JOSÉ G. VIURQUIS
Michoacán.  Cada año miles de mariposas Monarca realizan un recorrido de más de 4 mil kilómetros para llegar a Michoacán y al Estado de México; vienen desde Canadá y Estados Unidos.

Aunque los lepidópteros llegan a tierras mexicanas en busca de refugio y alimento en la temporada invernal, los purépechas y los mazahuas creían que ellas eran las almas de sus familiares difuntos, que durante un breve momento tenían permitido convivir con sus deudos, esto debido a que el arribo de las Monarcas coincide con la celebración del Día de Muertos.

Monarcas. Santuarios en Michoacán. Foto: Cuartoscuro.

 

En un comunicado, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), señala que el fenómeno migratorio de la mariposa Monarca, designado en 2008 Patrimonio Mundial de la Humanidad, inició en agosto pasado desde los países vecinos del norte.

El 7 de octubre en Ciudad Acuña, Coahuila, se registraron los primeros avistamientos, y luego en la Región Carbonífera de Sabinas, el 13 de octubre. La agrupación Monarch Watch, etiquetó un ejemplar en Nebraska, Estados Unidos, y el 18 de octubre lo observó Omar Franco Reyes en Santa Catarina, Nuevo León, para establecer que la mariposa había recorrido dos mil 90 kilómetros.

Como Omar Franco Reyes, en México hay al menos 10 mil personas implicadas en su monitoreo, a través del Programa Correo Real y la Red Nacional de Monitoreo de Mariposa Monarca de la Conanp (en 22 estados de la República, 44 Áreas Naturales Protegidas federales y 29 Áreas Naturales Protegidas estatales).

El trabajo de observación se realiza a través de organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y los tres órdenes de gobierno, guardaparques y más de 10 mil personas.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Conanp, tiene abiertas sus puertas para participar a través de la campaña #ProtejamosAlasMonarca, para observar el entorno, el cielo, el jardín escolar y los parques, y luego registrarlas en la Plataforma Nacional de Monitoreo de la Mariposa Monarca.

Se pintan de naranja

El color naranja en los oyameles se hace cada vez más intenso con los millones de mariposas monarca que ocupan sus santuarios El Rosario y Chincua, en Michoacán, y Cerro Pelón del Estado de México, para pasar el invierno.

Cumplieron al llegar el 2 de noviembre, a pesar de granizadas, lluvias y frío, para revolotear alrededor del bosque y luego posarse y plasmar su color naranja, que esperan campesinos que este año se extienda 10 por ciento más que el año pasado.

Con ellas están los visitantes, al menos 500 turistas y estudiosos extranjeros por santuario, que vienen a analizar y ver el rito de los insectos de dar vueltas hasta encontrar su lugar.

Al excomisariado ejidal de El Rosario, Homero Gómez González, le entusiasma ver la nube naranja de los lepidópteros y estima que al menos vendrán 300 mil turistas a recorrer los senderos en donde podrán ver los bellos colores del insecto.

El Santuario El Rosario, ubicado en el municipio de Melchor Ocampo, Michoacán, estima que por los primeros enjambres que llegan podrían cubrirse 6.5 hectáreas de bosque, con 13 colonias, unos 200 millones de insectos, que en los árboles cuelgan como racimos.

Gómez González resaltó el activismo para proteger el multicolor ejemplar que arriba desde el sur de Canadá. Cerca de 4 mil 500 kilómetros recorren las mariposas y como bienvenida se llevan a cabo festivales culturales, deportivos y científicos, con el fin de proteger la Monarca.

Y así es cuando pasa por siete entidades de Estados Unidos, al igual que por México, en donde organizan conciertos, talleres de estudio en las escuelas, carreras y hasta un ultramaratón, como en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, San Luis, Guanajuato y Querétaro, hasta cumplir 15 días.

Campesinos cuidan santuarios

Respecto a sobre lo que han hecho los campesinos para mejorar los sitios, el excomisariado ejidal dijo que erradicaron la tala y han reforestado como nunca. En El Rosario en cuatro años plantaron un millón de oyameles y pinos, pero también han estado al pendiente de que no haya incendios.

Además, recuperaron más de mil parcelas que destinaban al cultivo de avena y maíz, para nuevos bosques un total de 420 hectáreas y cumplen con retirar los árboles que se mueren, con el fin de evitar los incendios forestales y que las plagas se extiendan, sacando los árboles que se mueren.

En el que es el santuario más grande de las mariposas Monarca, esperan este año más de 200 mil turistas, a donde llegó el 41 por ciento de ellas el año pasado.

Indicó que son 261 ejidatarios, pero suman hasta 300 personas que venden artesanías y comida, 87 guías que dirigen las incursiones en el bosque y 87 que lo hacen a quienes prefieren subir a caballo, en este lugar situado a tres mil 200 metros sobre el nivel del mar.

Reforestación en el Cerro Pelón

Con el antecedente de que apenas sobrevivía el 5 por ciento, se inició la reforestación de 40 hectáreas del Cerro Pelón, ubicado en Temascalpec, Estado de México, en la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, que había sido devastado por un incendio en el año 2017.

La empresa holandesa Land Life Company, la Conafor, el WWW México, y la comunidad de Nicolás Romero plantaron siete mil oyameles mediante la tecnología llamada cocoon, para garantizar que en un futuro formaran parte del hábitat de la Monarca.

Con la nueva técnica lograron que sobreviviera el 75 por ciento de especies plantadas.

Crece el área de hibernación

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas informó que en 2019 la mariposa Monarca estableció 14 colonias en bosques de Michoacán y Estado de México, con una ocupación de 6.05 hectáreas, lo cual significa un aumento de 144 por ciento con relación a 2017-2018. Fue la mayor superficie ocupada por la Monarca desde 2006-2007, cuando llegó a 6.87 hectáreas.

Pero en el periodo de 2013-2014 se registró la ocupación más baja (0.67 hectáreas) en los bosques de hibernación desde que se iniciaron los monitoreos en 1993-1994.

El comisariado ejidal de Nicolás Romero, Rodolfo Contreras, señaló que disminuyó la actividad de los talamontes, pero que requieren apoyos económicos federales, mediante la Conafor, para continuar con los trabajos de manutención y vigilancia en la reserva. “La gente ya no corta tantos árboles como antes. Nosotros mismos vigilamos y cuidamos, pero a veces nos ganan”, dijo.

“De encontrar a los talamontes los entregamos a las autoridades, sin embargo, entran al bosque por las noches, y se llevan la madera para venderla en polines, pues se cotiza en más de 150 pesos”, sostuvo.

Reconoció que reciben una compensación económica por los trabajos de mantenimiento del bosque, pero que su verdadero objetivo es rescatar los servicios ambientales que les provee este ecosistema, pues por aquí pasa la cuenca de agua que abastece a varias comunidades para su vida diaria. “Ya se estaba secando, pero ahora se mantiene con el cuidado de nuestros árboles y hasta nuestro aire”, expuso.

Otros santuarios en el Estado de México son Ejido El Capulín, Piedra Herrada y la Mesa, aunque también en los alrededores de éstos sitios, y en los de El Rosario y Chincúa, Michoacán, se establecen colonias de la mariposa Monarca.

NOTIMEX.

comentarios

francisco

Website:

Recent Posts