intactos.

La contradicción resulta inevitable: mientras la Ciudad de México se promociona internacionalmente como sede mundialista, corredores estratégicos de salud pública permanecen hundidos en una mezcla de abandono urbano, saturación vial y tolerancia institucional.

Y quienes terminan pagando las consecuencias no son turistas ni aficionados al futbol, sino enfermos, familiares y personal médico que diariamente deben abrirse paso entre coches, puestos y cobros ilegales para poder llegar a un hospital.

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