Ciudad de México, agosto 24, 2026 22:54
Alcaldía Benito Juárez Reporte especial

Es programa ‘cero baches’ en BJ una broma cruel

A poco más de un año de distancia, la realidad de una demarcación sembrada de miles de baches y calles destrozadas desmiente por completo la propaganda oficial y exhibe el fracaso absoluto de la incumplida promesa.

Inició el 16 de julio de 2025 con la promesa del alcalde Luis Mendoza Acevedo de erradicar todos los hoyos en 90 días mediante una inversión de 54 millones de pesos, un plazo que venció sin que la demarcación quedara libre de oquedades.

FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

Un año y un mes después de que el alcalde panista de Benito Juárez, Luis Mendoza Acevedo, prometiera solemnemente que en un plazo de exactamente tres meses acabaría con los10 mil baches que estrangulaban la demarcación, la alcaldía semeja hoy un campo minado en el que prácticamente todas sus calles nteriores presentan oquedades, muchas de ellas de dimensiones alarmantes.

La promesa gubernamental se ha convertido, a la luz de los hechos, en una broma cruel para los habitantes de esta zona de la capital.

Y es que a los varios miles de baches que no fueron reparados en el lapso prometido se suman ahora miles más. Con el arribo de las temporadas de lluvias y la nula supervisión efectiva, queda en evidencia la pésima calidad de los materiales utilizados en las supuestas reparaciones.

El asfalto aplicado de manera apresurada parece desmoronarse con el paso cotidiano de los vehículos, propiciando que los hoyos reaparezcan con mayor profundidad en los mismos sitios donde las cuadrillas aseguraban haber triunfado.

Esta situación ha convertido a las vialidades en trampas peligrosas. Además de los baches y hundimientos, muchas calles secundarias –cuyo mantenimiento es responsabilidad exclusiva de la alcaldía– presentan pronunciados ondulamientos, bordes de parches mal hechos, coladeras hundidas y desniveles que transforman la superficie de rodamiento en una carpeta irregular.

Durante los días de lluvia, estos desperfectos se transforman además en encharcamientos profundos y traicioneros que ocultan la verdadera magnitud de los daños en el pavimento.

Para los automovilistas, cruzar por estas arterias implica un riesgo constante: caer en un hoyanco u obstáculo oculto bajo el agua no solo provoca severas averías mecánicas —desde llantas ponchadas y rines fracturados hasta daños estructurales en la suspensión y dirección de los vehículos—, sino que también aumenta exponencialmente el riesgo de accidentes viales, poniendo en peligro tanto a conductores como a peatones y ciclistas.

En sus recorridos constantes por la demarcación, Libre en el Sur ha constatado el avanzado deterioro de las vialidades, donde los automovilistas deben circular a “paso de carruaje” para evitar daños mayores.

Entre los casos más graves documentados recientemente por este medio destacan las calles de Libertad, en la colonia San Simón, y las de Manzanas y Moras, en la colonia Tlacoquemécatl, donde la carpeta asfáltica es prácticamente inexistente en tramos amplios.

Situaciones similares de riesgo y abandono se observan en la calle Parroquia, en Del Valle Sur; Jorge Martínez, en la colonia Portales; Valencia, en la Álamos; Pennsylvania, en la Nápoles; Morena, en la Narvarte, y Pilares, en la Del Valle. Miguel Laurent, en su tramo correspondiente a las colonias Portales y Santa Cruz Atoyac, semeja una arteria bombardeada.

A esta lista de desatención se suman arterias como la calle Heriberto Frías en la Del Valle Norte, y diversas vialidades de la colonia Letrán Valle, donde los parches aplicados han cedido ante la falta de una base sólida, dejando a los vecinos a merced de una infraestructura que se desmorona día tras día.

Lo mismo ocurre en la colonia Acacias que en San Pedro de los Pinos; en la Niños Hértoes que en Actipan, Moderma, Independencia, San José Insurgentes o Insurgentes Mixcoac.

Una excepción notable son algunas calles de la colonia Nochebuena, como Carolina, Boston y Atlanta, que durante la anterior administración de la alcaldía encabezada por el también panista Santiago Taboada Cortina pavimentó con concreto hidráulico. Están impecables, en contraste con calles como Holbein, de la misma colonia.

La realidad cotidiana de los habitantes de las 56 colonias de Benito Juárez permite concluir que la red vial secundaria de la demarcación ha colapsado. Basta un simple recorrido por la demarcación para constatarlo.

Hoy, salvo las mencionadas, resulta prácticamente imposible encontrar una vialidad interior que se encuentre en condiciones óptimas o aceptablemente sana; por el contrario, lo que prevalece es una trama urbana degradada donde el bache, el hundimiento y el parche mal ejecutado son la constante que define la experiencia de movilidad, desmintiendo cualquier pretensión de rehabilitación integral.

Lo más indignante es que, mientras la propaganda oficial sigue invitando a la ciudadanía a realizar reportes —incluso a través de las propias mantas que aún cuelgan en las esquinas—, cientos de estas peticiones vecinales se acumulan en los escritorios de la alcaldía sin obtener respuesta.

Los vecinos han atendido el llamado oficial para denunciar los baches en sus calles, pero sus folios se pierden en un laberinto burocrático donde la atención es inexistente, transformando la participación ciudadana en un ejercicio de frustración constante ante la omisión gubernamental.

