Ciudad de México, marzo 23, 2026 22:41
Política

Chica tomando el sol en Palacio Nacional fue real

Desmienten al gobierno federal, luego de que ‘Infodemia’ asegurara que el video fue generado con inteligencia artificial.

La grabación fue hecha por la maestra disidente Dulce López Rincón, quien relató cómo captó la escena.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

El video comenzó a circular desde el jueves 19 de marzo, cuando rápidamente se viralizó en redes sociales: una mujer, recostada y aparentemente tomando el sol, era visible desde uno de los ventanales de Palacio Nacional. La escena, por su carga simbólica, detonó especulación inmediata.

En cuestión de horas, la reacción desde el gobierno federal no fue explicar lo ocurrido, sino desmentir la autenticidad del material. Fue el portal Infodemia, vinculado a la estrategia de comunicación oficial, el que aseguró que se trataba de un video manipulado o generado mediante inteligencia artificial, sin presentar evidencia técnica concluyente que respaldara dicha afirmación.

Pero la versión oficial encontró pronto un contrapunto directo.

La maestra disidente Dulce López Rincón —integrante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y quien participaba en una jornada de protesta en las inmediaciones— fue quien captó las imágenes. En entrevista con Adela Micha en La Saga, detalló el origen del video y rechazó categóricamente cualquier manipulación.

Según explicó, el momento fue completamente fortuito. Tras participar en una manifestación —en el contexto de la movilización magisterial por la abrogación de reformas—, ella y otros integrantes de su colectivo se disponían a comer cuando un compañero le pidió aprovechar el zoom de su celular para observar mejor una ventana del recinto presidencial.

Fue entonces cuando detectaron a la mujer.

“Nos pareció en un inicio algo hasta humorístico, pero también muy curioso”, relató. La mujer permaneció varios minutos visible, aparentemente ajena a la presencia de quienes la observaban desde el exterior.

El video y las fotografías, asegura, fueron captados con su teléfono —un Samsung A24— y forman parte de su archivo original. La única intervención realizada fue la eliminación de una palabra altisonante en el audio para facilitar su difusión en redes sociales, en un contexto donde, señala, los contenidos pueden ser restringidos o eliminados.

“No hay ninguna alteración en la imagen”, insistió.

La maestra también describió el momento en que la escena terminó: la mujer cerró las hojas de la ventana y posteriormente bajaron la persiana, lo que impidió cualquier intento de identificarla con mayor claridad. Para López Rincón, esto sugiere que alguien dentro del recinto le advirtió que estaba siendo observada.

El punto de fricción no es menor. Mientras desde el aparato de comunicación del gobierno se optó por desacreditar el material bajo el argumento de la inteligencia artificial, la autora de la grabación sostiene no solo su autenticidad, sino la integridad del proceso con el que fue difundido.

La diferencia entre ambas versiones no es técnica, sino política.

Porque en un contexto donde la desinformación es una preocupación legítima, también lo es el uso de esa misma narrativa para desestimar hechos incómodos. La apelación inmediata a la inteligencia artificial como explicación genérica termina por erosionar la credibilidad institucional, sobre todo cuando no se acompaña de evidencia.

Más allá de la identidad de la mujer —que sigue sin conocerse—, el episodio deja al descubierto una tensión más profunda: la disputa por la verdad en el espacio público.

Y en ese terreno, lo que está en juego no es una imagen viral, sino la confianza.

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