Ciudad de México, julio 18, 2026 19:24
Política

Marx Arriaga: salario de alto mando, rediseño ideológico y denuncias tras su salida de la SEP

El exfuncionario comunista cobraba 164 mil pesos mensuales.

De los libros de texto a los depósitos señalados ante el OIC.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La salida de Marx Arriaga Navarro de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) no cerró el capítulo que protagonizó al frente del rediseño de los Libros de Texto Gratuitos. Por el contrario, abrió nuevos frentes: cuestionamientos administrativos, denuncias internas y una lectura política sobre fracturas dentro de la llamada Cuarta Transformación.

Mientras se libraba la batalla cultural y jurídica por los nuevos libros, Arriaga percibía un salario bruto cercano a los 164 mil pesos mensuales, de acuerdo con registros oficiales de transparencia. Su ingreso neto superaba los 115 mil pesos al mes; al año, la cifra rondaba los dos millones de pesos sin considerar prestaciones. Un ingreso propio de alto mando en la administración pública.

Desde la Dirección General de Materiales Educativos, Arriaga fue uno de los principales impulsores del rediseño curricular de la Nueva Escuela Mexicana. El nuevo modelo reorganizó contenidos por campos formativos y proyectos comunitarios; eliminó libros estructurados por asignatura en varios grados y redujo el peso de las evaluaciones estandarizadas.

El planteamiento fue presentado como una ruptura con el pasado. Arriaga cuestionó pruebas internacionales como PISA y sostuvo que respondían a una lógica “neoliberal”. En distintos foros afirmó que la escuela tradicional reproducía privilegios culturales. También utilizó el término “aspiracionistas” para referirse a sectores de clase media críticos del nuevo enfoque, lo que detonó polémica y reforzó la percepción de una narrativa confrontativa desde el aparato educativo.

Pero la controversia no quedó en el discurso.

Entre los puntos más criticados de los nuevos libros estuvieron errores en fechas y referencias históricas, inconsistencias en mapas y líneas del tiempo, así como fallas de edición que incluyeron erratas y conceptos mal desarrollados.

En matemáticas, docentes señalaron ausencia de secuencias claras para el aprendizaje progresivo de operaciones básicas. En ciencias, especialistas cuestionaron explicaciones consideradas superficiales o insuficientes. También generó debate la inclusión de actividades con carga ideológica explícita, así como la desaparición de libros diferenciados por asignatura, lo que —según maestros— dificultaba la planeación y evaluación.

Las controversias escalaron en 2023, cuando gobiernos estatales promovieron amparos para frenar la distribución de los libros. Argumentaron falta de transparencia en los procesos de elaboración y ausencia de programas analíticos completos antes de su impresión masiva. En algunos estados hubo suspensiones temporales mientras se revisaban los materiales.

La SEP defendió el proyecto y atribuyó las críticas a resistencias políticas. El debate se trasladó a tribunales y polarizó la discusión pública.

Denuncias internas tras la destitución

El desenlace administrativo llegó en febrero de 2026, cuando la plaza que ocupaba fue modificada a libre designación, lo que permitió su relevo. La salida estuvo marcada por tensión. Arriaga cuestionó el procedimiento y exigió formalidades antes de abandonar la oficina.

Sin embargo, tras su destitución surgieron nuevas denuncias.

En una nota informativa publicada en El Universal, la periodista Ana Karen Celaya reportó que el 12 de enero de 2026 fue presentada una queja ante el Órgano Interno de Control (OIC). Según el texto, trabajadores y exempleados entregaron capturas de conversaciones de WhatsApp, comprobantes bancarios y una supuesta autorización interna relacionada con solicitudes de dinero.

De acuerdo con lo consignado en la publicación, algunos depósitos alcanzan los 38 mil pesos y habrían sido solicitados a personal por honorarios bajo el argumento de que eran necesarios para “proyectos” de la Dirección General de Materiales Educativos o como parte de un proceso para acceder o conservar una plaza. En la queja también se menciona al entonces director de Desarrollo e Innovación, Sady Arturo Loaiza Escalona.

La nota refiere que ciertos pagos se habrían realizado a cuentas a nombre de terceros y que el mecanismo afectaría principalmente a trabajadores sin base, en situación laboral vulnerable.

Hasta ahora no existe una resolución oficial que determine responsabilidades. Arriaga ha negado irregularidades y ha atribuido su salida a desacuerdos sobre contenidos educativos. El caso permanece bajo revisión del Órgano Interno de Control.

Pero la fractura no es sólo administrativa.

En círculos políticos, la salida de Arriaga fue leída como parte de la reconfiguración interna entre las huestes de Claudia Sheinbaum y el grupo cercano a Andrés Manuel López Obrador. La disputa por los libros de texto no sólo fue pedagógica: también fue una disputa por poder, posiciones y control institucional.

Se empiezan a mover las piezas. Los bandos se reacomodan. Y los desplazados comienzan a rebelarse.

El rediseño curricular transformó contenidos y métodos. Pero la caída de uno de sus principales arquitectos mostró que, en la 4T, las lealtades pesan tanto como las ideas.

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