PROMESA INCUMPLIDA

Cabe recordar el origen de esta incumplida apuesta propagandística. El 16 de julio de 2025, el alcalde Mendoza Acevedo puso en marcha con bombo y platillo el programa denominado “Cero Baches” en la intersección de la avenida de las Américas y Víctor Hugo, en la colonia Moderna. Durante aquel acto oficial, el mandatario local aseguró de manera tajante: “En tres meses, en Benito Juárez habrá cero baches”. Bajo esa premisa de campaña institucional, la administración se comprometió formalmente a que para mediados de octubre de ese mismo año la demarcación quedaría completamente libre de oquedades.

Para este fin, la administración panista anunció una inversión pública de 54 millones de pesos, destinada supuestamente a la reparación de 4 mil 400 puntos críticos que, según el diagnóstico inicial elaborado por la propia alcaldía, sumaban un estimado de 10 mil baches diseminados por todo el territorio. La estrategia operativa se basó en la contratación externa de la empresa Innovación de Proyectos Terra S.A. de C.V., complementada con el despliegue nominal de cuadrillas de la Dirección General de Servicios Urbanos.

A pesar de la saturada propaganda oficial, la presencia de baches nuevos o reincidentes se convirtió desde entonces en una constante. Reportes ciudadanos emitidos de manera sistemática entre finales de 2025 y principios de 2026 –consignados oportunamente por Libre en el Sur–,  señalaban ya fallas estructurales evidentes en calles como Moras y Adolfo Prieto, zonas donde las mantas publicitarias contrastaban de forma grotesca con el estado real y despedazado del pavimento.

Los informes de avance emitidos por la demarcación en su momento evidenciaron desde el inicio las dificultades en el cumplimiento. El 21 de agosto de 2025, la alcaldía reportó la atención de tres mil 193 baches. Posteriormente, el 17 de septiembre, Luis Mendoza informó un avance del 60 por ciento. Para el 27 de septiembre del mismo 2025, la administración emitió su último corte, afirmando haber intervenido seis mil 900 baches distribuidos en 43 colonias. Desde entonces, el silencio oficial ha sido absoluto.

No ha habido ningún nuevo informe detallado sobre el avance, la conclusión o la auditoría del programa. Libre en el Sur solicitó reiteradamente a la coordinación de Comunicación Social de la Alcaldía información oficial sobre el grado porcentual de avance del mencionado programa, sin recibir respuesta.

Lo único que informó el director de Comunicación Social, Joel Ruiz, ocurrió el 29 de enero de 2026, es decir hace casi siete meses, sin responder sobre el porcentaje de avance en el bacheo que fue solicitado y simplemente reiterando las promesas y sus supuestas ventajas. Textual:

Durante el periodo del 1 de octubre de 2024 al 31 de diciembre de 2025 se han alcanzado los siguientes resultados:

  • Bacheo (Plan Cero Baches): Se han reparado más de 8,000 baches en las colonias de la Alcaldía, mejorando la seguridad y funcionalidad de la red vial.
  • Asfaltado de calles: Se avanza de manera sostenida en el programa de asfaltado, con la meta de alcanzar 10 mil metros cuadrados de vialidades rehabilitadas, para garantizar mejores condiciones de tránsito y movilidad.
  1. Traducción de los avances en bienestar para la población:
    Los logros alcanzados se traducen en beneficios concretos para la ciudadanía:
  • Mayor seguridad vial y peatonal, al eliminar riesgos de accidentes por baches y banquetas en mal estado.
  • Reducción en tiempos de traslado y costos de mantenimiento vehicular, gracias a calles más seguras y funcionales.
  • Incremento en la calidad de vida comunitaria, al mejorar espacios educativos, culturales y deportivos, lo que fortalece la cohesión social y fomenta la participación ciudadana.
  • Atención integral a la movilidad y al espacio público, en congruencia con la jerarquía de movilidad establecida en la Ley de Movilidad CDMX.

Para ese momento ya había vencido fatídicamente el plazo, y entonces la alcaldía siguió optando por sustituir la rendición de cuentas por una campaña de simulación visual: la colocación en esquinas de mantas con la leyenda institucional “Cero baches avanza…”.

Aunque ahora la BJ ya va retirado dichas mantas para sustituirlas por otras en que ofrece apoyar a las personas que sufren despojos de sus viviendas, algunas de ellas, hoy derruidas y decoloradas, sirven todavía hoy como testimonio irónico de una promesa sepultada bajo los hoyos.

La administración local ha intentado justificar sus múltiples retrasos escudándose en factores climáticos y fugas de agua. Sin embargo, la promesa original fue categórica y no contemplaba excepciones. La inversión de 54 millones de pesos se mantiene hoy bajo un severo escrutinio vecinal, ante la evidencia de que el plazo de 90 días resultó técnicamente insuficiente y administrativamente improvisado frente a la magnitud del deterioro.

La evaluación técnica a poco más de un año de aquella promesa incumplida arroja un saldo lapidario: Benito Juárez no solo está lejos de alcanzar el anhelado estado de tasa cero en baches, sino que su red vial secundaria se percibe sustancialmente más dañada que antes de la puesta en marcha de la onerosa campaña.

El compromiso de que los vecinos de erradicar todos los baches se estrella brutalmente contra la realidad de una infraestructura que demanda planeación profesional y honestidad presupuestal, y no simples campañas de relumbrón a través de mantas colgadas en los postes que, a la fecha, no han podido concretar una sola meta integral.

La palabra empeñada hace 13 meses por el alcalde ha quedado flotando en el agua estancada de los hoyancos: “De aquí al final de mi administración, se va a tener la garantía, vecinas y vecinos, de que no van a tener que volver a pagar por un bache.”

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