Ciudad de México, febrero 4, 2023 23:29
Cultura Revista Digital Noviembre 2022

Calaveritas juarenses

Como desde hace casi dos décadas, Libre en el Sur no falta a su tradición de las calaveritas literarias que adornan para su lectores con humor las festividades de Muertos.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

Santiago Taboada

Con blindaje consiguió tranquilizar a jurarenses.
Mandó patrullas a la Álamos, a la Del Valle y la Nápoles
Logró ahuyentar a malandros, que se fueron de sus lares.
Y hasta pudo presumirles con el Inegi a sus pares.

No se acordó sin embargo que la parca no respeta,
ni le apantallan las cifras, estadísticas ni encuestas.
La muerte se lo llevó con la ayuda de una treta
¡No se blindó don Santiago de las intrigas siniestras!

Foto: Rogelio Morales / Cuartosucro

Fonda Margarita

La huesuda no perdona por edad ni condición
Se llevó a un chamaco que pasó por San Simón,
en Xoco jaló a un riquillo por el rumbo del panteón
y cargó con dos viejitos que le entraron al danzón.

Sin embargo tuvo rotundo fracasó por una causa fortuita
al acosar a un paisano que por Tlaco se movía
vino a perder la guadaña por el hambre que traía:
No resistió tentación de almorzar… ¡en la Fonda Margarita!

Andrés Manuel

Jugar a las corcholatas le costó la vida a Andrés.
Despertó las ambiciones y las ansias de los tres
Simuló la competencia para fingir madurez
A sabiendas que a la postre sería dedazo otra vez

Puso a Claudia, Ebrard y Adán a jugar la corcholata
Los dejó soñar, viajar y hasta las leyes violar,
pero sus mañas y argucias no lograron engañar
y le acabo por salir… ¡el tiro por la culata!

Foto: Galo Cañas / Cuartoscuro

Claudia Sheinbaum

Eso de ser corcholata a Claudia le vino mal.
Creyó con puras mentiras a su jefe emular
Y le siguió la corriente hasta en el modo de andar.
sin pensar que en la política el engaño es muy normal.

Todo se le vino abajo como el Metro que cayó.
Buscó salvar el pellejo y hasta trajo a Chico Ché;
pero al final de los tiempos el Dedo no la tocó
y después de darse cuenta… se petateó del berrinche.

Parque de La Bola

Por rumbos de San José la Muerte andaba perdida
pues le dieron por razón una fuente y un jardín
donde las ánimas iban a celebrar gran festín
y comer un Pan de Muerto con bebidas sin medida.

Buscó y buscó la huesuda por Damas y Mercaderes
Dio de vueltas por Plateros, Capuchinas, y llegó hasta La Bartola
suponiendo que la fiesta era un panteón de Dolores.
Cuando por fin atinó, su desencanto fue grande: era el Parque de la Bola.

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