Ciudad de México, febrero 22, 2026 23:27
Política Seguridad pública

CON INTELIGENCIA de EU, CAZAN AL MENCHO: El golpe más audaz en 30 años entierra la era de inacción ante el narco

El reconocimiento público de la SEDENA al soporte de inteligencia gringa sella un nuevo pacto

Tecnología de última generación y presión de la FIFA por el Mundial 2026 aceleraron la caída del capo en su apogeo.


El domingo 22 de febrero de 2026 será recordado como el día en que el Estado mexicano, bajo una presión internacional asfixiante y armado con tecnología del Pentágono, decidió finalmente romper el tabú de la inacción.

El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder absoluto del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), representa mucho más que un éxito táctico de la Secretaría de la Defensa Nacional; es el acta de defunción de la política de gradualismo que caracterizó al sexenio de Andrés Manuel López Obrador, una etapa donde la detención de grandes capos fue sistemáticamente evitada.

A diferencia de otros operativos históricos, la caída de Oseguera Cervantes no fue producto de un patrullaje afortunado. Fuentes de alto nivel dentro del Gabinete de Seguridad han confirmado que la operación en Tapalpa, Jalisco, fue una operación de espejo donde México puso la fuerza de choque y los Estados Unidos pusieron la visión.

Lo que la inteligencia estadounidense aportó fue determinante para superar la red de contrainteligencia del CJNG. En primer lugar, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) desplegó tecnología de interceptación de señales (SIGINT) de alta fidelidad, logrando vulnerar los sistemas de comunicación encriptada que el capo utilizaba para evadir radares. Se rastreó una señal satelital única que permitió ubicarlo en un cuadrante exacto en la sierra.

A esto se sumó la vigilancia con drones Reaper. Durante las 72 horas previas al asalto, estas aeronaves no tripuladas mantuvieron un monitoreo térmico constante sobre la zona, entregando a los comandos mexicanos un mapa en tiempo real de los nidos de ametralladoras y las rutas de escape.

Finalmente, la DEA procesó datos logísticos que detectaron anomalías en el suministro de insumos médicos para la insuficiencia renal, padecimiento crónico del capo. El seguimiento de este hilo médico fue lo que finalmente puso la cruz sobre el mapa de Tapalpa.

A las 14:35 de este domingo 22 de febrero, el gobierno de los Estados Unidos, a través de la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, y el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, confirmó oficialmente el apoyo estratégico brindado en el operativo de Tapalpa. Se reveló que la unidad clave detrás de este golpe no fue únicamente la DEA, sino la recién creada Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Anticartel (JIATF-CC), la cual opera bajo el Comando Norte de los Estados Unidos y fue la encargada del mapeo de redes y el análisis de información de alto nivel que permitió la localización del capo.

Asimismo, se confirmó el uso de inteligencia de señales (SIGINT) para rastrear y vulnerar las comunicaciones del círculo íntimo de Oseguera Cervantes, superando un blindaje tecnológico que lo mantuvo oculto por años. La Casa Blanca subrayó que el móvil prioritario de esta intervención fue el combate al fentanilo, posicionando a El Mencho como el objetivo número uno debido a su responsabilidad directa en el tráfico de esta sustancia hacia territorio estadounidense, lo que justificó plenamente la magnitud y el alcance de este apoyo binacional sin precedentes.

Estos hechos contrastan con la inacción contra los capos del narco que definió la gestión de Andrés Manuel López Obraador (2018-2024).

Este operativo es calificado por expertos como el más audaz en los últimos 30 años. La razón es estratégica: a diferencia de las capturas de Joaquín El Chapo Guzmán, que ocurrieron cuando el sinaloense ya estaba desgastado, a El Mencho se le abatió en la cúspide de su poderío militar.

En entrevista para Foro TV, el especialista en seguridad nacional Eduardo Guerrero desmenuzó la razón de este cambio de estrategia. Según Guerrero, el gobierno federal abandonó el gradualismo —la política de evitar detener capos para no generar violencia— debido a una presión externa ineludible: el Mundial 2026.

La FIFA y los socios comerciales del T-MEC fueron claros al señalar que México no podía ser sede de un evento de esta magnitud con un señor de la guerra ejerciendo soberanía de facto en las sedes principales. Este operativo rompe con años de inacción porque la viabilidad del mundial estaba en juego. Se aceptó el costo de la violencia hoy para comprar la paz del Mundial mañana, afirmó Guerrero.

El colapso del transporte y la vida pública

La respuesta del CJNG ha sido una demostración de insurgencia logística que ha validado las peores pesadillas de inteligencia. Al cierre de este reporte, la violencia se ha extendido a 15 entidades, manifestándose en una parálisis total de la movilidad en el occidente y centro del país.

El estado de emergencia se resume en puntos críticos. La línea de autobuses ETN Turistar anunció la suspensión inmediata de todas sus corridas a nivel nacional, informando que no existen condiciones de seguridad en las carreteras federales tras la quema sistemática de unidades.

Paralelamente, las autoridades educativas decretaron la suspensión de clases en 9 entidades: Jalisco, Colima, Nayarit, Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas, Guerrero y Morelos, afectando a millones de estudiantes. En el sector aéreo, los aeropuertos de Guadalajara y Puerto Vallarta reportan cancelaciones masivas debido a bloqueos en las vías de acceso.

La reacción global no se hizo esperar. Las embajadas de Estados Unidos y Canadá elevaron su alerta al máximo nivel (Nivel 4: No viajar). El boletín del Departamento de Estado insta a sus ciudadanos en México a refugiarse en el lugar y advierte que la capacidad de asistencia consular está limitada por la violencia en las calles.

La muerte de El Mencho abre un vacío de poder que Washington ya vigila. El reconocimiento público de la SEDENA al soporte de inteligencia gringa sella un nuevo pacto, pero la violencia desatada recuerda que decapitar a la organización más expansiva del país tiene un precio altísimo que apenas se está empezando a pagar.

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